No resulta sencillo encontrar a lo largo de la historia futbolistas que hayan conseguido cinco goles en un mismo partido. Y a pesar de que las delanteras se imponían con claridad a las despobladas zagas, tampoco abundaban los repókeres en el fútbol de la primera mitad del siglo pasado. Uno de ellos lo logró Gonzalito frente al Alavés en 1934.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Gonzalo Lorenzo Codesido, pontevedrés de nacimiento, se inició como delantero durante los años 20 en el Eiriña junto con sus hermanos, los gemelos Edelmiro y O’Donell. Eso sí, lejos del ‘glamour’ que rodea al balompié actual, los futbolistas de aquella época sufrían las mismas miserias que cualquier otro ciudadano y los tres hermanos decidieron emigrar a Cuba en busca de una vida mejor. En La Habana se instalaron durante cinco años, en los que mostraron su calidad futbolística en el Iberia, equipo de la capital cubana. El conjunto habanero se mantuvo durante algo más de un año —entre septiembre de 1927 y septiembre de 1928— invicto y en sus alineaciones figuraban habitualmente tanto Edelmiro como Gonzalito.

En 1930 los Lorenzo Codesido regresaron a España para seguir caminos diferentes. Mientras O’Donell y Gonzalo volvían a Pontevedra para reintegrarse en el Eiriña, Edelmiro—claramente el futbolista con más proyección de los tres— fichaba por el Espanyol, uno de los equipos más potentes a nivel nacional.

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Gonzalo Lorenzo, interior en el Celta de los años 30 (Foto: yojugueenelcelta.com)

Junto a futbolistas míticos

En el verano de 1933 el Celta se planteaba reforzar el equipo con vistas a intentar por fin dar el salto a Primera, una categoría que se le venía negando desde su creación a finales de la década anterior. Los de Vigo, séptimos entre los diez equipos que habían conformado la División de Plata en el curso 1932/33, necesitaban, entre otras cosas, más pólvora. Y así llegó Gonzalito, que se incorporó al equipo junto con el mexicano Pirelo y pocos meses antes que el mítico Venancio. Por entonces, su hermano O’Donell —más conocido futbolísticamente como Edelmiro II— fichaba por el Espanyol, donde Edelmiro llevaba ya tres años afincado.

El conflicto bélico puso el punto final a la carrera de Gonzalito en el Celta y evitó que el pontevedrés mostrase sus habilidades en Primera

Gonzalito jugó sus primeros minutos oficiales con la casaca azul cielo frente al Eiriña, en encuentro correspondiente al campeonato regional. El de la ciudad del Lérez actuó la mayor parte de las veces como interior, y a lo largo de los tres años siguientes tuvo la suerte de compartir línea con futbolistas míticos como Nolete, Machicha, Moncho Polo, Venancio o Pirelo. Durante la temporada 1933/34 el Celta consiguió el título de campeón gallego y también experimentó una notable mejoría en sus resultados a nivel nacional. Tras 12 jornadas de una liga que se componía de 18 encuentros los de Vigo figuraban con 12 puntos en una sexta posición un tanto ficticia, ya que la tercera plaza que ocupaba el Sporting de Gijón se encontraba a tan solo dos puntos de diferencia.

Saco de goles

Llegaba la jornada número 13, en la que tocaba recibir en Balaídos al Alavés, colista con tan solo cuatro puntos en su casillero. El equipo local se encontró de inicio con una cierta resistencia del conjunto vitoriano, que muy pronto se vendría abajo. Parecía un día propicio para que la delantera Venancio-Gonzalito-Nolete-Pirelo-Polo se pusiese las botas y así fue. Enseguida emergió la figura de Gonzalo, que anotó dos goles que prácticamente noquearon al Alavés en la primera parte. El tercer tanto, obra de Nolete, dejaba las cosas más que claras al paso por el intermedio.

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O’Donell Lorenzo, más conocido futbolísticamente como Edelmiro II (Foto: yojugueenelcelta.com)

En la segunda mitad el Celta destrozó literalmente a los visitantes, quienes se quedaron con un hombre menos por lesión de su centrocampista Torio. De nuevo Gonzalo mostró su puntería y anotó tres tantos más para completar un repóquer histórico. El gran Nolete también sumó un ‘hat trick’ aquella tarde y convirtió dos dianas durante los segundos 45 minutos para hacer un ocho al maltrecho conjunto vitoriano. Curiosamente, la espectacular victoria no sirvió al Celta para escalar posición alguna aunque tres triunfos en las últimas cinco jornadas le permitieron adelantar a Sporting y Osasuna y finalizar en cuarto lugar. En todo caso, el apretón final resultó insuficiente para lograr un ascenso por el que todavía habría que aguardar un par de temporadas más.

