Cada vez queda menos tiempo para que O noso derbi se convierta en centenario. Así, en enero de 2025 se cumplirá un siglo desde que se disputó el primer Celta-Deportivo oficial de la historia. Un poco antes, a finales de 1924, Riazor había sido testigo del primer choque oficial entre ambos clubes. Si bien la fusión de Fortuna y Vigo Sporting tuvo lugar en 1923, hubo de transcurrir un año para que vigueses y coruñeses coincidiesen en un campeonato gallego. Y en aquel derbi disputado en Vigo fue protagonista un mediocentro que por entonces ya presumía de currículum. Balbino Clemente, uno de los primeros en vestir la casaca del Celta, fue también el primero en experimentar la inigualable sensación de marcar un gol al Deportivo.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Al poco tiempo de consumarse la fusión entre Fortuna y Vigo Sporting, cuatro futbolistas pertenecientes al recién creado Club Celta se declaraban en rebeldía. Luis Otero, Isidro, Chiarroni y González —todos ellos procedentes del Vigo Sporting— aceptaban un sueldo de 600 pesetas y desertaban en toda regla para fichar por el equipo deportivista. Aquella fue la chispa que provocó un incendio entre los dos clubes más representativos del sur y del norte de Galicia. La semilla de una rivalidad que pronto será centenaria. Para un celtista no existe adversario que motive más que el equipo blanquiazul y el origen de ese sentimiento data de hace más de nueve décadas.

Aun con todo, durante un año los herculinos hubieron de pagar un peaje por aquella espantada. La Federación Gallega atendió la reclamación de los de Vigo y decidió inhabilitar durante un año al club coruñés por haber incorporado a su plantilla a cuatro futbolistas que tenían un compromiso con otro club. De esa manera, Celta y Deportivo no se vieron las caras hasta la temporada 1924/25, con motivo de la disputa del Campeonato Gallego. En noviembre de 1924 Riazor se vistió de gala y el Celta salió goleado por 3-0. Fue un palo muy duro para el por entonces vigente campeón de Galicia pero apenas un par de meses más tarde llegaba la oportunidad de revancha en Vigo.

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Primer plano de Balbino Clemente (Foto: yojugueenelcelta.com)

Venganza en Coia

El 18 de enero de 1925 se esperaba con muchas ganas la visita de los vecinos del norte. Más de 10.000 espectadores se congregaron en el campo de Coia para vivir un choque que se antojaba clave para el devenir del campeonato. El británico Frank Cuggy, técnico local, situó a Emilio Ruiz—conocido como ‘El león de Bouzas’—  bajo palos. La pareja de zagueros estaba compuesta por Juanito y Pasarín, por delante de quienes cerraba Balbino Clemente. Flanqueando a este último y a modo de centrocampistas se ubicaban Bienvenido y Pepe Hermida. La línea de cinco atacantes venía integrada por Reigosa, Moncho Polo, Chicha, Gerardo y Santiago Casal. Era un once con un potencial considerable de cara a enfrentar a un Deportivo en el que formaban de salida Otero, González y Chiarroni, tres de los ‘rebeldes’.

En sus necrológicas, el diario ABC recoge el fallecimiento del “extraordinario jugador” Balbino Clemente

El primer tiempo vino marcado por los dos penaltis señalados por el árbitro santanderino Quintana, uno en cada área. Mientras el arquero local detenía el lanzamiento del deportivista González, Balbino Clemente no perdonaba y anotaba el 1-0. Por entonces aquel gol no significaba más que colocar en ventaja a los de Cuggy. Visto casi 100 años después, aquel tanto fue el primero. El primero que reventó las redes deportivistas por parte de un jugador céltico en toda la historia.

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Instantánea del antiguo estadio de Coia, en uno de los encuentros que el Celta jugó frente a la selección uruguaya (Foto: fameceleste.com)

En el segundo acto se vivió un partido de poder a poder, con un Deportivo que necesitaba marcar para no irse de vacío y un Celta que quería más goles para vengar la afrenta sufrida un par de meses antes. El ímpetu con el que se emplearon los futbolistas provocó dos expulsiones, una por cada bando. Moncho Polo y Luis Otero debieron abandonar el terreno de juego antes de que se completasen los 90 minutos reglamentarios. Con más espacios en el campo el Celta amplió el marcador con dos nuevos tantos, obra de Chicha y Casal. El resultado final de 3-0 dejaba a los de Vigo en una buena situación para revalidar su título regional. Pero el Deportivo no se rindió y ambos equipos terminaron el campeonato empatados a puntos. Finalmente, la mejor diferencia de goles de los célticos les llevó a conquistar su segundo campeonato consecutivo. A diferencia de la temporada anterior, en esta ocasión se contó con la oposición del club blanquiazul, lo que otorgaba un valor añadido al título. El gol de Balbino Clemente terminó por resultar clave en el feliz desenlace para el recién creado equipo vigués.

