La demarcación de extremo izquierdo se encontró con un inesperado dueño durante la década que marcó el auge del Celta ascensor de los 70 y los 80. La vida futbolística de Juan Gómez del Cura se divide a partes iguales en rojiblanco y celeste. Y aunque en Algeciras se le recuerde con mucho cariño, para enfocar el grueso de su carrera no queda otra que viajar a Vigo.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Nacido en Madrid en 1953, Juan del Cura pronto se trasladó a Algeciras con su familia. Allí se inició en el mundo del fútbol, que le reservaba momentos inolvidables a poco de empezar su carrera con el primer equipo de la ciudad. Por entonces el equipo andaluz había caído a categoría regional pero en la temporada 1973/74 logró clasificarse para la fase de ascenso a Tercera. Su joven extremo izquierdo causó sensación durante aquel curso y, cuarenta años más tarde, nadie en la ciudad que vigila el Estrecho de Gibraltar le ha olvidado. El Algeciras logró finalmente un inolvidable ascenso al superar una eliminatoria ante el Barbastro y Del Cura fue fichado por el Recreativo de Huelva, por entonces en Segunda División. La magnitud del salto cualitativo no impresionó al joven atacante, que completó una magnífica temporada con el Decano en la que anotó ocho tantos a lo largo de 31 encuentros. Durante aquella campaña el Recre se enfrentó al Celta en la competición del KO y cuenta la leyenda que Del Cura, aparte de su buen hacer en la banda, dio todo un cursillo acelerado de —como diría algún técnico mediático— ‘teatro del bueno’.

Probablemente más por lo primero que por lo segundo, el Celta se lanzó a por su fichaje, el cual se materializó de cara a la temporada 1975/76. Con el equipo recién descendido a Segunda, tocaba buscar un recambio para el gran Manolo Jiménez, pieza clave en el sector zurdo durante los años anteriores. Juan del Cura costó seis millones de pesetas y se le esperaba con mucha ilusión en Vigo. La velocidad por banda y la precisión para colocar buenos balones a sus compañeros de vanguardia destacaban como sus mejores cualidades. Pero seguramente ni él mismo se podía hacer una idea de lo largo y tortuoso que iba a resultar su periplo en el club olívico.

Sensaciones contradictorias

Su debut con la casaca celeste, en septiembre de 1975, resultó todo un éxito. Del Cura anotó el primero de los tres tantos que los de Balaídos endosaron al Castellón en encuentro correspondiente a la tercera jornada de liga. El Celta, que en la primera vuelta llegó a rozar los puestos de descenso, se recuperó espectacularmente de la mano de Carmelo Cedrún y terminó por lograr el ascenso a Primera. Pero para el extremo izquierdo céltico no todo fueron alegrías ya que el destino le reservaba una desagradable sorpresa. Los seis goles logrados a lo largo y ancho de 25 partidos se vieron abruptamente cortados en el derbi disputado en Balaídos ante el Deportivo. Aquella tarde de abril, una durísima entrada del zaguero deportivista Pardo desembocó en una fractura de peroné que le iba a mantener fuera de competición hasta el mes de noviembre.

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Juan del Cura vivió ocho cambios de categoría con la elástica celeste (Foto: foro.delcelta.com)

Meses más tarde, en el que supuso su debut en Primera, Juan del Cura volvió a marcar un gol. Y lo hizo nada menos que ante el Real Madrid de Miljan Miljanić. El ya recuperado extremo céltico no pudo anotar más tantos en aquel curso y el Celta regresó tristemente, tras caer en La Romareda en la última jornada, a la División de Plata.

La temporada 1981/82 permitió reunir en un mismo once a Nene Suárez, Pichi Lucas y Juan del Cura

Con el Celta ascensor a pleno rendimiento, las dos siguientes campañas iban a ser las más flojas del delantero madrileño en el apartado individual. Los problemas físicos no le permitieron mantener una continuidad y tan solo pudo jugar un total de 27 partidos entre dos cursos que se saldaron con un nuevo ascenso a Primera y la posterior caída de nuevo a Segunda.

Rendimiento y madurez

La campaña 1979/80 marcó la recuperación del veloz extremo andaluz, que volvió a aparecer de manera habitual en el once céltico para sumar más de 2.200 minutos de juego. Su mejoría no se vio reflejada en los resultados del equipo ya que aquella fue la temporada del descenso a Segunda B, desastrosa en todos los sentidos. Ya con Pavić a los mandos, el Celta arrasó en la División de Bronce y Del Cura logró por primera vez superar la decena de goles —convirtió once— con el Celta en una temporada.

