El Amsterdam Arena, uno de los templos del fútbol moderno, ha cumplido ya 20 años. El estadio en el que el Real Madrid conquistó su séptimo título de campeón continental recibirá al Celta el próximo jueves. Exactamente igual que lo hizo en octubre de 2003, en un encuentro en el que los de Vigo hicieron méritos más que suficientes para no salir derrotados ante el Ajax.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Tras haber logrado la cuarta plaza en la temporada 2002/03, el Celta afrontaba una temporada cargada de ilusión. Eso sí, con pocos refuerzos que llevarse a la boca. La llegada de un Savo Milosević con 30 años en su carnet de identidad se convirtió en la contratación estrella dentro de un verano inusualmente poco movido. Tras eliminar al Slavia de Praga en la ronda previa de la Champions League, el club olívico accedía a una fase de grupos en la que esperaban históricos como Milan, Ajax o Brujas. Dos empates ante Brujas y Milan una vez consumidas las dos primeras jornadas colocaban a los de Vigo en la tercera plaza del grupo, por detrás de italianos y holandeses.

En liga el arranque, sin que se pueda calificar de desolador, pronto tomó un cariz grisáceo. Un único triunfo en las seis primeras jornadas situaba a los de Lotina en la zona media-baja de la tabla a la espera de recibir al Real Madrid en Balaídos. La palabra crisis comenzaba a aflorar después de perder por 0-2 con los galácticos en un partido muy triste de los de celeste. El Celta caía a la decimosexta plaza justo antes de viajar a Amsterdam.

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Eduardo Berizzo formó parte del once que dispuso Lotina en Amsterdam en 2003 (Foto: Getty Images)

Por su parte el Ajax también había necesitado disputar la ronda previa a la fase de grupos, tras haber claudicado ante el PSV en la lucha por el título de liga durante la campaña 2002/03. En aquella eliminatoria el Grazer AK austríaco le llevó hasta la prórroga, en la que un tanto de penalti del checo Galasek situó a los ajacied en la fase de grupos. En el encuentro de ida, un jovencito descarado llamado Wesley Sneijder había marcado un golazo de falta directa.

Superioridad sin gol

El 23 de octubre de 2003 el Celta llegaba a Amsterdam para enfrentarse a un equipo plagado de promesas. Con Tomas Galasek como veterano aglutinador, la línea media local se completaba con Steven Pienaar, Rafael Van der Vaart y Wesley Sneijder, todos ellos en el límite de la veintena. Arriba, Wesley Sonck y Zlatan Ibrahimović ponían la dinamita. Un equipo que, por nombres, asusta más hoy que entonces. No hay que olvidar que ninguno de aquellos futbolistas tenía todavía el suficiente recorrido en la élite. Enfrente, Miguel Ángel Lotina dispuso un 4-2-3-1 no exento de precauciones, con Giovanella y Luccin en sala de máquinas y un doble lateral zurdo con Sylvinho y Juanfran. Mostovoi y Jesuli debían poner la inspiración para que Savo Milosević pudiese enfilar con garantías la portería que defendía el rumano Lobont. El técnico de Meñaka había barajado incluso la posibilidad de situar tres centrales, pero una inoportuna —u oportuna, según se mire— lesión de Sergio le hizo desistir de la misma y colocó a Cáceres y Berizzo por delante de Pinto.

El ariete nacido en Malmö llevaba dos temporadas en las filas del Ajax

El fútbol alegre de los de casa hizo que el Celta se sintiese cómodo casi desde el principio. Un remate de Ibra propició el primer susto para los de Lotina pero un disparo de Luccin y un cabezazo de Cáceres dejaron claro que los de Vigo no habían ido a Amsterdam a por un punto. Al contrario, el Ajax comenzó a perder el control del choque y Sylvinho y Juanfran estuvieron muy cerca de adelantar a los de celeste. La lesión de Van der Vaart complicaba las opciones de los locales, a pesar de lo cual Sonck dispuso de una ocasión para batir a Pinto antes del descanso.

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Wesley Sneijder y Steven Pienaar jugaban en 2003 en el Ajax (Foto: goal.com)

Tras el intermedio llegaron los minutos que, finalmente, iban a desequilibrar el choque. Un claro penalti de Pasanen a Milosević no fue señalado por el colegiado alemán Markus Merk. La acción espoleó a los holandeses y, de forma especial, a Ibrahimović. El sueco estuvo más rápido que la zaga céltica y batió con la zurda a José Manuel Pinto. El gol no asustó a los de Vigo, que se lanzaron con todo a por una igualada que debió llegar. Juanfran, Berizzo, Sylvinho, Luccin y Milosević desperdiciaron buenas oportunidades para batir a Lobont y Merk se tragó una nueva pena máxima, esta vez sobre Jesuli. El ingreso de Catanha por Giovanella no sirvió para rescatar un punto y el Ajax se hizo finalmente con el triunfo. El encuentro en el que mejor fútbol había desplegado el equipo se saldaba con una derrota injusta a todas luces. Faltó quizás la magia de Mostovoi, que no tuvo su mejor día.

Zlatan y el Celta

Curiosamente, el Ajax ganó por contundencia y por efectividad. La que demostró Zlatan Ibrahimović al aprovechar una de las escasas oportunidades de que dispuso. El ariete nacido en Malmö llevaba dos temporadas en las filas del Ajax y sus cifras ya hablaban claramente de un futbolista más que interesante. En la campaña 2001/02, con apenas 20 años, había convertido siete goles entre liga y UEFA, además de participar durante algunos minutos con Suecia en el mundial de Corea y Japón. Pero es que durante la temporada siguiente su importancia en el equipo creció de forma exponencial y ya logró 18 goles, cinco de ellos en la Liga de Campeones. Tal crecimiento propició la salida de Mido en marzo de 2003 hacia un Celta que ‘aprovechaba’ la grave lesión de Sebastián Méndez para reforzar su delantera. Este movimiento tuvo una gran repercusión y ayudó en buena medida a que los de Vigo lograsen clasificarse para la Liga de Campeones.

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Mostovoi, perseguido por Galasek, no brilló en el Amsterdam Arena (Foto: Getty Images)

Tras la derrota en Amsterdam ya solo quedaba mirar hacia adelante. Llegaría un pequeño respiro en liga gracias a un triunfo en Montjuic y un empate en Mestalla. Pero una derrota por 0-1 en Balaídos ante el Racing de Santander cortaría las alas de un equipo que, en la segunda vuelta, comenzaría literalmente a deambular por la Primera División. En Europa todavía quedaban un par de alegrías que llevarse a la boca. La ilusión de una noche de noviembre dejó paso al histórico triunfo en San Siro pero en el mes de febrero el castillo de naipes comenzó a desintegrarse. El Arsenal eliminó claramente al Celta en los octavos de final y, de ahí al final de liga, el camino se convirtió en un calvario.

El Celta llegaba a Amsterdam para enfrentarse a un equipo plagado de promesas

Cuando se realiza balance de la temporada 2003/04 el resultado tiene que ser necesariamente negativo. Siempre se dice que la liga es la competición más importante y para un equipo como el Celta esto es una obviedad. Con todo, Europa dejó en aquel curso un gran sabor de boca, sobre todo antes del parón navideño. Para el recuerdo queda aquella histórica visita al Amsterdam Arena, en la que el Celta, a pesar del gol de Ibra, fue netamente superior al Ajax.

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