No es ningún secreto que el Celta de esta temporada, en la que hay puestas tantas expectativas, no está jugando al nivel al que tenía acostumbrada a su afición. La circulación del balón es mucho más densa, y el tiempo de posesión es mucho menor. Mientras Eduardo Berizzo sigue buscando la fórmula que permita al equipo recuperar su esencia, y que cada vez resulta más evidente que depende del estado de forma de sus jugadores clave, el club se las ha arreglado para mantenerse a flote. Noveno en Liga, vivo en Copa y flamante clasificado para los 1/16 de final de la Europa League. Ahí es nada. La pegada del equipo, personificada en Iago Aspas, y los esfuerzos por mejorar en defensa, no siempre con éxito, han obrado el milagro. El Celta afrontará una eliminatoria ilusionante en el mes de febrero. Habrá que ver si para entonces ha recuperado su mejor versión, la que no ha aparecido en toda la fase de grupos de la competición.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Una auténtica final. Eso era lo que afrontaba el Celta en Atenas. Aun peor, ya que debía estar pendiente de lo que sucediese también en Lieja entre el Standard y el Ajax. Una de esas situaciones tan poco deseables en el fútbol. Y todo sin Iago Aspas, el gran argumento del equipo durante las últimas semanas.

Ni con un once plagado de rotaciones en las cuatro primeras jornadas, ni con el teórico equipo de gala en la quinta, el Celta había dado la talla

Fue el propio desempeño celeste el que llevó a esa situación. Ni con un once plagado de rotaciones en las cuatro primeras jornadas, ni con el teórico equipo de gala en la quinta, ya con la Espada de Damocles colgada sobre el cuello, el Celta había dado la talla. Una única victoria ante el colista y tres empates eran un escaso bagaje que impedía relajarse al cuadro vigués ante el todo o nada final. Por eso el técnico no escatimó, y se la jugó con todo en el Apostolos Nikolaidis. Con Roncaglia en el eje de la zaga junto a Cabral; con Radoja, entre algodones durante la semana, en el pivote; y con el recuperado Orellana junto a Bongonda y Guidetti, sustituto obligado de Aspas, arriba.

Usar la cabeza

A Berizzo no le gusta modificar su idea. No lo hace ni en los buenos ni en los malos momentos, y tampoco en función del rival. Pero es un hecho innegable que la presencia de Iago Aspas es, a día de hoy, un condicionante absoluto del juego vigués. Sin él en el campo, el equipo se encomendaba a Guidetti, un jugador de características diferentes a las del moañés. Un futbolista más fuerte y algo menos móvil.

Es un hecho innegable que la presencia de Iago Aspas es, a día de hoy, un condicionante absoluto del juego vigués

Con todo esto en mente, y el persistente atasco que se manifiesta en cada partido en el centro del campo, el as en la manga para derrotar al Panathinaikos era un arma muy poco utilizada por los vigueses: balones en largo hacia el sueco, y centros al área. Solo hicieron falta tres minutos para que uno de ellos, bien dirigido por Hugo Mallo, encontrara la cabeza de Guidetti, que abrió la lata y, probablemente, selló el destino del partido de Lieja, con un nervioso e impotente Standard estrellándose una y otra vez contra el Ajax.

Tan eficaz resultó el centro como ineficaces gran parte de los desplazamientos largos que, excesivamente solo, Guidetti no pudo bajar. A pesar de ello, el sueco consiguió forzar el penalti que espantaría definitivamente los fantasmas de la eliminación, y que transformó un desdibujado Orellana.

El virus Chile

En el apagón colectivo en que está sumido este año el Real Club Celta, especialmente sus centrocampistas, tiene un peso específico la colonia chilena. Los internacionales de la Roja no atraviesan su mejor momento, y esto lo acusa el colectivo, ya que en ellos recae gran parte del caudal de juego. Y, probablemente, en ello tienen bastante importancia los constantes viajes internacionales que deben afrontar. Orellana acaba de volver de una lesión, y tardará en ser el mismo. No es un jugador que se caracterice por entrar en estado de gracia de un día para otro. El Tucu Hernández se lesionó también con su selección en octubre. Ya está plenamente restablecido, pero la brutal acumulación de minutos (es de los más utilizados por Berizzo) y de viajes ha desembocado en uno de esos momentos de la temporada en que el tucumano necesita algo de aire. El caso de Marcelo Díaz es el más preocupante: castigado también por las lesiones, el Chelo no acaba de encontrarse a sí mismo esta temporada, lo que le ha llevado a perder la titularidad con Radoja.

En el apagón colectivo en que está sumido este año el Real Club Celta, especialmente sus centrocampistas, tiene un peso específico la colonia chilena

Si al momento de los chilenos le sumamos la irregularidad que está mostrando Daniel Wass en el puesto de mediocentro, el resultado es el que se ve en cada partido. Este Celta sufre para tener la posesión, y pierde un gran número de balones que están costando una sangría de goles en contra. En Grecia se armó bien atrás con el resultado a favor y sus prestaciones defensivas aumentaron, no permitiendo excesivas alegrías de los griegos. Pero el equipo vigués, conviene no engañarse, tampoco completó un buen partido.

Lo mejor, los resultados

Lo cierto es que todo este análisis contrasta con los resultados que está obteniendo el cuadro de Berizzo, que ha ido cumpliendo, uno tras otro, todos los objetivos. Después de un inicio liguero devastador, con tres derrotas, los puntos empezaron a llegar. Ahora mismo el Celta es noveno, y tiene a tiro repetir la gesta de la temporada pasada. Pero es que, además, tiene un pie en los octavos de final de Copa tras la victoria en La Condomina, y acaba de cerrar sin brillo pero con solvencia el pase a las rondas eliminatorias de la Europa League, donde todo representante de la Liga que se precie tiene el deber de estar.

El cuadro de Berizzo ha ido cumpliendo, uno tras otro, todos los objetivos

La situación actual es envidiable para el Celta, con tiempo más que suficiente para recuperar su mejor versión sin las apreturas de los últimos meses, y con una eliminatoria ilusionante en el mes de febrero que no puede ni debe distraer a la plantilla, concentrada únicamente en seguir creciendo. Las próximas jornadas deben servir para mejorar el juego, ya que en los resultados no hay mucho más que pedir.

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