O noso derbi de Riazor se puede resumir en dos jugadas. De hecho, muchos lo han hecho, especialmente en A Coruña, para justificar la derrota. Borges cazó el error de Roncaglia, pero se le hizo de noche ante Sergio. Después, Aspas se anticipó a Albentosa para depositar el balón en la red con la plancha y fulminar al Deportivo. Son dos maneras de acabar una jugada que definen a la perfección la diferencia de nivel que, a día de hoy, tienen los dos equipos. Especialmente cuando entra en la ecuación el moañés, cabeza visible de este equipo, el delantero más en forma del fútbol español. No hay más historia.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Celta y Deportivo se conocen bien. Quizá demasiado bien. Y eso condiciona de manera evidente sus choques. Ambos se presentaron al último derbi con sus armas bien afiladas. El equipo de Pepe Mel no dudó en entregarle la pelota al de Berizzo para que hiciese lo que sabe hacer, jugar con ella, e intentar cazarlo en alguno de los errores que acostumbra a cometer atrás. El cansancio de los vigueses, castigados por el partido europeo de Rusia, ayudaría con el transcurso de los minutos. Sin embargo, había un factor con el que no contaban los coruñeses. Ese futbolista al que tanto odian en Riazor, y al que años atrás conseguían sacar de los derbis a base de presión. Pero ya no. En su imparable crecimiento como futbolista, Iago Aspas ha conseguido canalizar esa rabia para utilizarla en su favor. En lugar de acusar el cansancio en los minutos finales, fue capaz de crecerse y de aparecer más que nunca, hasta conseguir el gol de la victoria que celebró como en la primera vuelta, reivindicándose ante los que más lo critican.

Un derbi es un derbi

Pero vayamos por partes: el Celta llegaba a la cima de esta etapa reina tras clasificarse para los cuartos de final de la Europa League en Rusia, acumulando cansancio y partidos a ritmo demoledor. En el horizonte, el parón. Pero antes, Riazor y un Deportivo muy crecido tras la victoria ante el Barcelona e invicto a las órdenes de Pepe Mel. Era, además, la última opción para no desengancharse definitivamente de la lucha por los puestos europeos.

Por encima de todo, era un derbi. Y esto Berizzo, que vivió muchos, no lo perdona

Pero, por encima de todo, era un derbi. Y esto Berizzo, que vivió muchos, no lo perdona. Así que, más allá de la prudencia, las rotaciones y la acumulación de minutos, desplegó todo su arsenal, con los únicos cambios de Roncaglia y Bongonda en lugar de Fontàs y Sisto. Una apuesta con el riesgo de volverse contra el equipo en los minutos finales, cuando el cansancio hiciese acto de presencia.

Planificación perfecta

Pero este Celta juega con red. A pesar de acumular partidos al ritmo de los grandes de Europa, ha llegado a este tramo decisivo de la temporada en un espectacular estado de forma. Cierto que en los últimos partidos de Liga no había conseguido ganar, pero tampoco había hecho méritos para dejarse tantos puntos. Circunstancias puntuales (que rima con arbitrales) habían influído decisivamente.

Es probable que el propio planteamiento coruñés, renunciando a la posesión, contribuyese a aliviar las cargadas piernas de los celestes

Ante el Deportivo seguramente la motivación hizo el resto. Aunque también es probable que el propio planteamiento coruñés, renunciando a la posesión, contribuyese a aliviar las cargadas piernas de los celestes, que pudieron darle al partido el ritmo que mejor les iba, lento pero seguro. Lo cierto es que el Celta no solo llegó fresco y entero al final de este ciclo de encuentros cada tres días, sino que consiguió vencer su último partido en los minutos finales. Y eso tiene un mérito añadido.

Aspas y Beauvue, tanto monta…

La lesión de Guidetti trastocó los planes, y truncó el claro dominio del Celta en los primeros minutos. Pero le dio una oportunidad a Claudio Beauvue de volver a sentirse un jugador importante. Y el de Guadalupe, que ha vuelto con muchísimas ganas, no la desperdició. Se trata de un futbolista que compite con Aspas por las mismas posiciones, por el centro o la derecha, pero que tiene condiciones distintas: va muy bien por arriba y, además, las sabe poner. Esto le permitió a Berizzo jugar constantemente con sus ellos, intercambiarlos y, sobre todo, devolver a Aspas al frente de ataque, donde es tan, tan peligroso. Entre los dos (y Wass, con un cambio de juego impresionante), fabricaron el gol de la victoria. Así, en cuatro toques. Es el peligro de dejar el balón en poder de esta gente.

Las variantes tácticas crecen, y parece que el único beneficiado es el Celta

A lo largo de esta temporada, Iago Aspas ha tenido varios picos de forma, igual que el resto del equipo. Sin embargo, por su condición de jugador franquicia, en él se han notado más. Llegó un momento en que convertía en oro todo lo que tocaba. Las obligadas rotaciones le restaron minutos en Liga, y sus cifras goleadoras bajaron un poco. En los últimos encuentros ha marcado, pero ha jugado mucho más desde la derecha acompañando a Guidetti, y esto ha afectado a su rendimiento anotador. La lesión del sueco vuelve a abrirle las puertas del área, sobre todo si Beauvue, tal y como parece, sigue ganando presencia en el equipo. Las variantes tácticas crecen, y parece que el único beneficiado será el Celta.

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