El gesto de un grande

Una vez finalizada la liga llegaba la competición del KO, para la que el Celta se clasificó como campeón gallego. Entre los choques de copa de aquel año cabe destacar la eliminatoria disputada frente al Espanyol, en la que los tres hermanos Lorenzo Codesido se vieron las caras. El conjunto catalán se llevó el pase a la siguiente ronda tras ganar por un global de 5-4. Y a pesar de que Edelmiro, O’Donell —Edelmiro II— y Gonzalito jugaron ambos encuentros al completo, de los nueve goles de la eliminatoria tan solo uno llevó su rúbrica. Fue concretamente el tanto que anotó Edelmiro para colocar el 1-0 en el encuentro de vuelta y que abría las puertas a los periquitos para remontar el 3-2 que el Celta se había llevado de Balaídos.

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Tarjeta postal correspondiente al curso 1934/35 (Foto: todocoleccion.net)

Con todo, el curso 1933/34 fue, de largo, el mejor de Gonzalito en cuanto a cifras. Disputó 34 encuentros y anotó 24 de los 50 goles que firmó con la casaca celeste. En la temporada siguiente sus prestaciones bajarían, alcanzando únicamente los 11 tantos entre todas las competiciones. Sin embargo en aquella campaña 1934/35, en la que el Celta rozó la gloria al quedarse a tan solo un punto del Osasuna en la liguilla de ascenso, la aportación de Gonzalo Lorenzo resultó mucho más importante en el aspecto social. El pontevedrés —al igual que hicieron otros compañeros como Armando, Calibre, Ignacio, Pirelo o Moncho Polo— decidió renunciar a 14.000 pesetas de entonces para ayudar a reconducir la situación de quiebra económica del club. Su gesto sirvió de base para que el celtismo se uniese como nunca y consiguiese salir de un profundo bache.

Despedida con ascenso

Al año siguiente se recogerían los frutos. Con Ricardo Comesaña al frente, el Celta se proclamó campeón del grupo primero de los tres que conformaban la segunda categoría del fútbol nacional. Pero para lograr el ascenso no bastaba con eso, sino que era necesario quedar entre los dos primeros en una liguilla final a la que accedían el campeón y el subcampeón de cada grupo. En esta ocasión los de Vigo no fallaron y finalizaron la fase de ascenso en primera posición, empatados a puntos con el Zaragoza. Gonzalito consiguió un total de 15 goles, tres de ellos en la liguilla definitiva, que sirvieron para certificar un ascenso más que merecido. El Celta llegaba por primera vez en su historia, muy poco antes de que estallase la Guerra Civil, a la máxima categoría.

El de la ciudad del Lérez actuó la mayor parte de las veces como interior

Por desgracia, el conflicto bélico puso el punto final a la carrera de Gonzalito en el Celta y evitó que el pontevedrés mostrase sus habilidades en Primera. Algo que sí pudo hacer su hermano O’Donell, integrante del equipo céltico que debutó en la División de Honor en diciembre de 1939 ante el Zaragoza. Su recorrido en el club olívico se limitó, eso sí, a tres partidos durante aquella temporada. Por su parte, Edelmiro abandonó el Espanyol en 1936 y, tras la Guerra Civil, jugó en el Racing de Ferrol y el Pontevedra, donde se retiró en 1947.

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Gonzalito, segundo por la izquierda en la fila inferior, en un once correspondiente a la temporada 1935/36 (Foto: fameceleste.com)

Lo cierto es que Gonzalo Lorenzo Codesido fue una de las figuras más importantes dentro de aquel Celta que peleó sin descanso en la Segunda División hasta conseguir el tan ansiado ascenso. Para la historia quedó aquel maravilloso repóquer ante el Alavés pero también su honestidad cuando sacrificó parte de su sueldo para echar una mano al club al que se debía. Es algo que el celtismo no puede ni debe olvidar.

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