El Celta cumplió el expediente y se clasificó para los octavos de final de la Copa del Rey. Lo hizo sin brillo ante un UCAM infinitamente inferior, que lejos de obligar a los de Berizzo a poner un mínimo esfuerzo, les aletargó con una inocencia futbolística impropia incluso para la Segunda División. Un golazo de falta de Marcelo Díaz y algunos detalles en el primer tiempo, lo único salvable de un encuentro que no quedará en la retina de la parroquia céltica.
Borja Refojos | Tinta Celeste

Celta 1-0 UCAM

Celta: uSergio; Hugo Mallo, Cabral (Fontàs, min. 80), Sergi Gómez, Jonny; Marcelo Díaz, Radoja, Pablo Hernández (Wass, min. 61); Señé (Bongonda, min. 79), Sisto y Rossi.
UCAM: Ribas; Tekio, Hugo Álvarez, Unai, Morillas; Juande, Basha; Collantes, Natalio (Imaz, min. 70), Vicente (Nono, min. 63); y Jona (Pallarés, min. 75).
Gol: 1-0 Marcelo Díaz (min.29).
Árbitro: Vicandi Garrido (comité vasco). Amonestó al jugador local Pablo Hernández y al visitante Morillas. 
Balaídos. 9.161 espectadores.

“Hoy lo importante era pasar. Si lo hicimos bien o lo hicimos mal, ya lo corregiremos luego”. Así de explícito se mostraba Marcelo Díaz al término del choque que enfrentó al Celta contra el UCAM de Murcia y que sirvió para avanzar a octavos con más pena que gloria. Una segunda parte con menos tensión que la hamaca de un hippie dejó un sabor de boca agridulce en la afición tras un primer acto no mucho mejor, pero que al menos tuvo control absoluto local, chispazos de varios jugadores y un golazo del propio mediocentro chileno, que coronó una buena primera hora del cuadro vigués.

Y es que Berizzo presentó un once muy “titular”, con la excepción del tridente ofensivo, con Rossi en la punta y Sisto y Señé en los costados. Si bien el catalán estuvo desdibujado, el danés volvió a dar muestras de que su adaptación va por buen camino y dejó pelea y mucha participación, además de un par de buenos regates y un disparo desde el pico del área que no dio problemas a Biel Rivas. El italiano volvió a dejar patente que la calidad se le cae de los bolsillos, al mismo tiempo que su fragilidad física le impide dar continuidad a su juego. Pepito se hinchó a combinar y a ofrecerse y de una jugada suya surgió el gol, cuando fue derribado en la frontal en su camino hacia la portería.

Tomorrow my friend, tomorrow

Cuenta la leyenda que Marcelo Díaz le dijo eso a Van der Vaart hace un año y medio, justo antes de lanzar la falta que significó el gol más importante de su carrera. En el tiempo de prolongación, Carepato anotaba un gol ante el Karlsruher que salvaba al Hamburgo del descenso.w_900x700_22203915vgo20161222-14

El chileno tuvo entonces la “desfachatez” de decirle esa frase al que era la estrella del equipo. Parece improbable que en esta ocasión le dijera a Rossi “mañana amigo, mañana” antes de lanzar, pero el caso es que el Chelo le quitó la falta al delantero italiano, que parecía decidido a ejecutar. La historia volvió a repetirse y un toque lleno de clase superó la barrera y se alojó en el fondo de la red. Díaz firmaba con una maravilla su primer gol de celeste. Poco después, Radoja pudo hacer lo mismo, pero cruzó demasiado su remate y el balón se marchó por la línea de fondo.

Caída con red

Ese tiro fuera del serbio fue el preludio de una segunda parte olvidable. Muy olvidable. Con la clasificación en el bolsillo, el Celta salió a contemporizar –todavía más- y la nula exigencia del UCAM colaboró con el plan. Los futbolistas del equipo universitario no hacían ni cosquillas, a pesar de las facilidades cada vez mayores que ofrecían los chicos de Berizzo, pendientes de acabar el turno para marcharse de vacaciones.

El equipo murciano tardó en darse cuenta de que podía meterle mano a un Celta cada vez más ausente y con más lagunas en su juego. Y cuando lo hizo, se encontró con una falta de calidad muy llamativa, incluso para un equipo de Segunda. El mejor ejemplo fue Collantes, que cuando arrancaba te preguntabas cómo estaba en Segunda y cuando definía te lo respondías. El extremo gaditano lo intentó, pero su falta de temple le hacía enviar al limbo buenas situaciones de gol.

Los últimos minutos fueron el clímax de la desconexión: Sergi Gómez dejó muy corta una cesión que Imaz, con todo para marcar, envió al cuerpo de Sergio. De nuevo el de Catoira apareció poco después para cruzarse en el camino de Collantes. La sensación era que aunque se estuviera jugando tres horas, el UCAM no haría gol y no precisamente por la fortaleza defensiva de un Celta que jamás vio en peligro la clasificación y que optó por reservar fuerzas, evitar lesiones y afrontar unas vacaciones que servirán para hacer olvidar este trámite sin brillo y sin tensión.

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2 respuestas a “Trámite hipotenso

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