Todo empezó un caluroso día de 2007, con un Balaídos a reventar asistiendo atónito al segundo descenso en solo tres años, en otra temporada que había empezado ilusionando con el Celta inmerso en Europa. Esa victoria inútil ante el Getafe marcó el pistoletazo de salida para los peores años del club, que pasó por un proceso concursal y a punto estuvo de terminar liquidado. Pero la buena gestión económica de Carlos Mouriño, la sabia elección de los entrenadores y una gran hornada de canteranos fueron los pilares sobre los que se cimentó el resurgimiento, que ha vivido un imparable ascenso desde aquellos goles salvadores de Iago Aspas al Alavés: promoción, ascenso, salvación milagrosa, asentamiento, clasificación para Europa y, ahora, por primera vez, semifinales de una competición continental. El Celta ha conseguido culminar su remontada. Ha conseguido lo impensable. Ha cuadrado el círculo.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Ya es oficial. El Celta de Berizzo ha roto su techo. Se ha metido por primera vez en unas semifinales de la Europa League, algo que nunca había conseguido. Y, quizá lo más importante, lo ha conseguido en medio de la constante marcha de sus mayores talentos, seducidos por el poder del dinero. Pese a todo, la progresión ha sido imparable. Y ha culminado en una campaña con semifinal de Copa y unos méritos que trascienden el deporte. El Celta no es un equipo, es una piña solidaria que funciona más allá de las piezas o de su ubicación. Y su técnico es una suerte de gurú que ha convencido a los suyos de que, con esfuerzo y sacrificio, con afouteza e corazón, serán capaces de cualquier cosa. De cuadrar el círculo. Sabe lo que hace. Ya consiguió hacer campeón a O’Higgins en Chile.

Un once para recitar de memoria

Las individualidades no son decisivas, pero claro que importan. Uno de los mayores éxitos de Berizzo esta campaña ha sido la magnífica gestión del vestuario, que le ha permitido mantener a todos sus futbolistas enchufados y, de paso, le ha servido para poder “sacrificar” la Liga en este momento para disponer de sus mejores hombres en pleno estado de revista en Europa.

El Celta no es un equipo, es una piña solidaria que funciona más allá de las piezas o de su ubicación

Porque ahora, por fin, el Celta sí tiene un once tipo. Y ha costado más de cincuenta partidos conocerlo. Los equipos que han pasado a la historia tienen algo en común: un equipo titular que sus fans son capaces de recitar de memoria a pesar del paso de los años. Las constantes rotaciones habían impedido saber los futbolistas en los que más confía Berizzo. En los dos partidos contra el Genk, que el propio técnico definió como los más importantes que quedaban, el equipo titular fue el mismo. Presumiblemente, será muy similar al que juegue los dos partidos contra el Manchester United, los siguientes dos partidos más importantes de la temporada.

La defensa, talón de aquiles

No es algo nuevo. La defensa del Celta es la línea que más sufre, por culpa de la osada apuesta futbolística de Berizzo, pero también por la falta de confianza y/o de concentración que acusan sus miembros durante los partidos. En este once tipo consolidado figuran tres piezas inamovibles (Cabral, Jonny y Hugo Mallo) y un Fontàs que parece haber desbancado a todo un internacional argentino como Roncaglia. La grave lesión de talón del catalán cortó su progresión la temporada pasada. Le ha costado mucho, muchísimo, volver a ser el futbolista que fue. Pero en Genk dio una lección de colocación y de sangre fría en momentos puntuales, en esos momentos en los que un gol belga habría echado por tierra el trabajo de esta temporada histórica.

Pione I de Dinamarca

Si hay que hablar de individualidades, hay que detenerse en seco ante el fichaje estrella de esta temporada. Pione Sisto es un chaval que costó seis millones de euros a pesar de que poca gente le conocía. Saltó precisamente a la fama por maravillar ante el Manchester United en la última edición de la Europa League, hace poco más de un año. Y volverá a cruzar su camino con los diablos rojos un año después como héroe de la clasificación histórica del Celta.

Un gol del Genk habría volteado la eliminatoria. Hasta que apareció Pione Sisto, que parece que solo sabe hacer golazos

No es fácil brillar en una delantera como la del equipo de Berizzo, claramente la línea más contundente por su pegada. Sisto tardó en asentarse en el equipo, lo lógico en un chaval de su edad que salta de Dinamarca a La Liga. Otro ejemplo de ello es Andrew Hjulsager. Lo que no es tan lógico es que le hayan bastado un puñado de meses para desbancar a Bongonda del carril izquierdo y empezar a decidir partidos. Contra el Genk marcó en ambos. Porque no hay que olvidar que el cuadro vigués vivió en el limbo gran parte del partido de Bélgica, donde un gol local habría volteado la eliminatoria. Hasta que apareció Pione Sisto, que parece que solo sabe hacer golazos. Él también ha cuadrado su círculo convirtiéndose en héroe de un Celta histórico apenas medio año después de aterrizar en Vigo. Ahora le espera otra tarea de esas que parecen imposibles: triunfar en Suecia, bien cerca del país que lo acogió como refugiado y donde ha derribado todas las puertas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s