Se vivía por entonces un otoño plagado de sensaciones agridulces. No todos los años un club de los llamados ‘modestos’ tiene la oportunidad de jugar la Liga de Campeones. Y en ese sentido el curso 2003/04 fue una fiesta para el Celta. Pero las prestaciones que el equipo mostraba en la competición doméstica sembraban la preocupación semana sí, semana también. En estas llegaba a Balaídos uno de los grandes de Europa. Ni más ni menos que el Ajax de Amsterdam.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Aun con todo, el tono mediocre del inicio de campaña no auguraba la debacle que el club olívico iba a sufrir en los meses siguientes. En la Champions el equipo mostraba su mejor cara, pese a que no conocía la victoria y tan solo fue capaz de sumar dos puntos en las tres primeras jornadas. Por el contrario, en liga el comportamiento bipolar —tan habitual meses más tarde— comenzaba a hacer acto de presencia. De hecho, tras haber caído en Amsterdam por 1-0, el Celta goleó por 0-4 al Espanyol en Montjuic el 26 de octubre. Los periquitos, dirigidos por un Javier Clemente que pronto iba a ser relevado en su cargo, tocaban fondo ante un equipo que tomaba aire tras una sucesión de empates y derrotas que parecía no tener fin.

Inconstancia

Las buenas vibraciones se mantenían tres días más tarde en Mestalla, donde se sumó un punto de oro ante un Valencia que alcanzó en aquella temporada un doblete histórico. El equipo che, con Rafa Benítez en el banquillo, conquistaría en aquel curso el título de liga y la Copa de la UEFA, en cuyo partido final se impuso al Olympique de Marsella. Los Cañizares, Marchena, Ayala, Baraja o Pablo Aimar no pudieron con un Celta que parecía recuperar la añorada sobriedad del curso anterior. Los goles de Berizzo y Jesuli volteaban un marcador que había puesto a favor para los de casa Pablo Aimar. Fabián Canobbio, recién llegado a Valencia, iba a ser quien arrebatase dos puntos a sus futuros compañeros, con un tanto en el minuto 67. Un joven canterano llamado Borja Oubiña, quien tendría ocasión de compartir alineación con el uruguayo en numerosas ocasiones, debutaba en liga con el primer equipo al entrar en el terreno de juego en el minuto 72.

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Savo Milosevic anotó uno de los goles frente al Ajax (Foto: Getty Images)

Curiosamente, cuando la escalada parecía haberse iniciado, un jarro de agua fría esperaba a los de Lotina en Balaídos. Un gol de Yossi Benayoun a los pocos segundos de comenzar el choque dejó helados a Balaídos y al Celta, que no fue capaz de levantarse del golpe. El Racing de Lucas Alcaraz se llevaba los tres puntos del municipal vigués y, apenas tres días antes de que llegase el Ajax, recordaba al celtismo que las cosas no acababan de funcionar como debieran. Algunos pitos comenzaban a escucharse en las gradas. Nada comparado con lo que vendría algunas semanas más tarde.

La cara amable

Con la necesidad de vencer para continuar con opciones de meterse en los octavos de final de la máxima competición continental, los de Vigo comparecían el 4 de noviembre de nuevo ante su público. El equipo holandés llegaba como líder del grupo, con seis puntos sumados en tres jornadas. Justo la situación contraria la vivían los de azul cielo, últimos con tan solo dos unidades en su casillero. La filosofía del Ajax se mantuvo a rajatabla aquella noche y Ronald Koeman, técnico visitante, dispuso un equipo joven sobre el césped de Balaídos. A finales de 2003 Zlatan Ibrahimović tenía 22 años y ya se postulaba como una de las figuras más prometedoras de cara a la siguiente década. Rafael Van der Vaart, con apenas 20 primaveras, trataba de hacerse con la manija ajacied. Además pisó Balaídos aquella noche Maxwell, también veinteañero, unos cuantos cursos antes de fichar por transatlánticos como el Inter o el Barcelona. Y todavía más juventud derrochaba un mediocentro que apuntaba maneras y que respondía al nombre de Nigel de Jong. Todos ellos suenan hoy a futbolistas expertos y curtidos en mil batallas pero por entonces su piel todavía se asemejaba a la del culito de un bebé.

