El Granada vive una situación desesperada. Cinco años después de su sorprendente ascenso a Primera División, y tras acumular varias salvaciones en la última exhalación de la competición, el conjunto nazarí se encuentra con un punto sin retorno: no ha sumado ninguna victoria en los 12 primeros partidos de la temporada. El relevo en el banquillo, al que llegó Lucas Alcaraz en sustitución de Paco Jémez, no ha modificado el apatismo ni el desorden táctico de un conjunto que, a estas alturas del curso, ya se encuentra en una desesperada misión de búsqueda de oxígeno.
Adrián Viéitez | Tinta Celeste

El Granada es colista de la Liga Santander y lo es con motivo. Desde el comienzo del curso, el combinado andaluz no ha logrado apenas plantar cara a ninguno de sus adversarios, mostrándose a menudo acongojado, descompensado y profundamente desordenado sobre el campo. El experimento de Paco Jémez en el banquillo granadino duró poco y el club decidió apostar por un hombre conservador de la casa como Lucas Alcaraz.

El regreso de este viejo conocido de Los Cármenes, sin embargo, no ha logrado reactivar al equipo ni a nivel de resultados ni de juego. Lo cierto es que su incorporación es desconcertante dado que constituye un claro ejemplo de un ideal futbolístico radicalmente distinto al de su predecesor. En esencia, los jugadores del Granada han realizado un viaje diametral de ida y vuelta en lo táctico en apenas cinco meses. Y eso les ha pasado factura.

La plantilla: enésima renovación

El Granada es uno de esos equipos españoles cuyo propietario es un conglomerado extranjero. En su caso concreto, se trata, desde este verano, de la sociedad china Link International Sports Limited. Curiosamente, a lo largo de los últimos meses se ha rumoreado que el Celta podría correr la misma suerte. Y lo cierto es que al equipo rojiblanco el cambio de propietarios no le ha sentado nada bien. Tras varios años bajo la tutela de la familia Pozzo, conformando una suerte de holding con Udinese y Watford, sus relaciones con estos equipos se han roto.

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La de Carcela-González buscó ser la incorporación estrella del verano granadino.

La consecuencia, cómo no, no se ha hecho esperar. Adalberto Peñaranda e Isaac Success, dos de los referentes ofensivos del Granada la pasada campaña, han regresado con los Pozzo a Inglaterra. Por si estas dos bajas no fuesen suficientemente sensibles, los nazaríes también han perdido a su máximo artillero del año pasado, Youssef El Arabi, además de al valenciano Rubén Rochina, un consagrado desatascador de partidos por el que llegaron diez millones desde Kazán. El capítulo de bajas sangrantes lo completó Fran Rico, quien se limitó a cambiar de cartas e incorporarse al Eibar, donde está cuajando una gran temporada, y desde donde derrotó al Celta la pasada jornada con un solitario gol.

Todas estas pérdidas, sin embargo, no se han visto compensadas con llegadas de garantías. El Granada se dejó su dinero en el mediapunta Mehdi Carcela-González, quien apenas ha despuntado con el equipo, y se encargó de traer a una retahíla de jugadores por el módico precio de cero euros: Guillermo Ochoa, Alberto Bueno, Sergi Samper, Matthieu Saunier, Artem Kravets, Gabriel Silva y un largo etcétera. ¿El resultado? Un absoluto desastre.

La pizarra: el imperio del desorden

Hablar de pizarra en el Granada es una tarea compleja, dado que a lo largo de la temporada no han mostrado atisbo alguno de identidad propia. Con Jémez en el banco, el equipo resultaba una grotesca mezcla de intenciones bañada de imprecisiones, errores de cadete y una obvia carencia de cara a gol. Eso desencadenó, como no podía ser de otra manera, en una serie de resultados absolutamente nefastos para la entidad. La llegada de Alcaraz, aunque no ha sido fulgurante ni mucho menos, ha terminado por aligerar un poco las cosas.

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Uche Agbo se ha convertido en un símbolo de la identidad del Granada de Alcaraz.

Después de que el Atlético los arrasase por 7 goles a 1 en el Calderón, el Granada ha logrado encadenar tres empates en los últimos cuatro partidos, cayendo únicamente en el Camp Nou en el que, sin tipo alguno de duda, fue el mejor partido del equipo en toda la temporada. Pese a caer derrotados por un gol a cero, los de Alcaraz fueron capaces de ofrecer una imagen lavada y competitiva ante uno de los mejores equipos del mundo, algo difícil de conseguir, más teniendo en cuenta los precedentes.

El éxito relativo de Alcaraz reside en dotar al equipo de una mayor solidez defensiva, bien disponiendo un 3-4-2-1 con carrileros largos y doble pivote o blindando el 4-2-3-1 con bandas trabajadoras y un centro del campo rocoso. Futbolistas como David Lombán o Uche Agbo, de corte físico, constituyen ahora la identidad de un equipo que ya empieza a olvidarse de los riesgos tomados durante los meses de agosto y septiembre, que tantos disgustos costaron a un impotente Guillermo Ochoa.

Convocatoria

Porteros: Oier, Ochoa y Kelava.

Defensas: Gastón Silva, Lombán, Tabanou, Rubén Vezo, Saunier y Foulquier.

Centrocampistas: Samper, Uche Agbo, Toral, Carcela, Pereira y Angban.

Delanteros: Ponce, Atzili, Cuenca, Bueno y Kravets.

Posible formación

Granada - Football tactics and formations

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