El Celta cayó en el Sánchez Pizjuán. Lo hizo en un partido de fútbol de los que hacen afición, de los que no serán recordados por la precisión de los contendientes, pero sí por el corazón que pusieron ambos equipos sobre el verde y bajo la lluvia de la capital andaluza. Un monumento al juego de ataque que salió cara para el equipo local. Los hombres de Sampaoli hicieron valer sus necesidades clasificatorias, su factor campo y la superioridad numérica con la que jugaron durante más de media hora. Los de Berizzo, murieron de pie, atacando con fe a pesar de tener un hombre menos y honrando la idea de su entrenador, del entrenador del banquillo contrario y del maestro de ambos. Bielsa sonreía orgulloso.
Borja Refojos | Tinta Celeste

Sevilla 2-1 Celta

Sevilla: Sergio Rico, Mariano, Lenglet, Pareja, Escudero; N’Zonzi, Iborra, Ganso (Kranevitter, min. 87); Sarabia (Nasri, min. 63), Correa y Jovetic (Ben Yedder, min. 75).
Celta: Sergio Álvarez, Hugo Mallo, Cabral, Fontàs, Jonny; Radoja, Wass, Pablo Hernández (Bongonda, min. 81); Iago Aspas, Pione Sisto (Beauvue, min. 85) y Guidetti (Roncaglia, min. 66).
Árbitro: Gil Manzano, (Comité extremeño). Expulsó por doble amonestación a Pablo Hernández (min. 56), del Celta. Amonestó con tarjeta amarilla al jugador local Sarabia y a los visitantes Hugo Mallo y Cabral.
Goles: 0-1 Correa (min. 49). 1-1 Iago Aspas, de penalti (min. 53). 2-1 Ben Yedder (min. 79).
Sánchez Pizjuán

Berizzo acostumbra a decir que “cuando eliges una forma de ganar, también eliges una forma de perder”. Una vez más, el Celta volvió a ser fiel a su estilo, aquel que muchas veces le ha propiciado disgustos en forma de puntos perdidos o, precisamente en el Sánchez Pizjuán, convirtió en misión imposible pasar a la final de la Copa del Rey del año pasado. Pero también es aquel que le ha llevado a unas semifinales de Europa League por primera vez en su historia y, sobre todo, aquel que enorgullece a gran parte de la parroquia celeste.

El Celta salió sin complejos al partido, con el once de gala y con un espejo delante. Dos equipos hermanos, de entrenadores hermanos, hijos de la misma idea, la de un genio del fútbol que seguramente sintió orgullo viendo el partido. Unos fantásticos diez primeros minutos, dieron paso a un dominio local más claro. Idas y venidas hacia las dos porterías y ocasiones: muchas ocasiones. Iborra cabeceó al palo tras dos intentos desde lejos. Los celestes respondían con transiciones rápidas y con un disparo de Sisto que no cogió la parábola necesaria para ver portería.

El partido era un monumento a la presión tras pérdida. Los dos equipos se lanzaban como lobos al poseedor de la pelota y las combinaciones se volvían imprecisas. El Sevilla volvió a imponer si poderío y terminó el primer tiempo dominando, con un hiperactivo Correa al que le faltó veneno para definir un par de acciones dentro del área.

w_900x700_27215734lfp-sev-celta_30
Iborra, el intensito de la noche.

Ya en la segunda parte, el delantero de Tucumán rizó el rizo y transformó en gol la más difícil de sus ocasiones: una cabalgada en la que se libró de hasta tres defensas para terminar alojando el balón en el fondo de la red. La respuesta del Celta, casi inmediata, llegó con un ingenuo penalti de Lenglet sobre Guidetti. Aspas lo transformó en su decimoséptimo gol en la Liga y pidió disculpas a la que fue su afición.

La clave

El partido estaba de nuevo igualado, todo volvía a comenzar. Pero igual que el Tucu Correa lo había desequilibrado antes, esta vez le tocó el turno al Tucu Hernández. El centrocampista del Celta –que ha bajado sus prestaciones en el último mes- fue expulsado por una entrada sobre N’Zonzi que significó la segunda amarilla.

El choque cambió radicalmente y con uno más, el Sevilla se volvió el amo y señor del juego. Berizzo reforzó defensivamente al equipo con Roncaglia, pero la avalancha ya estaba en marcha. Dicen que la lluvia en Sevilla es una maravilla y así fue para el equipo local, que se convirtió en un aguacero del que el Celta se protegió con una cucharilla. Más todavía cuando Nasri entró al campo con ganas de jugar y desarboló el entramado defensivo céltico.

Escudero al larguero tras un grave error de Roncaglia. De nuevo al travesaño Nasri con un tirazo que llegó a tocar Sergio. Fueron el preludio del gol de Ben Yedder, con un buen remate en el primer palo tras una fabulosa maniobra del mediapunta marsellés que le cedió el tanto en bandeja a su compatriota.

Quedaban poco más de diez minutos y al Celta solo le quedaba ser el Celta. Morir con las botas puestas. Bongonda y Beauvue entraron para dar el último impulso y el belga se mostró activo y punzante con dos buenas internadas desde la derecha. El equipo de Berizzo terminó el partido en campo rival, encerrando al Sevilla a pesar de su inferioridad. Ganso pudo cerrar el choque con una vaselina tras aprovecharse del único error de Fontàs en el partido. Jonny en una buena internada, Beauvue contra la defensa y Cabral en una falta lateral lo intentaron antes del pitido final.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s