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Temporada 1976/77, Del Cura situado debajo del gran capitán Manolo (Foto: todocoleccion.net)

Con todo, su mejor desempeño con la camiseta azul cielo todavía estaba por llegar. Y es que la temporada 1981/82 permitió reunir en un mismo once a Nene Suárez, Pichi Lucas y Juan del Cura. Sin duda, aquella fue la mejor línea de vanguardia del club olívico durante aquellos años de inestabilidad. Entre los tres futbolistas anotaron la friolera de 56 goles de los 78 que marcó el equipo en liga. El Celta, tras finalizar como líder, conquistó de manera brillante su segundo ascenso consecutivo y Juan del Cura superó por primera y única vez los 3.000 minutos a lo largo de una temporada en Vigo.

Duelo en la cumbre

De aquella campaña cabe rescatar un encuentro disputado en Balaídos frente al CD Málaga y que correspondía a la jornada 29. Se trataba de un duelo en la cumbre, con un Málaga que llegaba al coliseo céltico como líder y un Celta que era segundo, a cuatro puntos de los andaluces. Los blanquiazules asustaban y, tras batir por 8-0 al Deportivo, parecían imparables camino de Primera. Mientras, los de Vigo peleaban cuerpo a cuerpo con otros equipos como Salamanca y Elche por hacerse con una de las tres plazas que daban derecho al salto de categoría.

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Alineación Celta-Málaga (21/03/82)

Las alternativas fueron la constante en un choque entre dos equipos alegres y que buscaron con ansia la portería rival. El Celta se adelantó en el minuto 18 de juego, tras un envío en largo de Lemos que Juan del Cura controló para disparar a las redes malacitanas. Aquel fue solo uno de los 15 tantos que el veloz extremo iba a aportar durante aquel ejercicio. Apenas unos minutos más tarde el colegiado Casajuana Rifá decretó pena máxima por unas manos de Mori en área viguesa. Javier Maté, en una brillante intervención, detuvo el lanzamiento de Peribaldo y evitó el empate de los de la Costa del Sol.

Las ocasiones se sucedían en ambas áreas, si bien las más claras llegaron desde las botas de Pichi Lucas y Nene Suárez. Pero hasta el minuto 87 no llegó la sentencia, tras un servicio de Ademir que Suárez empalmó para batir de disparo cruzado al guardameta visitante Burgueña. El 2-0 permitió al Celta aproximarse en la clasificación a un Málaga que sintió el golpe y tan solo pudo sumar dos puntos en seis encuentros. Con todo, la renta acumulada permitió a los andaluces mantenerse siempre en puestos de ascenso y terminar en tercera posición, superando al Elche por mejor diferencia de goles.

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Del Cura sujetando el balón, instantánea que corresponde a la temporada 1980/81 (Foto: alineacionesinternacional.blogspot.com)

Ocaso

El curso siguiente, de nuevo en Primera, volvieron los problemas físicos para Juan del Cura. El Celta comenzó mal la temporada pero, justo en el momento en que parecía coger el tono de la categoría, se quedó sin su extremo izquierdo. Desde el mes de enero hasta la penúltima jornada de liga  los de Pavić perdieron su referencia en la banda y lo pagaron con seis derrotas consecutivas que terminaron por condenar de nuevo al equipo. Aquel fue el cuarto y último descenso que Juan del Cura sufrió en sus carnes desde su llegada a Vigo.

La velocidad por banda y la precisión para colocar buenos balones a sus compañeros de vanguardia destacaban como sus mejores cualidades

Poco a poco el camino iba llegando a su fin. El delantero madrileño disputó en Segunda División la que sería su última campaña vestido de azul cielo. Bajo las órdenes de Luis Cid Carriega y Félix Carnero, apenas disfrutó de cuatro titularidades durante un curso gris, en el que el club olívico no pudo pasar de la sexta plaza. Su último encuentro con la casaca celeste tuvo lugar en Balaídos, en un empate a uno frente al Cartagena. Aquel mes de junio de 1984 fue el único desde 1975 en el que el Celta no certificó un ascenso o un descenso. Todo un récord que Juan del Cura vivió de primera mano en su práctica totalidad, con ocho cambios de categoría consecutivos a sus espaldas.

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Juan del Cura, en una foto reciente (Foto: fameceleste.com)

Así terminó la historia en clave celeste de un gran extremo izquierdo, que en 1984 regresó a Algeciras para vivir sus últimas tardes como futbolista en su tierra. Juan Gómez del Cura, pese a que en aquellos años el Celta no consiguió estabilizarse entre los mejores, siempre demostró grandes cualidades y entendimiento con sus compañeros de ataque. Para la historia queda aquella grandísima temporada en la que, junto con Lucas y Suárez, formó parte de una delantera temible. Quién sabe de lo que hubiera sido capaz si las lesiones le hubiesen respetado un poco más.

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