Desde hace ya varios años, el Celta tiene muy bien definidos su idea de juego, su estilo y su apuesta futbolística que, para nada, dependen del rival ni de las circunstancias clasificatorias. Ante esto, y para el desarrollo de la temporada, cobra especial importancia el estado de forma de sus jugadores, en los que se basa todo lo anterior. Así que cuando el equipo de Berizzo consigue que los partidos sigan el guion previsto, en estos momentos apoyado en el estado de gracia de Iago Aspas, en la solidez de su doble pivote y en un moderado optimismo alrededor de las prestaciones defensivas, la cosa marcha. De hecho, en este inicio de año, marcha pero que muy bien.
Miguel Gallego | TintaCeleste

No hay nada mejor que dos victorias, con siete goles a favor y solo dos en contra, para empezar el año. El pesimismo se desvanece, los problemas caen en el olvido y se mira al futuro con expectativas y sueños imposibles en la cabeza. Y, si las victorias confirman el buen momento de forma de jugadores clave, mejor que mejor.

La casa por los cimientos

El Celta de 2016 sufría para mantener la posesión del balón, clave en el entramado de Berizzo. Por ello el argentino ha decidido dar una vuelta a su sala de máquinas. Sin alterar drásticamente el esquema, sí que movió sus piezas, haciendo coincidir en su once tipo a sus dos pivotes de la primera plantilla, Radoja y Marcelo Díaz. La decisión le permite al Toto adelantar a Wass, más incómodo en tareas defensivas, y ubicarlo en la mediapunta, donde puede arriesgar más y aprovechar su llegada. Además, Radoja y Marcelo Díaz pueden crecer sin miedo a base de minutos. Los dos lo están haciendo, especialmente Radoja. El balcánico vive probablemente sus mejores días como céltico. Todos salen ganando.

La sangría que llevó al Celta a una cifra preocupante de goles en contra parece cosa del pasado

De esta decisión se beneficia también el aspecto defensivo. Como es lógico, la primera línea está más arropada y ofrece menos facilidades. Contra el Málaga no estaba Roncaglia, probablemente el defensa más en forma, y el equipo no sufrió exageradamente. Concedió ocasiones, cómo no, y también un gol a balón parado, pero la sangría que llevó al Celta a una cifra preocupante de goles en contra parece cosa del pasado, y eso es una gran noticia.

Siempre Aspas

Uno de los aspectos más positivos de este cambio, o puede que el factor que lo ha hecho posible, es el estado de forma de Iago Aspas. El moañés se basta y se sobra para conseguir los goles. Y si no, los fabrica o participa en ellos. Da igual que la presencia ofensiva sea inferior en número. Iago va a estar ahí, y va a marcar. Es así de simple, y una racha así hay que aprovecharla. El Celta aspira a lo que aspira gracias a Iago Aspas, juega por y para Iago, vive y muere con él.

El Celta aspira a lo que aspira gracias a Iago Aspas, juega por y para Iago, vive y muere con él

El rendimiento del 10 del Celta está fuera de toda duda, y contrasta con el de quien, desde su llegada, se ha visto obligado a un papel secundario. Con la acumulación de partidos, y con el extraño ostracismo que está viviendo Giuseppe Rossi, tercer delantero, John Guidetti ha visto crecer sus minutos, pero no está consiguiendo una mayor importancia en el juego vigués. Contra el Málaga fue titular, pero no pudo erigirse en la referencia ofensiva, esa isla a quien buscan sus compañeros cuando el juego se atasca. No se recordará el partido por la aportación de Guidetti, pero el sueco está muy centrado, no deja que la ansiedad aparezca, y eso es muy bueno en un delantero. Tendrá más oportunidades.

Orellana, bendito problema

Sin embargo, los motivos para sonreír no terminan aquí. Por fin, tras un rosario de problemas con las lesiones, Orellana está listo para reaparecer. La entrada del chileno abre un poco el abanico de posibilidades para Eduardo Berizzo, que podrá pegarlo a la derecha, donde sigue suspirando por un refuerzo, o ubicarlo en el medio. Eso sí, se encontrará con un pequeño problema si quiere seguir jugando con su doble pivote formado por Radoja y Marcelo Díaz. Con el Tucu y Wass sanos, tendrá que encontrarles acomodo a todos si quiere seguir contando con ellos. Especialmente a Wass, que ha jugado en múltiples posiciones de la medular, pero no suele actuar por el carril izquierdo. Y eso con permiso de Bongonda, que parece que empieza a acumular más aciertos que errores en la zona decisiva del campo, y que aporta un despliegue en defensa digno de encomio.

Las rotaciones y el overbooking de jugadores potencialmente titulares en algunas posiciones deben verse de manera positiva

Todo esto puede parecer un problema hasta que se pone en perspectiva. La plantilla del Celta sigue siendo corta, y más desde que Berizzo les ha abierto la puerta de salida a Lemos, Naranjo y Costas. Así que las rotaciones y el overbooking de jugadores potencialmente titulares en algunas posiciones deben verse de manera positiva, y más teniendo en cuenta que se avecina otro tramo de la temporada con partidos cada tres días, y que el mercado invernal no está ahí para solucionar grandes problemas. Es un clavo ardiente al que agarrarse cuando las cosas van mal, un invento para que representantes avispados y futbolistas olvidados puedan sacar la cabecita y poco más. A no ser que, en una maniobra maestra, Felipe Miñambres dé con la tecla y nos sorprenda a todos. Quien sabe, quizá lo consiga…

 

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One response to “El runrún de Preferencia: dulce rutina

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