Álex Estévez | La Firma

El Celta afrontaba la vuelta del parón liguero en el mejor momento de resultados de la temporada, con gran tranquilidad después de haber sumado puntos muy importantes en el campeonato nacional y en Europa League. Las victorias maquillaban un juego que distaba mucho del año anterior. Los celestes veían, después de un inicio de temporada opaco, la luz al final del túnel. Parecía que, a pesar de todas las dudas cosechadas en estos primeros partidos, la nave celeste comenzaría a navegar con sentido. Pero era un espejismo.

Los del Toto Berizzo, tras su aciago partido en el Madrigal, han vuelto al punto de partida del inicio de curso. Una defensa que concede espacios en toda su línea, un medio del campo incapaz de ayudar a la línea defensiva y de conectar con los hombres de ataque, los cuales a su vez no acaban de formalizar su relación. En definitiva, un equipo desorientado que sigue buscando la esencia que la temporada pasada le permitió llegar a los puestos europeos.

Si echamos la vista atrás, dos hombres destacaban a estas alturas de año en las filas viguesas: Orellana y Nolito. Dos jugadores fundamentales para la creación y elaboración de ocasiones de gol. Dos hombres que no han podido estar en este inicio de campeonato. El gaditano no volverá, pero el chileno está a punto de regresar, porque a pesar de su titularidad en el Madrigal, todavía no ha vuelto. El Celta necesita que Orellana tome las riendas de la creación de su fútbol ofensivo. La pausa que ambos jugadores proporcionaban al ataque celeste no está ahora en ninguna parte. La electricidad de Pione Sisto y Bongonda no consigue hacer daño a sus rivales cuando atacan en estático, algo que se puede ver con claridad si comparamos el 5-0 del Villareal con la victoria por 4-3 de los celestes ante el Barcelona, donde ambos extremos sí pudieron asaltar la portería blaugrana porque tenían espacio para hacerlo. Quizás Giuseppe Rossi pueda ayudar al chileno en esta misión, pero parece que por ahora todavía no ha conseguido el ritmo suficiente para partir como titular en un partido de Liga.

Pero, si hay un factor clave que echa en falta este nuevo Celta es el equilibrio, algo que se ve reflejado no sólo en los dispares resultados obtenidos por los celestes, sino también en el sistema de juego. El equipo se rompe en varias fases del partido y no existe un hombre faro que actúe de eje entre la defensa y el ataque. El Chelo Díaz, que podría ser clave en este rol, no acaba de encontrarse bien físicamente, y por ahora Berizzo no ha dado con la tecla correcta en la sala de mandos celeste. El equipo se hace muy largo, dificultando las transiciones en ataque y en defensa, por lo que no consigue actuar con claridad en ninguna de las dos áreas del terreno de juego.

Un parón que parecía resultar beneficioso para asentar las nuevas ideas de juego ha derivado en un nuevo mar de dudas. Sin demasiado tiempo para la digestión del avasallamiento del submarino amarillo, los celestes afrontan una semana importante a la vez que emotiva, recibiendo a un histórico de Europa como el Ajax el jueves y al máximo rival el domingo en Liga, el Deportivo de La Coruña. Capaces de lo mejor y de lo peor, los de Berizzo parecen prometer espectáculo, tanto para bien como para mal. Veremos de qué lado se inclina la balanza.

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