El Celta necesitaba un partido como este. Necesitaba reencontrarse con la victoria, aunque fuese con sufrimiento y sin brillo. Necesitaba que Iago Aspas volviese marcar, que su defensa se mostrase más segura. Necesitaba que Marcelo Díaz volviese a parecerse a Marcelo Díaz. Que Planas mostrase solvencia, que Sisto se atreviese a driblar como él sabe. Necesitaba que Jozabed continuase su meteórico proceso de adaptación y demostrase que tiene gol. Y, ya de paso, necesitaba dejar su portería a cero. Y para conseguir todas estas cosas, en un momento difícil de la temporada, la visita del farolillo rojo de la competición, que solo ha sumado 10 puntos hasta la fecha, era más que oportuna. El bálsamo que necesitaba el equipo de Berizzo.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Sigue el ritmo trepidante de una temporada que no se detiene ni espera por nadie. Y, en el camino, antes de la trascendental visita a Ucrania, aparecía Osasuna. Un rival también en horas bajas, al igual que un Celta que subió como la espuma en enero para despeñarse solo un mes después.

Pruebas

Después del encuentro de ida ante el Shakhtar, en el que quedó patente la saturación de minutos de algunos futbolistas, Berizzo volvió a las rotaciones. Hasta siete en un once que buscaba reservar fuerzas, pero también encontrar soluciones. Como, por ejemplo, la de volver a juntar sobre el campo a Bongonda y a Sisto muchos partidos después. Junto a Rossi, formaron un tridente de ataque muy móvil y difícil de defender.

Berizzo introdujo siete rotaciones en un once que buscaba reservar fuerzas, pero también encontrar soluciones

También urge reenganchar al equipo a hombres con escaso protagonismo, como Planas, o con poco acierto, como Marcelo Díaz. Al Chelo le entregó Berizzo la manija del equipo y el brazalete de capitán, dos muestras de confianza que el chileno agradeció con un partido solvente aderezado con asistencia.

La importancia del resultado

Por su propia idiosincrasia, el Celta prioriza desde hace años su estilo de juego a los resultados. No importa que por Balaídos haya pasado ya un buen puñado de técnicos. Todos traen la idea, por algo será, de que jugando con su estilo y sus principios, los resultados acabarán llegando. Y así ha llevado el club una trayectoria ascendente en el último lustro.

Es una buena noticia que el Celta se resista a perder su identidad, por más piezas que vayan volando año tras año

Sin embargo, al Celta de Berizzo le está costando más esta temporada encontrar ese juego inconfundible. La marcha de jugadores importantes y la acumulación brutal de partidos le está pasando factura. Por eso, y tras tres derrotas consecutivas, llegaba la hora de sumar una victoria sí o sí. Contra Osasuna, y tras el gol de Sisto que abría la lata, el Celta sintió la necesidad de mantener la renta a toda costa. Los navarros buscaron el gol del empate sin descanso pero sin acierto, mientras el equipo local aguantaba esperando que pasasen los minutos. El balón quemaba y la posesión no duraba. Fue una reacción psicológica comprensible dadas las circunstancias, pero muy, muy peligrosa.

Gran lectura

Urgía una solución, otra más, y ahí apareció el técnico. Eduardo Berizzo dio un oportuno golpe de timón con sus cambios, ya que en el banquillo tenía piezas importantes. Esta vez no hacían falta más defensas. La batalla se estaba perdiendo en el medio y arriba. Para recuperar la posesión y hacer daño, Jozabed y Iago Aspas eran las armas perfectas. Y, seguro de su equipo, el técnico todavía tuvo tiempo para hacer debutar a Hjulsager, el último fichaje.

Berizzo dio un oportuno golpe de timón con sus cambios

No se sabe qué habría ocurrido sin este paso adelante desde la banda, que el equipo comprendió a la perfección. El Celta salió de la cueva, cogió aire de nuevo y se dispuso a rematar al colista. Y todo esto lo hicieron posible Aspas y Jozabed. Al moañés no lo vamos a descubrir ahora. Pero el sevillano puede ser ese revulsivo tan necesario para el equipo. Se ofrece, se asocia y se incorpora al remate. Y, por si esto fuese poco, lucha como el que más. Un soplo de aire fresco contra esa falta de ideas que mostró el equipo en los últimos partidos. Desde luego, frescura no le puede faltar. Es difícil comprender su ostracismo en la segunda categoría inglesa. Seguramente, su juego se adapta mucho mejor a La Liga.

Hjulsager también suma

En esos últimos minutos, en los que Osasuna se volcó buscando el empate para acabar goleado, también se pudieron ver los primeros minutos de Hjulsager con el Celta. Es obvio que el danés va a tardar mucho más que Jozabed en entrar en la dinámica del equipo. Sin embargo, en ese puñado de minutos se entendió realmente bien con Aspas y el sevillano. Será difícil ver otro tridente en Balaídos como el que formaba el moañés junto a Nolito y Orellana. Sin embargo, es una buena noticia que el Celta se resista a perder su identidad, por más piezas que vayan volando año tras año. Hubo algo en esta terna, igual que en la que saltó al césped como titular, que recordó un poquito ese estilo inconfundible en un Celta que maravilló a propios y extraños. Desde luego, no hay como un triunfo balsámico para ver todo con un poco más de optimismo, o quizá de manera exagerada. Veremos.

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One response to “El runrún de Preferencia: el bálsamo

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