El Celta sumó su primer punto. Lo hizo a domicilio, en un campo complicado como El Sadar, ante un rival correoso como Osasuna y con mejores sensaciones en cuanto al juego. Ese es el vaso medio lleno. El medio vacío es que el equipo celeste gozó de hasta trece remates sobre el marco de un acertadísimo Mario, incluidos tres disparos contra los palos, y se fue de Pamplona sin hacer gol.
Borja Refojos | Tinta Celeste

Osasuna 0-0 Celta

Osasuna: Mario; Aitor Buñuel, Unai García, Oier, David García, Clerc; Imanol García, Fran Mérida (Roberto Torres, min. 61), De las Cuevas; Rivière (Jaime, min. 53)y Oriol Riera (Sergio León, min. 85).
Celta: Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Jonny; Pablo Hernández, Wass (Radoja, min. 85); Iago Aspas, Señé (Pione Sisto, min. 76), Bongonda; y Guidetti (Rossi, min. 61).
Árbitro: Trujillo Suárez (comité canario). Amonestó con tarjeta amarilla a Oier, David García, Fran Mérida y Roberto Torres por parte de Osasuna y a Guidetti por parte del Celta.
El Sadar. 18.854 espectadores.

El Real Club Celta tendrá que esperar al menos tres días más para lograr su primera victoria del curso. Tampoco fue en El Sadar, donde el equipo de Berizzo demostró ser muy superior a Osasuna en el juego pero no así en la pegada. El guardameta local Mario y los palos de su portería fueron los grandes protagonistas de un partido en el que el cuadro vigués comenzó algo dubitativo. El conjunto navarro apretó muy arriba a los celestes, que se sumieron en un mar de imprecisiones y de balones largos en el primer cuarto de hora.

Soldados de Thor

Berizzo sabía que el de Pamplona iba a ser un partido de la vieja escuela: mucho balón dividido, pierna fuerte y batalla aérea. Solo faltó la lluvia y el barro. Con la mente en ello, el técnico argentino dejó a Guidetti en la grada el pasado jueves en Lieja para meterlo de inicio en  El Sadar. El sueco respondió con un trabajo incansable sobre los tres centrales rojillos. Generosísimo. La presión local obligó a tirar de muchos envíos en largo y segundas jugadas y ahí apareció Thor para descargar juego, fijar a los zagueros y abrir huecos para los futbolistas de segunda línea, principalmente un Iago Aspas muy activo volcado a la derecha desde donde generó las mejores situaciones de peligro.

Wass, Cabral y Aspas cataron la madera

Pasada la efervescencia local, el Celta se asentó y empezó a parecerse más a sí mismo. Fue entonces cuando apareció Wass, que cuando fichó el año pasado triunfaba en Youtube por sus lanzamientos de falta, para estrellar contra el larguero un tiro libre endiablado desde mucha distancia. El danés, que poco se ha prodigado en esta suerte de celeste, demostraba su fantástico golpeo en el primer palo céltico de la mañana.

Primero a más

Pasada la media hora de juego, el dominio visitante era total. Cabral y Roncaglia contenían sin demasiadas dificultades a Oriol Riera y a Rivière, mientras en ataque Pablo Hernández ya era el amo y señor del partido y Aspas destilaba hiperactividad como de costumbre. El de Moaña tuvo una falta contra la barrera y una doble ocasión en la que Mario despejó a córner. En el saque de esquina, Cabral cabeceó libre de marca y se topó –de nuevo- con la madera con una gran intervención previa de Mario. El rechace lo empujó Guidetti a gol pero la jugada estaba invalidada por fuera de juego del sueco.

mario
Mario, que llevaba año y medio sin jugar, y sus palos, fueron las figuras de Osasuna.

La segunda parte arrancó con el Celta manteniendo el dominio. Señé puso un buen centro al segundo palo al que Guidetti no llegó por centímetros en otra clara ocasión. Las llegadas se sucedían y también los errores arbitrales. En apenas tres minutos, el colegiado decretó un fuera de juego de Bongonda que no era y no señaló un claro penalti sobre Aspas al filo de la hora de encuentro.

Los tres minutos del árbitro dieron paso a los tres minutos de Rossi. El italiano relevó a Guidetti y en apenas un instante demostró que, a diferencia de varios de sus compañeros, huele la sangre. Dos remates rápidos, en los que encontró el hueco a la perfección, se toparon con un Mario que, tras estar un año y medio sin jugar, se erigía como el hombre del partido. Poco antes, el guardameta osasunista había blocado sin dificultad un inocente tiro de Señé.

Después sin gas

El choque entró en su fase decisiva. Enrique Martín había introducido a Jaime para dar mayor mordiente a la ofensiva de Osasuna y el exfutbolista del Real Zaragoza respondió encarando y buscando la portería de Sergio con insistencia. Un tiro cruzado y, sobre todo, un remate de cabeza en el último suspiro, estuvieron a punto de dar un vuelco a los corazones celestes.

En el banquillo contrario, Berizzo apostó por Pione Sisto en lugar de Señé. Si el catalán no tuvo su día, peor le fue al danés, que se mostró absolutamente intrascendente en los minutos que estuvo sobre el césped. El equipo buscaba la victoria, pero el depósito de energía comenzaba a parpadear. En esta tesitura y con un Bongonda muy desdibujado, todo pasaba por Iago Aspas y Rossi. El morracense quiso ser Iago, quiso ser Orellana y quiso ser Nolito. Una responsabilidad demasiado grande incluso para el genio de Moaña que, no obstante, pudo ganar el partido con una nueva falta que se estrelló contra el larguero –one more time-. La tercera dosis de jarabe de palo para un Celta que buscará el miércoles contra el Sporting la primera victoria de la temporada.

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