La poesía salvó al Celta esta noche. Después de un partido trabado, en el que el Ajax castigó de forma severa a los de Berizzo al contraataque, Orellana debutó en Europa sacándose un gol literario de la manga. El chileno firmó las tablas en los últimos suspiros del encuentro, que murió extasiado ante la belleza de su parábola con la zurda. Para los analistas, los celestes cierran la primera vuelta invictos, con 5 puntos y ocupando la segunda plaza del grupo G.
Adrián Viéitez | Tinta Celeste

Celta 2-2 Ajax

Celta: Rubén; Lemos (Orellana, min. 63), Roncaglia, Fontàs, Sergi Gómez, Planas; Radoja, Pablo Hernández (Wass, min. 76), Señé; Sisto y Guidetti (Rossi, min. 73).
Ajax: Onana; Veltman, Sánchez, Viergever, Sinkgraven; Gudelj, Ziyech (Bazoer, min. 77), Klaassen; Younes (Cassierra, min. 77), Traoré y Dolberg.
Árbitro: Ivan Kruzliak (C.T. Eslovaco). Amonestó con tarjeta amarilla al local Planas y a los visitantes Sánchez, Gudelj, Veltman, Sinkgraven y Bazoer.
Goles: 0-1, min. 22, Ziyech. 1-1, min. 29, Fontàs. 1-2, min. 71, Younes. 2-2, min. 82, Orellana.
Estadio Municipal de Balaídos.

Te quiero, te quiero, te quiero,

con la butaca y el libro muerto,

por el melancólico pasillo,

en el oscuro desván del lirio,

en nuestra cama de la luna

y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals de quebrada cintura.

Poeta en Nueva York – Federico García Lorca

En esa línea -cada vez más gruesa- que divide al fútbol y la literatura, encuentran regocijo encuentros como el de esta noche en Balaídos. Al fútbol del misticismo le gusta reencontrarse con el pasado, más aún cuando se trata de un pasado que merece la pena recordar. Cuando las circunstancias se alinean de un modo que llega a percibirse en el ambiente, casi como el polvo que flota en el aire como una constelación palpable, las cosas mágicas acaban por suceder. Y la magia gana enteros cuando un poeta pisa el verde.

Recibir al Ajax de Ámsterdam, club con solera y sobradas historias de cimas y éxitos para contar a los nietos, no es algo común en Vigo, una ciudad desde la que las leyendas europeas suelen verse desde la distancia, especialmente desde que las noches memorables entre semana pasaron a formar parte de un pasado glorioso, hasta ahora muy alejado del presente. 

Realismo

Pero los hechos son los hechos. El conjunto ajacied llegaba esta noche a Balaídos jugándose el liderato del grupo G de la UEFA Europa League, cuestión que así contada pierde parte de un romanticismo también en caída libre dado el mal momento que atraviesa el clásico equipo de Ámsterdam. En lo táctico, Berizzo desplegó su ingenio y volvió a diseñar un sistema variable con 5-3-2 en fase defensiva y 4-2-3-1 en la ofensiva. Los condicionantes del encuentro, sin embargo, provocaron que la segunda opción pasase a aplicarse también a la transición en defensa a partir del minuto 25 de partido.

El duelo comenzó equilibrado, con ambos equipos buscando hacerse dueños de la pelota. Los primeros minutos fueron de mayor dominio de los holandeses, que contaban con las constantes incursiones por el medio de dos futbolistas de espacios cortos como Hakim Ziyech y Davy Klaassen. Pese a todo, los locales tardaron poco en reaccionar. Pasado el cuarto de hora de partido, la sombra de Pione Sisto comenzaba a hacerse demasiado larga para Joel Veltman, y Josep Señé y Pablo Hernández empezaban a imponer el ritmo de su batuta en el círculo central.

gettyimages-615858934
Ziyech ejecutó el primer disparo al corazón del Celta (Foto: UEFA).

Vicios del fútbol. Precisamente en plena línea ascendente celeste, llegó el primer gol del partido. El primero para el Ajax, claro. A la contra y sin paliativos. Kasper Dolberg arrancaba en conducción desde el medio campo, caño a Fontàs incluido, para buscar en profundidad a Hakim Ziyech, quien con dos quiebros rompió a Radoja y batió por abajo, con la zurda, a Rubén. Y vuelta a empezar.

El tanto, sin embargo, no amilanó al Celta. Berizzo modeló su planteamiento, desplazando definitivamente a Álvaro Lemos al extremo derecho y reagrupando la línea de cuatro atrás. Precisamente a través una falta lanzada por Lemos desde el perfil izquierdo llegaría el tanto del empate, convertido por Andreu Fontàs con la espuela, en uno de esos movimientos futbolísticos que ni tienen explicación ni la necesitan. Llegados al tiempo de descanso, el equilibrio del encuentro estaba totalmente roto en favor del Celta, que tenía la pelota y construía todo el fútbol, mientras el Ajax asumía su papel de receptor y se replegaba, con sus armas bien afiladas a la espera de apretar el gatillo.

Mágico

La segunda mitad transcurrió con la misma tónica. Los locales combinaban con fluidez, en ocasiones incluso en la propia frontal del área rival. Pese a los esfuerzos celestes, el Ajax volvió a golpear con violencia a la mínima oportunidad. Con la precisión de un francotirador, el conjunto holandés trazó un nuevo contraataque de ejecución mecánica. La pelota terminó en los pies del puñal alemán Amin Younes, cuyo descaro venció al temor de Roncaglia. Veinte metros en velocidad, recorte hacia dentro, golpeo en seco y los visitantes de nuevo por delante en el marcador.

Cuando Younes hacía el 1-2, Fabián Orellana sumaba aproximadamente ocho minutos sobre el terreno de juego. Era el debut europeo del futbolista chileno, a sus 30 años y tras vivir una trayectoria de medias tintas hasta su madurez, como la de un poeta que tarda más de lo habitual en encontrar su voz pero que, cuando lo hace, lo cambia todo. Un poeta de los de talento natural, de los de magia a borbotones.

celtaajax201016
El Celta volvió a saborear el placer de los goles europeos.

A Orellana no le hizo falta intervenir demasiado para reventar el partido. Recibió el balón desde la banda, situado en el vértice derecho del área y de espaldas a portería. Con un gesto instintivo se dio la vuelta, apoyándose en la pierna izquierda para mantener el balón cerca y, a continuación, suavizándolo con la derecha para preparar el disparo. Todo sucedió en cuestión de segundos. El chileno, sin prácticamente levantar la cabeza para ubicar la portería, enganchó el esférico con su pierna mala -la zurda-, imprimiéndole un efecto de los que llegan desde el mismísimo infierno, como el dolor de Lorca buscándose en Nueva York. Allí estaba. El Poeta en Europa.

Hubo tiempo para más, pero la belleza del broche era tal que nadie se atrevió a romperlo. De las noches del Celta paseando por Europa o trayéndola al salón de su casa se recordarán destellos como el de Orellana frente al Ajax.  Al final, uno siempre vuelve al fútbol del mismo modo que vuelve a los poemas. La belleza sigue marcando la diferencia.

Anuncios

One response to “Poeta en Europa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s