En el fútbol profesional, la diferencia entre el éxito y el fracaso suele ser mínima, medida en escasos centímetros. Son los que separan a un equipo de una victoria crucial, que aleje definitivamente los fantasmas de un mal inicio. Los que se interponen entre el balón, condenado a estrellarse una y otra vez con los palos, y el fondo de las redes. Los que separan a un delantero de un fuera de juego inexistente, que anula una clara ocasión de gol. O los que hacen que otro delantero se anticipe al rival y provoque el contacto dentro del área, que el colegiado debería convertir en penalti. El Celta mejoró mucho su juego, y solo esos centímetros de poste y las malas decisiones arbitrales lo privaron de una victoria balsámica y merecida en Pamplona.
Miguel Gallego|TintaCeleste

El Celta necesitaba dar un golpe en la mesa en su visita al Sadar, un paso al frente después de tres derrotas y de un empate balsámico en Europa. Buscaba mejorar su imagen y, sobre todo, los puntos, igualmente necesarios, mientras seguía con el proceso de rotaciones que permita a la plantilla mantenerse fresca en plena tormenta de partidos. Y los de Berizzo cumplieron su objetivo a medias. Se quedaron a escasos centímetros de la meta. Sin gol, se vieron obligados a conformarse con un punto, que tendrán que hacer bueno a renglón seguido contra el Sporting.

Que todo cambie para que todo siga igual

El cuerpo técnico vigués no quiere que la temporada de las tres competiciones se le vaya de las manos. Por ello ha planificado la preparación de manera que los futbolistas aún no estén en su primer pico de forma, tal y como reconoció Berizzo en la previa. Pero además, se han estudiado al detalle las rotaciones para que los futbolistas no lleguen excesivamente castigados al otoño. Con la excepción de Sergio Álvarez, Jonny y el Tucu Hernández, que lo juegan todo, la plantilla está repartiendo minutos y ha terminado la primera semana con partidos cada tres días razonablemente fresca.

Parece confirmado que la primera unidad es la de La Liga, competición en que los vigueses están más necesitados

En Pamplona, el técnico introdujo seis cambios en el once, que había sufrido el grueso de las rotaciones en Bélgica. De esta forma, volvieron al once piezas clave como Hugo Mallo, Roncaglia (que parece que será importante para Berizzo), Daniel Wass, Iago Aspas y Guidetti, confirmando la idea de que la primera unidad es la de La Liga, competición en la que el club está, hoy por hoy, más necesitado. Queda por ver cuales serán los movimientos de cara al inminente enfrentamiento contra el Sporting, aunque en él podrían volver otros hombres muy importantes como Marcelo Díaz, ya con el alta, o Giuseppe Rossi, lo que garantizaría mantener el nivel del equipo a pesar de los cambios.

Más consistencia

Tras las bajas prestaciones defensivas del Celta en los últimos partidos, a pesar de haber jugado incluso con tres centrales, el equipo mejoró mucho su rendimiento. Con un eje formado por Cabral y Roncaglia, el central pedido en verano expresamente por el técnico, Sergio sufrió poco. De hecho, no tuvo que intervenir hasta los minutos finales, cuando Osasuna remató por primera vez entre los tres palos. No está nada mal para la visita a uno de esos campos en los que hay que sufrir para sacar algo positivo.

No se puede empezar la casa por el tejado. Tan importante es marcar como no encajar

No cabe duda de que, cuando las cosas no salen bien, hay que buscar la mejoría en las dos áreas, pero no se puede empezar la casa por el tejado. Tan importante es marcar como no encajar. Cuando no se puede mejorar en un aspecto, se debe hacer en el otro. El Celta se quedó sin marcar en El Sadar, sí, pero no encajó, y esto se traduce en un punto clave para iniciar la remontada. La mejoría defensiva es una de las mejores noticias que dejó el duelo.

Sin suerte

La otra cara de la moneda la representan los guarismos goleadores, sorprendentemente pobres. El equipo sigue sin marcar, solo ha conseguido un gol en cuatro partidos de Liga, y ni la mejoría evidente del juego en Pamplona ha solucionado el problema. Cierto es que fue una cuestión de centímetros. Tres balones al palo dan fe de ello.

El Celta atraviesa una de esas sequías inexplicables, parecida a la que casi se lleva por delante a Berizzo

En ocasiones, y más cuando se habla de un asunto tan delicado como el gol, las dinámicas lo son todo. El Celta atraviesa una de esas sequías inexplicables, parecida a la que casi se lleva por delante a Berizzo en su primera temporada en Vigo. Es de esperar que, en cuanto entre la pelotita, los delanteros cogerán confianza y los goles caerán uno tras otro. Pero, de momento, hay que resignarse a que el balón se tope con el poste, como sucedió tres veces en El Sadar. Y, para colmo de males, la suerte tampoco está acompañando en el apartado arbitral. Cuando esos centímetros favorecían a los futbolistas célticos, fue el colegiado el que abortó la posibilidad de marcar. Lo hizo en el buen desmarque de Guidetti que se marchaba solo, y también cuando Aspas llegó al balón y provocó el contacto de De las Cuevas dentro del área. Quién sabe si la dinámica arbitral también está sujeta a rachas, y está por llegar ese período de bonanza en el que las decisiones dudosas no caigan todas en contra de los vigueses.

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