Un colosal Fabián Orellana lideró al Celta en la reconquista de O noso derbi, un año y medio después. El chileno, que no era titular en Balaídos desde la primera jornada de Liga, asombró con inmenso despliegue desde el primer minuto del encuentro y rubricó su actuación con un tanto, el tercero de los celestes. Antes, a la media hora de partido, Hugo Mallo había adelantado al equipo vigués tras una asistencia del propio Orellana. Albentosa metió en el partido al Deportivo con un testarazo, pero un penalti transformado por Aspas a la vuelta de vestuarios disparó al Celta hacia una goleada que cerró el delantero moañés con una cabalgada en el tramo final. El equipo blanquiazul solo inquietó a balón parado.
Borja Refojos | Tinta Celeste

Celta 4-1 Deportivo

Celta: Sergio; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Jonny; Radoja, Pablo Hernández, Waas; Orellana (Pione Sisto, min. 90), Bongonda (Marcelo Díaz, min. 67) y Iago Aspas (Rossi, min. 87).
Deportivo: Lux; Juanfran, Sidnei, Albentosa, Fernando Navarro; Fajr, Mosquera, Guilherme (Celso Borges, min. 79), Bruno Gama (Marlos Moreno, min. 64); Babel (Carles Gil, min. 72) y Andone.
Árbitro: Álvarez Izquierdo (C.T. Catalunya). Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores locales Hugo Mallo, Orellana y Pablo Hernández y a los visitantes Albentosa, Sidnei, Mosquera, Lux y Guilherme.
Goles: 1-0 Hugo Mallo (min. 31). 1-1 Albentosa (min. 37). 2-1 Iago Aspas, de penalti (min. 60). 3-1 Orellana (min. 77). 4-1 Iago Aspas (min. 83).
Balaídos. 20.000 espectadores

Decía Cersei Lannister que en el juego de tronos, “o ganas o mueres”.  Los derbis son iguales: no se juegan, se ganan. Pero resulta que el Celta, sea derbi o no, necesita más que otros equipos jugar bien para ganar. Y contra el eterno rival, tras una goleada en Villarreal y cuando más lo necesitaba, el equipo ganó y jugó bien. Mejor dicho, jugó bien y gracias a ello ganó. Porque cuando le entraron las dudas tras el gol de Albentosa y se volvió un flan, el Deportivo pudo incluso hacer el segundo tanto.

Las dos torres

Da igual diferencias de puntos o de plantilla. No importan. En un derbi la sensación de igualdad siempre impera. Es máxima. Los dos gigantes del fútbol gallego frente a frente es un enfrentamiento de difícil predicción. A diferencia del año pasado, el Celta salió muy metido desde el principio. Más incluso que un Dépor que se vio superado en unos primeros compases en los que Orellana ya estaba dispuesto a dejar su impronta. El chileno volvía a la titularidad en Balaídos dos meses después –no era de la partida desde la primera jornada contra el Leganés-. En una fantástica conducción de izquierda a derecha acabó cediendo a Hugo Mallo, que centró al corazón del área. Allí apareció Wass para cabecear y toparse con una gran parada de Lux.

Dos meses después, Orellana volvió a ser titular en Balaídos y a brillar

El Celta dominaba con claridad con un juego reconocible en ataque y con Cabral y Roncaglia muy finos en la anticipación, llevando a la defensa hacia adelante y evitando ese mal endémico del Celta este año: la excesiva distancia entre líneas. En el devenir lógico de los acontecimientos, el equipo celeste se adelantó en el marcador. Orellana pinchó de manera prodigiosa un balón desde 60 metros, levantó la cabeza, caracoleó y en el momento exacto asistió a Hugo Mallo que chutó a romper casi desde la línea de fondo. El grito de rabia del marinense mientras se agarraba el escudo se diluyó en los abrazos de sus compañeros y en el rugido de Balaídos.hugo

El Celta mandaba en el juego y mandaba en el marcador. El Dépor trató de reaccionar a base de empuje y juego directo ante el respiro que se tomaron los de Berizzo tras su intensa media hora. Poco a poco, el equipo blanquiazul ganó metros y consiguió faltas laterales y saques de esquina, un botín muy valioso teniendo en cuenta la fragilidad celeste en estas lides. Así, tras dos avisos, Fajr puso un balón parado perfecto al corazón del área donde emergió Albentosa para clavar el balón en la red con un impecable testarazo.

Volvían las dudas. Los futbolistas celestes se miraban entre sí como preguntándose cómo podían estar empatados con la diferencia de juego entre ambos equipos. Fue el momento del Deportivo. Los de Garitano se vinieron arriba, sin un juego preciosista, ni mucho menos, pero sí con fe y mucho empuje. De esta manera, justo antes del descanso, el cuadro coruñés rozó el segundo tanto en un balón que se paseó por delante de la portería de Sergio y al que Andone no llegó por poco.

Tras el descanso, el Celta se rehízo, pero el Dépor no le perdió la cara a un choque que entró en una fase trabada, con muy poco juego combinativo y mucha batalla. En ese escenario, más favorable al equipo herculino, el cuadro celeste sufrió en varias faltas laterales y saques de esquina defendidos con poca contundencia.w_900x700_23134707lrv20161023-42

Superados esos momentos de apuro, los de Berizzo recuperaron poco a poco el control y a la hora de partido, en una nueva jugada por la derecha –la banda izquierda pasó muy desapercibida- Wass remató de cabeza y Sidnei cortó con el brazo dentro del área. Penalti. Álvarez Izquierdo amonestó al brasileño y le enseñó la roja pensando que era la segunda amarilla y provocando unos instantes de confusión en Balaídos. Finalmente, el central deportivista no fue expulsado. Aspas asumió la responsabilidad desde los once metros y batió a Lux para poner al Celta por delante. Fue el punto de inflexión.

Los goles de Aspas y Mallo y las asistencias de Sergio y Jonny defendieron la ‘galeguidade’ del derbi

La comunidad del anillo

De nuevo Orellana tomó el mando y de nuevo el Celta retomó el dominio del encuentro. Berizzo ayudó al equipo y retiró a Bondonda –intrascendente toda la mañana- por Marcelo Díaz para blindar el centro del campo. La superioridad numérica en la zona ancha anuló definitivamente al Dépor, que dejó espacios atrás cuando buscaba el empate. Fue su perdición.  El equipo vigués robaba y salía y en una de estas transiciones, Jonny encontró una autopista en  la izquierda, levantó la cabeza y puso un centro al segundo palo en donde apareció Orellana como un avión para rematar a la red. El chileno besó su anillo como colofón a una actuación colosal.

El partido estaba zanjado y el Dépor fue arriba más por obligación que por convicción. Los espacios eran cada vez mayores y se mascaba que en cualquier pase filtrado podía caer el cuarto. Fue en el balón menos claro en el que sucedió. Un pelotazo de Sergio desde su área ante el que Albentosa falló en el despeje, dejó solo a Aspas ante Lux al que batió por su palo para cerrar la goleada de un derbi gallego que, lejos de perder su identidad como decían algunos, la dejó más clara que nunca, con un doblete de Aspas, un gol de Hugo Mallo, una asistencia de Jonny y otra de Sergio, todos liderados por el retorno del rey Orellana.

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