Nivel de selección

Balbino, nacido en Vedra en 1896, había iniciado su carrera futbolística en el Fortuna, allá por 1915. Actuaba como centrocampista central y desarrollaba una labor equivalente a la que puede realizar un mediocentro del fútbol actual. Su fútbol se basaba en el despliegue físico aunque se caracterizaba también por la elegancia y la exquisitez, dentro de lo posible en los irregulares campos de tierra de la época. Con tan solo 21 años emigró a Andalucía y fichó por el Betis, para pasarse un año más tarde a las filas del Sevilla. En Nervión se quedó durante una temporada más, hasta que en 1919 regresó al Fortuna.

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Llegada de la selección uruguaya al puerto de Vigo en 1924 (Foto: historiadoceltadevigo.net)

Precisamente en su segunda etapa en Vigo conoció la internacionalidad con la selección nacional. Fue en un polémico partido amistoso que España jugó en Madrid ante Portugal en diciembre de 1921. Tras la extraordinaria actuación de la selección en los Juegos Olímpicos de Amberes, la prensa de la época atizó con dureza al seleccionador Julián Ruete, a quien se acusó de realizar una convocatoria sin pies ni cabeza para aquel amistoso. Las crónicas y críticas del partido se podrían adaptar perfectamente —más allá del lenguaje empleado— a cualquiera de los encuentros de la época en que Javier Clemente dirigió a la selección. No pocos futbolistas de los que integraron el once de aquel partido salieron escaldados con las críticas que se vertieron hacia ellos. En el caso de Balbino, pese a no realizar un encuentro brillante, no se encuentra ni un solo ‘pero’ en las hemerotecas a su alineación en este choque.

Vivencias de otra época

Con todo, Balbino no volvería a vestir la elástica roja aunque sí participó un año más tarde en el estreno de la selección gallega, en una victoria por 4-1 sobre Castilla. En 1923, tras la fusión de Vigo Sporting y Fortuna, pasó a formar parte de la primera plantilla del Celta, con el que jugaría 39 encuentros oficiales repartidos en cuatro temporadas en las que conquistó tres títulos regionales. También participó en los dos amistosos que el club olívico disputó en abril de 1924 frente a la selección de Uruguay, que pocas semanas después se proclamaría campeona olímpica en París. La Celeste, tras 22 días de viaje en barco, llegó al puerto de Vigo para iniciar una gira triunfal por España. De sus dos victorias sobre el Celta en Coia —3-0 y 4-1— se recuerda su gran fútbol, que maravilló a todo aquel que pudo seguir los partidos en el campo. Aunque también quedó constancia de una jugada anecdótica en el momento en que el árbitro del encuentro señaló un penalti a favor del Celta. Los uruguayos protestaron y Juanito —el encargado de ejecutar la pena máxima— lanzó deliberadamente hacia la línea lateral como muestra de cortesía hacia los sudamericanos. No cabe duda de que hace un siglo el fútbol se vivía de una forma muy diferente a la actual.

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Balbino Clemente, cuarto por la izquierda en la fila superior, en el once del Celta que se enfrentó a la selección argentina en un amistoso el 8 de marzo de 1925 (Foto: foro.delcelta.com)

Balbino Clemente se retiró en 1927, tras haber dejado un gran recuerdo en todos los equipos en los que militó. Lamentablemente murió joven, con apenas 45 años, algo nada extraño en la época. El 4 de abril de 1941, en sus necrológicas, el diario ABC recoge el fallecimiento del “extraordinario jugador” Balbino Clemente y recuerda su paso por los cuatro clubes que disfrutaron con su elegancia y su buen hacer domingo tras domingo, hace casi ya 100 años. El Real Club Celta no fue una excepción y en sus anales siempre figurará como el primer futbolista en la historia del club que consiguió batir a los rivales del norte.

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