El Celta arañó un punto de Lieja en su regreso a Europa una década después. Lo hizo, sin embargo, pese a realizar un encuentro nefasto. Berizzo no fue capaz de darle la vuelta a un planteamiento táctico erróneo y el tempranero tanto de Mathieu Dossevi asestó un golpe directo a la línea de flotación del equipo, que ya no pudo reponerse, pese a alcanzar el empate merced a un clamoroso error del meta rival, Jean-François Gillet, ante un disparo de Giuseppe Rossi. El resultado fue lo mejor de una noche de estreno para olvidar.
Adrián Viéitez | Tinta Celeste

Standard de Lieja 1-1 Celta

Standard de Lieja: Gillet; Fai, Scholz, Laifi, Echiejile (Fiore, min.85); Enoh, Trebel, Dossevi, Edmílson Jr.; Raman (Mbenza, min.67) y Belfodil (Sa, min.81).
Celta: Sergio; Lemos, Costas, Cabral, Sergi Gómez, Jonny; Radoja, Pablo Hernández; Sisto (Bongonda, min.81), Naranjo (Wass, min.70) y Rossi (Iago Aspas, min.85).
Árbitro: Hüseyin Göçek (C.T. Turco). Amonestó con tarjeta amarilla al local Belfodil y a los visitantes Naranjo, Pablo Hernández, Bongonda y Radoja.
Goles: 1-0, min.3, Dossevi. 1-1, min.13: Rossi.
Estadio Maurice Dufrasne.

Pocas cosas generaban más ilusión en el entorno del Celta que el tan ansiado regreso a la competición europea. Los de Berizzo, tras dos temporadas de enorme mérito, volvían esta noche a vivir una de esas inigualables jornadas entre semana, uno de esos partidos que son choques culturales, que poseen un aroma inalcanzable para cualquier encuentro del campeonato doméstico. Lo hacían, además, visitando una ciudad, Lieja, que traía recuerdos gratos y no tan lejanos al imaginario celeste.

El planteamiento de salida del entrenador argentino rompió con todos los esquemas preestablecidos. Llevando el concepto de la rotación al máximo, Berizzo introdujo de salida una línea de cinco atrás, con Lemos -en su debut- y Jonny ejerciendo como carrileros largos y Costas, Cabral y Sergi Gómez en el centro de la zaga. Como curiosidad, cabe destacar que este último salió de inicio por accidente, debido a un error a la hora de entregar a la UEFA la planilla con las alineaciones, donde se suponía que debía aparecer el nombre de Andreu Fontàs. Finalmente, el de Banyoles tuvo que conformarse con ver el partido desde el banco.

Bofetada de salida

El arranque del encuentro no pudo resultar peor para el Celta. Corría el tercer minuto del partido cuando David Costas cometía el primero de los numerosos errores que se sucederían a continuación. El canterano, con un arriesgado pase horizontal hacia Sergi Gómez, acabó entregando la pelota a Mathieu Dossevi, quien dribló sin apenas dificultades a Cabral y Sergi para acabar batiendo a Sergio Álvarez con un disparo cruzado.

A partir de ahí, casi sin tiempo a hacer acto de presencia, el Celta se extinguió. Adrien Trebel se hizo con el control del medio campo y la banda derecha del Standard de Lieja, con Dossevi y su lateral, Collins Fai, rompiendo de forma constante a un Jonny totalmente desdibujado. Y cuando el equipo menos existía sobre el césped, caprichos del fútbol, llegó el empate. Giuseppe Rossi recogió el balón a veinticinco metros de la portería, armó la pierna y soltó un disparo potente que botó justo delante de Gillet, confundiendo al meta belga y haciéndole cometer un error de bulto. 

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El gol del Standard noqueó por completo a un Celta que ya no reaccionó (Foto: UEFA).

Sin embargo, el estreno goleador del punta italiano no modificó en absoluto la tónica del partido. El Standard seguía llevando la batuta, ante la impotencia de un Pablo Hernández completamente aislado en el centro del campo. Atrás, la zaga viguesa mostraba una debilidad sumamente preocupante, sufriendo en todas las transiciones la velocidad de Dossevi, Edmílson Jr. y Benito Raman, además de encontrarse sometida ante el dominio de los tiempos de Ishak Belfodil. 

Los únicos arreones del Celta en la primera mitad vinieron bien por las valientes incursiones de un desenfadado Álvaro Lemos o por el empecinamiento de un motivado Giuseppe Rossi, quien fue, durante todo el partido, el único futbolista capaz de generar algo de peligro de cara a la meta de Gillet. Precisamente el italiano tuvo la oportunidad de dar la vuelta al marcador después de enganchar un preciso balón de Pablo Hernández y rematarlo con una potente volea que rechazaría el portero rival.

Segunda mitad sin cambio de tendencia

Tras el descanso, las expectativas en torno a Berizzo musitaban que el argentino moldease el planteamiento inicial, a todas luces un fracaso. Pese a todo, el argentino insistió con su 5-2-3 inicial, manteniendo en el campo a un inexistente Pione Sisto y dando continuidad atrás a un David Costas inmerso en una pirámide interminable de malas entregas y errores en la cobertura.

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Mathieu Dossevi hizo muchísimo daño a Jonny por la banda derecha (Foto: UEFA).

El Standard de Lieja también se vino abajo físicamente en el segundo tiempo, provocando que el partido se durmiese en una constante serie de imprecisiones por parte de ambos equipos. Dos cabeceos sin suerte de un insistente pero errático Pablo Hernández fueron las únicas afrentas del Celta a la portería de los valones, mientras Sergio apenas estrenaba sus guantes. El encuentro se sumió, en el grueso de su mitad final, en una trabada sucesión de robos sin salidas claras. En un espectáculo grotesco para el espectador.

Los cambios de Berizzo llegaron tarde y mal. El argentino dio entrada a Wass en sustitución de un intermitente Naranjo, ubicando al danés en una banda derecha en la que ni siquiera hizo notar su presencia. Ya en los últimos minutos del partido entraron en juego Théo Bongonda e Iago Aspas, yéndose al banquillo un Giuseppe Rossi que dejó entrever que este año muchas de las aspiraciones goleadoras del equipo pasarán por sus botas. No hubo tiempo para que el de Moaña hiciese de las suyas, ni para que el Celta intentase enmendar noventa minutos de inoperancia futbolística. 

El encuentro se resolvió con un empate algo decepcionante para un Standard de Lieja que trabajó con constancia, y, dadas las circunstancias, satisfactorio para un Celta irreconocible. Afortunadamente, esto acaba de empezar. Europa, de momento, sigue ahí, esperando que los vigueses despierten.

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One response to “Cuando despertó, Europa todavía estaba allí

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