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Alineación dispuesta por Lotina frente al Ajax (04/11/2003)

Y la verdad es que el Celta mostró frente a aquel Ajax una cara más agradable que otras tardes. Con más de 20.000 espectadores en las gradas, cierto es que ayudó la decisión errónea del colegiado francés Gilles Vessiere en el minuto 24. Un piscinazo de Milosević en el área visitante fue señalado como pena máxima y permitió que Peter Luccin adelantase a los de celeste. El tanto sirvió para serenar el juego de un Celta que durante el resto de la primera mitad asfixió al Ajax, que dependía únicamente de una genialidad de un Ibra bastante desaparecido. En el minuto 39 un centro de Sylvinho desde la izquierda era cabeceado con acierto por Milosević y otorgaba una clara ventaja a los de Lotina en el intermedio.

El Celta ganaba un puesto y sumaba cinco unidades, una menos que el Ajax

A la vuelta de vestuarios los de casa perdonaron el tercer tanto hasta en dos claras ocasiones. Fue entonces cuando reaccionó el Ajax. Los de Koeman reducían distancias tras un cabezazo de Wesley Sonck que pilló a contrapié a José Manuel Pinto. El equipo holandés veía por fin la luz al final del túnel y se lanzó a tumba abierta a por el empate, que no llegó gracias a la gran actuación del arquero céltico y a que el travesaño escupió un remate de Yakubu. El Celta, agobiado por momentos, consiguió entonces hilar una magnífica jugada que Vagner colocó en las redes de Lobont para poner el 3-1. Con todo, el Ajax no se rindió y encontró su premio en el minuto 82, cuando Van der Vaart conseguía marcar desde fuera del área con un chut ajustado al palo derecho de Pinto. Pero la cabeza fría de los de celeste terminó por convertirse en aval suficiente para mantener el 3-2 con el que concluía el choque. El tiempo de descuento servía para que Borja Oubiña debutase también en competición europea.

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Ronald Koeman, en el entrenamiento que dirigió en Balaídos el 3 de noviembre de 2003 (Foto: Getty Images)

Del sueño a la pesadilla

La victoria del Milan en Brujas situaba a los italianos al frente del grupo con siete puntos y a los belgas en última posición con cuatro. El Celta ganaba un puesto y sumaba cinco unidades, una menos que el Ajax, que se mantenía en situación de avanzar a octavos de final. Los holandeses se desinflarían en las dos últimas jornadas para quedar eliminados, en beneficio de un Celta que sumó un empate en Balaídos ante el Brujas y logró vencer en San Siro a un Milan ya clasificado. El Arsenal esperaba en octavos en una eliminatoria que ya no viviría en el banquillo vigués Miguel Ángel Lotina, destituido un mes antes tras el 2-5 encajado ante la Real Sociedad.

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Jesuli lucha por un balón ante dos rivales (Foto: Getty Images)

Con Radomir Antić las cosas no harían sino empeorar, hasta que se consumó el desastre del descenso. El 23 de mayo de 2004, apenas unos meses después de haber derrotado a todo un tetracampeón de Europa como el Ajax, tocaba planificar el futuro en la Segunda División. Nadie se acordaba ya de un sueño llamado Champions League. Y mucho menos de que en una ya lejanísima noche de noviembre se pudo saborear un valioso triunfo ante los Ibrahimović, Van der Vaart y compañía. En 2016, esta vez en octubre, el Ajax vuelve a Balaídos.

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One response to “Euromomentos: la ilusión de una noche de noviembre

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