El Celta superó con victoria ante el UCAM su primer envite copero del curso. Lo hizo sin brillo, con un tanto de Sergi Gómez a pase de Cabral tras un remate al palo de Roncaglia a una falta lateral -sí, contra el equipo de un señor ultracatólico pueden darse milagros-. El conjunto local lo intentó con más ganas que los celestes, pero la diferencia de calidad era demasiado grande y más allá de algún balón parado, los de Berizzo no sufrieron para dejar encarrilada la eliminatoria.
Borja Refojos | Tinta Celeste

UCAM 0-1 Celta

UCAM: Biel Rivas; Tekio, Hugo, Tito, Góngora; Basha, Juande (Morillas, min. 62): Isi Ros, Pere Milla (Pallarès, min. 67), Guichón (Juanma, min. 82); y Natalio.
Celta: Sergio; Costas, Cabral, Sergi Gómez, Roncaglia (Jonny, min. 82); Marcelo Díaz (Wass, min. 46), Pablo Hernández, Pape Cheikh; Señé, Naranjo y Guidetti (Rossi, min. 66).
Árbitro: Álvarez Izquierdo (comité catalán). Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores locales Góngora, Guichón y Hugo y a los visitantes Pablo Hernández, Naranjo y Rossi.
Gol: 0-1 Sergi Gómez (min. 43).
La Codomina. 5.103 espectadores. Antes del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente del avión que transportaba al Chapecoense y de la madre del jugador local Jonathan Mejía. 

El prefacio de la misa católica reza que “es justo y necesario” dar gracias a Dios. Tras el enfrentamiento ante el el equipo de la Universidad Católica de Murcia, los jugadores y aficionados del Celta pueden dar gracias de haber ganado con lo justo y necesario, sin sustos, sin lesionados y con la eliminatoria prácticamente en el bolsillo.

Un partido que comenzó frío, casi tanto como el arraigo del cuadro local en su ciudad, Murcia, donde apenas goza de simpatías. Pero los jugadores de azul marino sí que estaban animosos, deseando demostrar que podían dar guerra al primer rival de Primera División que se enfrenta a su club en su corta historia. Y vaya si lo hicieron. Los hombres de Salmerón apretaron bien arriba al Celta, que formaba con cuatro centrales en la zaga y con un Marcelo Díaz que sigue sin estar a su nivel. Todo ello derivaba en pelotazos largos hacia un Guidetti que se fajó con los centrales y que envió arriba un remate tras un pase largo de Cabral en los primeros minutos.

pape
El desempeño de Pape, de lo más destacado del partido.

 

El UCAM se estiraba con descaro y el uruguayo Guichón, el más guerrero de los locales, probó suerte con un disparo lejano que Sergio despejó a córner en la mejor ocasión local. Pasada la efervescencia local, el Celta se asentó y poco a poco pasó a dominar el encuentro. Pape dejó muy buenas sensaciones con un gran despliegue. Pero al canterano no le acompañaron Señé ni, sobre todo, un desafortunado Naranjo. El andaluz no está bien y así lo reflejan sus gestos y su lenguaje corporal, más allá del desacierto que mostró, que fue importante.

La defensa en el templo

El juego había mejorado pero faltaba pimienta en el último cuarto -Guidetti casi nunca recibió en buena situación para el remate-. Era cuestión de madurar el partido o de una jugada puntual, de esas que casi nunca le llegan al Celta. Pero en La Condomina, el que siempre fue el templo del Real Murcia, se dio el milagro que ajustició a los mercaderes: Roncaglia cazó una falta lateral y soltó un zurdazo que repelió el palo, el rechace cayó en los pies de Cabral que, también con la zurda, puso un centro raso al área pequeña que Sergi Gómez empujó a la red. Un gol nacido de una faceta en la que el Celta suele ser inofensivo -la pelota parada- y con tras defensores involucrados.

El gol fue la antesala de pitido final del primer acto. Tras el paso por los vestuarios, Berizzo guardó a Marcelo Díaz y dio minutos a Wass desde el principio. El principio del fin. El fútbol decayó a su nivel más bajo en un segundo tiempo en el que el UCAM perdió su fe y en el que el Celta solo pensaba en un pitido final que nunca terminaba de llegar.

Hasta el minuto 93 sucedieron cosas. Pocas, eso sí. En primer lugar la ansiedad que llevó a Naranjo a soltar un manotazo a su par en una carrera. El árbitro lo vio, pero quizá impulsado por los buenos valores cristianos, dejó en amarilla lo que bien habría podido ser roja. La acción no serenó al andaluz, que siguió cometiendo errores en controles y entregas durante todo el segunda acto.

Por su parte el UCAM se iba sumiendo más y más en el virgencita virgencita que me quede como estoy. Eso sí, a balón parado generaba peligro, casi siempre de la mano de un Góngora con un guante en su bota izquierda. Faltas y saques de esquina fueron motivo de preocupación para un Sergio que vivió con placidez su regreso a la titularidad. Por bando celeste, Rossi relevó a Guidetti y fue capaz de marcar, de nuevo a balón parado -y siendo el más bajito-. Eran demasiados milagros. El colegiado anuló el tanto por fuera de juego del italiano y el resultado ya no se movió a la espera de la vuelta en Balaídos.

 

 

 

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One response to “Es justo y necesario

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