La primera vez que el Celta alcanzó unos cuartos de final en la Copa de la UEFA se generó una ilusión extraordinaria. Pero, tal y como sucedió la segunda y la tercera vez que se llegó a esa ronda, el listón no se pudo franquear. En 1999 se vivió un partido de vuelta agónico frente a un muy buen Olympique de Marsella. Fue aquel un choque con escasas ocasiones de gol en el que el Celta rozó con la punta de los dedos la clasificación para semifinales.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Desde la década de los 70 del pasado siglo el club olívico no había vuelto a pisar en partido oficial un campo que no fuese español. El reencuentro con la competición continental tuvo lugar en septiembre de 1999, en la visita al hoy desaparecido Argeş Piteşti. Los de Víctor Fernández, en un partido más práctico que brillante, consiguieron un triunfo que redondearon dos semanas más tarde en Balaídos al hacerle un siete al conjunto rumano.

Las gestas

Con todo, la primera eliminatoria no fue más que un aperitivo de lo que vendría después. En octubre llegaría el recordado enfrentamiento con el Aston Villa, equipo que hoy se encuentra en la División de Plata pero que por entonces era líder invicto en la Premier League. La frustración e impotencia vividas en el partido de ida en Balaídos se compensaron con la exhibición de fútbol y goles con la que los de celeste conquistaron Villa Park.

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Mostovoi, por entonces en las filas del Spartak de Moscú, fue eliminado en semifinales de la Copa de Europa por el Olympique de Marsella en 1991 (Foto: plantillashistoricas.blogspot.com)

Para finales de noviembre esperaba otro equipo inglés, el Liverpool de Michael Owen. De nuevo tocaba iniciar la eliminatoria en Balaídos aunque en esta ocasión el tanto inicial del joven delantero ‘red’ fue remontado en un magnífico segundo tiempo. Para la historia queda el golazo de Haim Revivo en Anfield en un encuentro de vuelta en el que el Celta solventó la eliminatoria con suficiencia.

Más rival que nombre

Tres meses más tarde se rendía visita al Vélodrome para enfrentar una eliminatoria peligrosa. El Olympique, sin generar tanto respeto como los dos conjuntos ingleses a los que el club olívico había dejado en la cuneta, contaba con una plantilla ciertamente compensada. La derrota por 2-1 con la que finalizó el choque de ida no parecía un mal resultado, visto que el rendimiento de los de Víctor Fernández no se había aproximado al de las eliminatorias anteriores. En resumen, se había salido con vida de un verdadero infierno. Además, la victoria por 4-0 lograda cinco días más tarde sobre el Betis en liga permitió recuperar la confianza a un equipo que en las anteriores jornadas se había atascado un poco.

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Goran Djorovic jugó como lateral izquierdo la noche en que el Celta cayó eliminado frente al Olympique de Marsella (Foto: lagaleriadelfutbol.blogspot.com)

El martes 16 de marzo el Olympique se presentaba en Balaídos con las bajas de su zaguero Blondeau y —sobre el papel la más notable— de Fabrizio Ravanelli. Rolland Courbis, técnico del equipo francés, planteó un partido bastante más conservador que en la ida y decidió reforzar la medular con dos hombres de perfil obrero como Daniel Bravo y Frédéric Brando, quienes unidos a Peter Luccin tejieron una densa telaraña aquella tarde. Víctor Fernández, quien al igual que 15 días antes no podía contar con Rafa Berges, buscó una solución diferente a la planteada en el Vélodrome para la banda izquierda. El técnico maño decidió desplazar a Goran Djorović al lateral e incrustar a Oskar Vales como central junto a Fernando Cáceres. La opción ofensiva pasaba por haber situado a Tomás Hervás como lateral pero los problemas que Robert Pirès le generó a Josema en el partido de ida hicieron adoptar una postura más conservadora al técnico maño.

Sin premio

Aquella —como se espera suceda ante el Genk— fue una de las contadísimas jornadas en las que Balaídos registró un lleno hasta la bandera. La afición animó hasta la extenuación a un equipo que se dejó el alma para intentar marcar un gol. El Olympique dejó a Maurice, héroe en el partido de ida, en punta como llanero solitario y se dedicó casi en exclusiva a defender su mínima ventaja. Los franceses no inquietaron en ningún momento a un Richard Dutruel que fue un espectador más. Pero a decir verdad el entramado dispuesto por el técnico galo ahogó a los futbolistas célticos con mayor capacidad para haber desequilibrado el choque. Durante los primeros 45 minutos apenas se pudieron contabilizar tres llegadas con cierto peligro por parte de los locales. Un lanzamiento de falta de Revivo, una incursión de Mostovoi que finalizó con un remate que desvió la zaga rival y un remate con la derecha de Lubo Penev constituyeron un bagaje demasiado pobre para un equipo acostumbrado a generar oportunidades a mansalva y que necesitaba marcar.

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El Olympique de Marsella cayó frente al Parma en la final de la Copa de la UEFA disputada en 1999 en Moscú (Foto: taringa.net)

En la segunda mitad Mostovoi dispuso de la mejor ocasión para haber volteado la eliminatoria pero su remate, a pase de Karpin, salió demasiado centrado y Porato no encontró dificultades para detenerlo. Ocho temporadas antes —por entonces como jugador del Spartak de Moscú— el Zar ya había sufrido una eliminación europea frente al Olympique en semifinales de la Copa de Europa. Su oportunidad para vengarse de aquella derrota murió en las manos del arquero galo.  A falta de 15 minutos para el final Víctor Fernández introdujo a Tomás por Oskar Vales para tratar de encontrar alguna vía por banda izquierda. El Celta, víctima de la ansiedad, buscó con más ímpetu que calidad el gol que le llevase a semifinales. Juan Sánchez y Vlado Gudelj dispusieron también de minutos y ambos tuvieron en sus botas el tanto salvador. Sucedió en el tiempo de descuento, con los de celeste completamente volcados y el Olympique colgado del larguero, tras un magnífico centro de Djorović desde la izquierda. Todo el estadio de Balaídos y todos los celtistas del mundo se lanzaron, primero con el levantino y después con el bosnio, para tratar de empujar aquel balón a las redes. Con Porato superado, ninguno de los dos logró impactar con el esférico por milímetros. Ahí se acabó el sueño europeo de aquel extraordinario equipo, que tantas y tan brillantes tardes de fútbol brindó a su afición.

Los problemas que Robert Pirès le generó a Josema en el partido de ida hicieron adoptar una postura más conservadora al técnico maño

Y es que la justicia en el fútbol siempre es relativa. El Olympique de Marsella alcanzaría la final de la Copa de la UEFA, en la que cayó por 3-0 frente al Parma de los Buffon, Thuram, Cannavaro, Dino Baggio, Verón o Hernán Crespo. Sin duda hubiera sido bonito ver enfrente a los Mazinho, Makelele, Karpin, Mostovoi o Penev. Pero el maleficio de los cuartos de final se cruzó por primera vez en el camino de los de azul cielo. 18 años después el Genk espera al Celta de Berizzo. Quizás, por fin, a la cuarta vaya la vencida.

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