Tenía una asignatura pendiente este Real Club Celta. Tras haber desperdiciado los partidos de ida de las dos eliminatorias que empezó jugando ante su público, urgía un golpe en la mesa. Urgía empezar pegando primero, consiguiendo un buen resultado que permitiese ir a Rusia sin la necesidad de firmar otra hazaña para meter la cabeza otra vez en los cuartos de final de una competición europea, su techo histórico. Y, esta vez, cumplió con su papel, llevó la voz cantante e hizo méritos para llevarse el triunfo. El resultado no es tan amplio como para confiarse pero, por fin, el Celta sacó ventaja de Balaídos.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Otra eliminatoria de pronóstico incierto, contra otro rival semidesconocido llegado del frío, y que amenazaba con traer eso, el frío a las despobladas gradas de Balaídos. En una fase de la temporada insólitamente cargada de partidos, de finales anticipadas y de encuentros históricos, al celtismo parece que le está costando engancharse y seguir este ritmo loco intersemanal. Tras la pobre entrada del partido ante el Espanyol, de horario similar, en Casa Celta se encendió la voz de alarma. Llamada a la afición desde la caseta, desde las redes sociales, desde la promoción ideada para los abonados. El Celta tenía que salir airoso de este envite de ida, y la colaboración de la grada era fundamental.

Jugador número doce

El celtismo respondió. Balaídos no se llenó, algo imposible con una grada cerrada, pero presentó una digna imagen con algo más de 18.000 espectadores, entre los que se contaban apenas unas decenas de rusos. Y es una pena. Quien no se haya pasado por allí, desconoce el efecto que tiene Europa en el ambiente. Se nota. Se palpa. Todo es distinto. Desde la publicidad hasta el constante trasiego de un incontable número de empleados trajeados pasando, claro está, por el césped.

En una fase de la temporada insólitamente cargada de partidos, de finales anticipadas y de encuentros históricos, al celtismo parece que le está costando engancharse

Desde la interpretación de ese himno tan raro que tiene la Europa League se notó que el público estaba enchufado, y así lo demostró durante todo el partido, empujando cuando el Celta empujaba, y ayudando en los peores momentos, cuando el empate a uno amenazaba con convertirse en otra piedra en el camino europeo. El equipo está viviendo un sueño y la gente lo sabe. Se anunciaba una noche fría, pero no se notó el frío ruso. La temperatura se mantuvo a base de pasión y entrega.

Más control, menos gol

En el tramo inicial de la temporada el Celta pasó por una fase en la que su juego no fluía como en anteriores campañas, pero se sostuvo a base de pegada. Los goles llegaban con aparente facilidad, convirtiendo algunos partidos en festivales goleadores. También en Europa se mantuvo vivo sin haber desplegado su mejor juego. Esta tendencia se invirtió totalmente ante el Krasnodar. El equipo vigués jugó bien al fútbol, combinó con criterio buscó la portería rival sin complejos. Sin embargo, está en una fase en la que necesita crear un buen puñado de ocasiones para perforar la portería rival. La terna formada por Sisto, Aspas y Guidetti, con el sueco en punta funciona, pero no tiene tanto gol. De hecho, ante los rusos se quedó sin marcar.

El Celta está en una fase en la que necesita crear un buen puñado de ocasiones para perforar la portería rival

Como parte de este curioso cambio, ahora el Celta se ha destapado como un equipo mortal a balón parado. Una vez más, el gol llegó en el saque de una falta, que Wass ejecutó con toda la malicia que pudo reunir y que Kritsyuk, todo hay que decirlo, se comió tras el bote. Pero hay cosas que no cambian, y una de ellas es la dificultad que tiene este equipo para mantener una ventaja. Cuando mejor estaba el Celta, tras ponerse por delante, pareció venirse abajo sin motivo, permitiendo un par de destellos del rival, que empató en una acción personal difícil de creer. Es, sin duda, una lección a tener en cuenta para el partido de vuelta, en el que el equipo de Berizzo tendrá muy pocas posibilidades si se empeña en defender la exigua renta.

La vuelta de Beauvue

Había muchas ganas de ver triunfar a Beauvue. Tenía muchas ganas el propio futbolista, torturado por una lesión que no le había dejado demostrar prácticamente nada desde su llegada hace más de un año. Pero también tenía ganas el celtismo, que le tiene un cariño especial al de Guadalupe, quizá por su infortunio, quizá por su carácter, o quizá porque, al haber costado 5 millones de euros, espera mucho de él. Sea como fuere, con un cabezazo marca de la casa empezó a rentabilizar su fichaje justo el día en que volvía a Balaídos.

Hay muchas ganas de ver triunfar a Beauvue

El cuerpo técnico también espera mucho de él. Lo ha dicho Berizzo en público, pero son sus actos los que lo demuestran. Con el empate en el marcador fue su segunda y última apuesta desde el banquillo. Con él intentó romper el empate y lo consiguió. Si continúa con esta progresión, puede que Beauvue se haga con la titularidad a medio plazo.

Y lo mismo se puede decir de Jozabed. Son fichajes invernales a los que les cuesta hacerse con un sitio en un equipo hecho, pero que siempre aportan cuando entran en un partido. Dos grandes noticias en un tramo de la temporada en el que todos los recursos son pocos. Lo de Hjulsager, fichaje de última hora para sustituir a Orellana, ya es otra historia.

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