Varios factores resultan determinantes en la derrota del Celta ante el Villarreal. El primero y, probablemente, el más importante es una mala decisión arbitral que permitió seguir en el campo a un jugador que se había ganado la roja a los seis minutos de juego, y que acabó siendo el instrumento goleador de su equipo. No fue la única acción polémica, ya que hubo varios posibles penaltis que Melero López tampoco quiso o supo ver. Falta de nivel. Tampoco hay que olvidar que el Celta, inmerso en su eliminatoria europea más importante en diez años, sigue acumulando partidos y cansancio cada tres días, lo que obliga a Berizzo a revolucionar su alineación para cada cita. Mientras, el Villarreal puede ver la Europa League cómodamente por televisión tras quedar apeado ante la Roma, justo en la anterior eliminatoria.
Miguel Gallego | TintaCeleste

El fútbol está sujeto a múltiples variables que determinan el desarrollo y el resultado de los partidos. Y, por supuesto, todo es opinable. La derrota del Celta ante el Villarreal se recordará por la actuación del árbitro o por las rotaciones de Berizzo ante una semana con partido vital en Rusia y clásico. O por las dos cosas. Todo influye, desde luego. Lo cierto es que, sin hacer nada del otro mundo, con poquita cosa, el equipo groguet fue capaz de llevarse los tres puntos y de lanzarse en una carrera por volver a Europa que el Celta está perdiendo en las últimas semanas. Pero vayamos por partes.

Las rotaciones

El Celta juega una final cada tres días. Algunas lo son por seguir vivo en Europa, donde más alegrías se está llevando en una temporada larga y difícil. Otras lo son por seguir en la carrera por poder repetir estas gestas dentro de un año. Pero es caso es que el ritmo es demencial y el calendario no ayuda. Todavía reserva dos fechas ligueras entre semana sin que nadie sepa muy bien el motivo.

El ritmo es demencial y el calendario no ayuda, lo que obliga a Berizzo a tirar de rotaciones

Con todos estos condicionantes, y un cansancio palpable de algunos futbolistas claves para Berizzo que han experimentado un notorio bajón de rendimiento, el técnico tiene que tirar de repertorio. No le queda otro remedio. Contra el Villarreal retocó la defensa, introdujo a un Jozabed que llamaba a las puertas del once y modificó todo el frente de ataque. Quizá la medida más audaz fue dar la alternativa a Hjulsager, un jugador que no estaba entrando en las convocatorias. Lo demás era esperado.

El técnico buscaba velocidad en la circulación para mantener el dominio del juego, pero no lo consiguió. El Villarreal sacó petróleo en una acción a balón parado y se limitó a guardar la ropa durante toda la segunda mitad. Los cambios, que tenían el claro objetivo de revitalizar el equipo con la entrada de hombres importantes como Aspas o Wass, tampoco sirvieron de revulsivo. Cansancio.

El factor arbitral

Otra vez hay que hablar de arbitrajes. Otra vez una decisión del colegiado condicionó el resto del choque y denotó la falta de nivel del estamento, y también su falta de criterio. Soldado debió ver la tarjeta roja tras una dura entrada por detrás sin opción de disputar el balón. No lo digo yo, lo dice el reglamento. Sin embargo, Melero López no hizo caso de la norma. Pero tal vez lo más grave es que ni siquiera vio la falta, señaló saque de banda. Después, cuando vio la avería que tenía el chileno, optó por sacar tarjeta amarilla al delantero por una infracción que no había visto. Es difícil de entender.

Otra vez una decisión del colegiado condicionó el resto del choque y denotó la falta de nivel del estamento, y también su falta de criterio

La falta de criterio aflora cuando la acción se pone en comparación con la expulsión de Fontàs ante el Espanyol. Aunque las dos faltas cometidas entonces fuesen merecedoras de tarjeta, la queja podría fundamentarse en que no es nada habitual ver una expulsión de un futbolista en plena primera mitad de un partido. Pues bien, Melero sí sigue este código no escrito. Quien iba a imaginarlo…

Como ya se ha dicho, esta no fue la única acción polémica del choque. El Celta reclamó dos penas máximas; el Villarreal, una. Pero Melero López no estaba por la labor de pitar nada, aunque sí sacó unas cuantas tarjetas amarillas. Eso sí.

Europa se aleja

Es una pena que, tras cuatro partidos sin ganar, los puestos europeos se estén alejando de manera imparable. El séptimo, que podría ser el último que dé acceso a la Europa League, está ahora mismo a nueve puntos. Cierto es que el equipo vigués tiene un partido menos, el que debe disputar ante el líder, pero nueve puntos son muchos. Y más con el grado de exigencia que no deja de aumentar para los de Berizzo según siguen avanzando eliminatorias continentales. El técnico sigue convencido de que el equipo llegará vivo en la lucha por Europa hasta el final. También sucedió la temporada pasada que, pese a perder el paso durante el mes de enero por la disputa de la Copa del Rey, el Celta volvió a reengancharse y a punto estuvo de luchar por la Champions en las últimas jornadas. Visto lo visto, no hay que descartar al equipo todavía, pero urge que vuelva a ganar partidos. O noso derbi sería un buen comienzo.

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One response to “El runrún de Preferencia: derrota condicionada

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