Cuando un equipo de la entidad del Celta se tiene que enfrentar a una vorágine de partidos cada tres días, no tiene más remedio que utilizar todas las armas a su alcance. El equipo vigués ha resuelto guardar su mayor potencial para el doble enfrentamiento contra el Genk. Con sus jugadores menos habituales, la calidad del equipo se resiente. No hay duda. Sin embargo, no es lo mismo que el calendario depare un encuentro liguero contra un rival por Europa, como el Eibar, que la visita a un polvorín como el de Los Cármenes. Es en escenarios como este donde la teórica segunda unidad céltica multiplica sus opciones reales de ganar, como ya sucedió en Leganés.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Diez cambios en el once inicial. Y seguramente no fueron once porque Rubén sigue lesionado. Es difícil ver algo así en un equipo con presupuesto inferior a las nueve cifras. Pues hay uno que lo está haciendo. Que ya ha asegurado la permanencia, y que sigue mirando hacia arriba con la esperanza de volver a engancharse a los puestos europeos, mientras prepara el partido más importante de su historia. Se llama Real Club Celta, y en Granada demostró que, en esto del fútbol, no hay nada imposible.

En el lugar y momento oportunos

No hay que ser ventajistas. La apuesta por un once plagado de rotaciones es igual de arriesgada en Los Cármenes que ante el Eibar. Un partido de Primera es un partido de Primera, y siempre resulta difícil de ganar. Además, no se puede culpar e Eduardo Berizzo de especular. En su día no tembló a la hora de anunciar una cosa similar ante el campeón de Europa, lo que desató una tormenta aun mayor que la que días después arrasó Balaídos. Centrado en el Genk, reservó a sus mejores jugadores ante el Eibar y eso le costó alejarse casi definitivamente de Europa. Y no ha dudado en repetir el plan en Granada, donde otra derrota ya habría sido definitiva. Es toda una muestra de confianza que sus futbolistas agradecieron con un partido serio y una victoria incontestable.

Es difícil ver diez cambios en el once de un equipo con presupuesto inferior a las nueve cifras

La victoria se explica también por la crisis que atraviesa el Granada, a punto de despedirse de la categoría, con cambio en el banquillo y sin el apoyo decidido de una afición harta. Es indudable que la situación en que entraron al campo sus jugadores y los del Celta, reforzados por la apuesta de Berizzo, era muy diferente. Al tener una nueva oportunidad solo una semana después, hombres como Pape o Planas, que llevaban tiempo sin jugar tan seguido, demostraron un aumento considerable de su nivel. Para Lemos y Marcelo Díaz, el partido era una oportunidad de volver a coger ritmo. Jozabed o Beauvue intentaron demostrar que la diferencia entre el equipo de gala y el resto no es tan grande como parece. En partidos como el del Eibar es más difícil demostrar ese tipo de cosas. En el de Los Cármenes, no tanto, y el Celta pudo darse un buen impulso antes de lo que viene.

Desde el centro y hacia arriba

Cuando se acumulan los cambios, el Celta sufre en todas las líneas. Sin embargo, la falta de posesión es uno de los problemas más devastadores para el equipo, que lo pasa mal sin balón. En Granada tardó en conseguirlo pero, una vez lo hizo, sometió sin piedad a los andaluces. Los responsables fueron Marcelo Díaz, Pape y Jozabed. Cada uno en su línea, con su estilo y sus virtudes, contribuyeron al éxito. Y, además, marcando dos de los tres goles del partido. Todo un éxito.

Este resultado ayuda a no ver el partido de Bélgica como una final tras la cual se podría dar por finiquitada la temporada

El partido era también una reválida para los tres jugadores de ataque. Bongonda ha perdido la batalla por la banda izquierda con Pione Sisto, pero no va a rendirse. El belga estuvo muy activo, pero volvió a estar más impreciso donde debe marcar diferencias, en los metros finales. Se quedó sin marcar pero sí participó en la jugada que cerró el partido. Beauvue, que fue quien cazó ese tercer gol, no había brillado tanto en sus partidos de titular como cuando actuaba de revulsivo, pero en Granada tuvo una actuación bastante completa. Suya fue la asistencia que un brillante Jozabed aprovechó para abrir el marcador, y suyo el 0-3. Hjulsager es el último en llegar y el que menos oportunidades está teniendo. Le falta acoplamiento y confianza. Son dos problemas que se pueden arreglar con más minutos. Probablemente los tendrá porque este ritmo frenético de partidos cada tres días va a mantenerse varias semanas.

Seguir corriendo

A pesar del tropiezo contra el Eibar, y de su intención de apostar por la Europa League, Berizzo anunció que su equipo no iba a dejar de correr en Liga. Sus jugadores lo han demostrado en Granada y han recuperado impulso, ayudados por los tropiezos de algunos rivales directos. La empresa sigue siendo muy difícil, pero no imposible. Los próximos partidos serán cruciales para saber si el Celta sigue teniendo posibilidades de entrar en Europa por la Liga, porque el próximo jueves podría quedarse sin más opciones que esa. Y, de igual manera que hace una semana se alertaba del peligro de desengancharse en la Liga y de acumular demasiada presión ante el Genk, este resultado ayuda a no ver el partido de Bélgica como una final tras la cual se podría dar por finiquitada la temporada.

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