Tras una notable trayectoria como entrenador, navegando por las categorías inferiores del fútbol español y reencontrándose a menudo con su pasado como futbolista, Quique Setién acogió el año pasado con presteza su primera oportunidad de hacerse cargo de un equipo de Primera División. Desde su llegada a terreno canario, la Unión Deportiva Las Palmas es otra. El fútbol que practica el combinado insular es, a día de hoy, uno de los más atractivos del panorama español. En este último punto coincide, precisamente, con el Celta de Berizzo. Sin embargo, distan mucho de parecerse en nada. Un símbolo inequívoco de que, en el fútbol, hay diversos modos para acceder a la belleza.
Adrián Viéitez | Tinta Celeste

En el fútbol, en general, cada vez es más complicado sorprenderse. Los cánones están de algún modo establecidos de un tiempo a esta parte, dibujado el contorno de los buenos y los malos, remarcados los tópicos de la pelota manchada y otros frutos de lo que a día de hoy ya es mitología futbolística. De vez en cuando, sin embargo, surgen fenómenos tácticos como Quique Setién, capaces de innovar con el tan manido fútbol desde muy abajo.

Desde la llegada del cántabro a Gran Canaria, el ascenso del conjunto amarillo ha resultado irrefrenable. Las Palmas ha sido la gran sensación del fútbol modesto en España durante los últimos meses, y lo ha sido de forma justificada. Setién ha construido una identidad atractiva fundamentada en un fútbol eléctrico y sólido simultáneamente, una especie de cóctel diabólico que no ha tardado nada en dar sus frutos. Hoy reciben al Celta, la calma ante su tempestad.

La plantilla: calidad a raudales

La característica que convierte al proyecto de Las Palmas en único es, pese a todo, que la mayoría de sus estrellas hayan alcanzado tal estatus a través de su progresión dentro de la propia plantilla insular. El caso de Roque Mesa es especialmente insultante. Este pequeño centrocampista canario, que no ascendió a la primera plantilla del equipo hasta 2014, cuando ya contaba con 25 años de edad, se ha convertido, bajo las órdenes de Setién, en uno de los mediocentros más codiciados del fútbol español. 

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Boateng se ha adaptado sorprendentemente bien a las islas.

Los casos de Tana y Vicente Gómez son similares al suyo. Todos ellos son tan incomprensibles -ninguno baja de 25 años- como evidentes. Las Palmas ha logrado algo extremadamente difícil en el fútbol moderno: convertir a sus propios futbolistas, a los de la casa, en referentes a nivel nacional. Curiosamente, otro de los equipos que ha logrado hacer esto durante los últimos años no es otro que el Celta.

Esta apuesta por jugadores de la casa se ha visto complementada con refuerzos que han acabado acoplándose perfectamente al equipo, como es el caso del central Pedro Bigas, quien, tras una trayectoria errática en el Mallorca, se ha convertido en un verdadero mariscal vistiendo la amarilla. Además, este verano el equipo de Setién se ha permitido el lujo de marcarse alguna excentricidad, como lo fue la incorporación del polémico Kevin-Prince Boateng. Lo curioso es que incluso el ghanés está funcionando bajo las órdenes del entrenador santanderino. 

La pizarra: pura electricidad

Aunque pueda parecer absurdo decir esto dado el estilo vistoso que practica el equipo, lo cierto es que la gran fortaleza de Las Palmas reside en su solidez defensiva. Setién diseña una zaga compacta, con líneas muy juntas y marcaje zonal. Su habitual doble pivote, formado por Vicente Gómez y Roque Mesa, es el pilar alrededor del que gira el equipo, funcionado como constante apoyo defensivo y, en la otra cara de la moneda, como primer paso en la construcción del fútbol de ataque.

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Roque Mesa es la extensión de Setién en el campo.

En este sentido se puede apreciar perfectamente la valía de un jugador como Roque Mesa, extremadamente difícil de encontrar dada su mezcla entre capacidad de sacrificio y habilidad técnica para la conducción y para sacar el balón jugado. En este menudo futbolista acaba el fútbol del rival y comienza la electricidad canaria. Por delante, todos los futbolistas que alinea Setién siguen un mismo patrón: son endiabladamente rápidos y sumamente habilidosos con la pelota en los pies.

En el momento en el que Roque Mesa y Vicente Gómez roban la pelota, la estrategia de Las Palmas está clara: dispersar las piezas a lo largo del tablero y comenzar a buscarse unos a otros, al primer toque, burlando defensas con un fútbol plagado de adrenalina y verticalidad. Los nombres de Jonathan Viera, Tana, Boateng, Araujo, El Zhar, Momo o Livaja hacen que sobren las palabras en este sentido.

La convocatoria: todas las cartas sobre la mesa

Tras la completa recuperación de Míchel Macedo y después de que Marko Livaja cumpliese ciclo de amarillas frente al Villarreal, Setién podrá contar con la totalidad de su plantilla para enfrentarse al Celta.

Porteros: Javi Varas y Lizoain.

Defensas: Mauricio Lemos, Pedro Bigas, David García, Dani Castellano, David Simón y Míchel Macedo.

Centrocampistas: Vicente Gómez, Roque Mesa, Montoro, Boateng, Tyronne, Jonathan Viera y Momo.

Delanteros: Tana, Livaja y Araujo. 

Posible formación

Las Palmas - Football tactics and formations

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One response to “La joya de la corona de Quique Setién

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