El Celta tiene muy claro a qué juega esta temporada. Los de Berizzo salen a comerse el campo en cada partido, con una presión asfixiante e intentando hacer daño desde el principio. Buscan aprovechar su enorme pegada y, cuando las fuerzas flaqueen, mantener la renta. Algunas veces, como por ejemplo ante el Barcelona, el plan funciona; otras, como en San Mamés o el Estadio de Gran Canaria, no. En un campo como Mestalla, y ante un rival metido en un proceso autodestructivo imparable, este guion parecía el idóneo para crispar más el ambiente y evitar una reacción muy improbable por parte de los che.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Estalló la Guerra Civil en Valencia. Bueno, en realidad, más bien parece la Guerra de la Independencia contra el invasor, personificado en la figura del magnate Peter Lim. Es una contienda sangrienta, que amenaza con hacer temblar los cimientos de Mestalla. Del viejo y del nuevo, ese que iba a terminar de construir el propietario. Y, en medio de todo este lío formado por la marcha de Prandelli, el Celta se presentaba allí para empezar el año con buen pie tras un final de 2016 un poquito renqueante. Urgía que la idea de juego de Berizzo volviese a dar sus frutos tras unos cuantos accidentes contra rivales, todo hay que decirlo, con mucha más alma que el nuevo/viejo equipo de Voro.

Resolver rápido

Tras una improvisada manifestación en la puerta de Mestalla antes del partido para pedir la marcha de Peter Lim, la mejor estrategia de los vigueses pasaba por crispar aun más los nervios de la parroquia che. Y así lo hizo el Celta, que armó bien su centro del campo en busca de la posesión, y se encomendó al momento dulce de Aspas y a sus dos escuderos, un desconocido Bongonda y un Wass que crece cuando se libra de las ataduras del pivote.

Urgía que la idea de juego de Berizzo volviese a dar sus frutos tras unos cuantos accidentes

Entre los tres, y el incombustible Tucu Hernández, ajusticiaron a los valencianistas en solo veinte minutos. Mención aparte merece el belga. Calidad tiene, velocidad también, pero le está costando mucho dar el paso definitivo, el que los delanteros deben dar dentro del área para dejar de ser un proyecto más e ingresar en la élite. Ese último pase, o ese remate a puerta en el que suele mostrar sus carencias y que, en Mestalla, ejecutó a la perfección para dar dos goles y marcar otro. Una actuación sobresaliente.

Sin contestación

Cuesta mantener la concentración tras protagonizar una primera parte sobresaliente y dejar la eliminatoria casi cerrada en un mes de enero cargado de partidos importantes. Y más en un ambiente tan hostil como Mestalla, al borde de la histeria. Precisamente es esa la asignatura pendiente del Celta esta temporada, en la que parece que no le llegan tres goles para cerrar los partidos. Sin embargo, no parecía el Valencia el rival que fuese capaz de levantar un resultado así. Los che bastante tendrán con intentar enderezar el rumbo liguero, seriamente amenazado. Voro escenificó la rendición copera tras el partido de ida, algo que muy rara vez se hace a pesar de la amplitud del resultado.

Que el plan haya salido perfecto en Valencia representa una enorme inyección de moral de cara a la competición liguera, en la que han volado algunos puntos de manera incomprensible

En cualquier caso y, a pesar de todo esto, el Celta fue fiel a sí mismo y se las arregló para darle algo de picante al choque con un error defensivo marca de la casa de Cabral, que aprovechó Parejo desde los once metros e hizo revivir a los locales, hasta que Guidetti cerró la eliminatoria en una contra espectacular.

El despegue

La goleada despeja mucho el camino del Celta en este importante mes de enero. Más allá de la clasificación para cuartos de Copa, competición que dejó muy buen sabor el año pasado y en la que se puede repetir el buen papel, el equipo debe centrarse en la Liga para frenar el descenso que han producido las últimas dos derrotas. Para ello, es muy importante que el encuentro del próximo jueves vaya a ser un trámite. Berizzo podrá repetir su equipo de garantías contra Málaga y Alavés, dos partidos en Balaídos en los que hay que sumar sí o sí, dando descanso a algunos de sus jugadores en Copa. De hecho, pudo incluso reservar a Aspas, al Tucu y a Wass en el tramo final de Mestalla.

La goleada despeja mucho el camino del Celta en este importante mes de enero

Además de ello, el hecho de que el plan haya salido perfecto en Valencia representa una enorme inyección de moral de cara a la competición liguera, en la que han volado algunos puntos de manera incomprensible. El Celta podrá seguir haciendo algo que se le está dando de maravilla esta temporada, y es compaginar las diferentes competiciones haciendo equilibrios entre todas ellas y, lo más importante, continuando vivo en las tres competiciones que afronta.

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