Para completar una carrera al más alto nivel no basta con poseer buenas condiciones técnicas. Entrar en el once inicial una semana sí y otra también solo es posible si el físico lo permite. Sobre este tema puede opinar con conocimiento de causa Paco Doblas, gran delantero del Celta de los 70, que nunca superó los 27 encuentros en liga por temporada con la casaca celeste. Y no fue por falta de calidad.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Francisco Doblas Bermejo, nacido en Córdoba pero criado en Asturias, llegó al club olívico procedente del Langreo. Cinco tantos anotados a lo largo de 25 partidos en la temporada 1968/69 le brindaron la oportunidad de fichar por el Celta de Roque Olsen, recién ascendido a Primera tras haber puesto el punto final a la década oscura. Con 21 años le costó mucho entrar en un equipo que vio cómo desfilaban tres técnicos por su banquillo y que contaba con el ya veterano Abel como referencia en ataque. Tuvo tiempo, eso sí, para convertir su primera diana con la elástica azul cielo. Sucedió en la segunda jornada de liga ante el Sabadell y su gol, conseguido tras un pase de Lezcano, era el primero que el Celta anotaba en Balaídos en la máxima categoría desde hacía más de diez años.

El curso 1970/71, ya con Juan Arza en el banquillo desde el inicio, Doblas no alcanzó la titularidad hasta la jornada 12. A partir de ahí se hizo con el puesto pero los problemas físicos tan solo le permitieron disputar nueve jornadas de manera consecutiva. De hecho, el 21 de marzo de 1971 Doblas disputó su último encuentro del curso en Balaídos ante el Real Madrid. Su sustitución, mediada la segunda mitad, vino motivada por una cojera ostensible que le impediría regresar hasta la temporada siguiente.

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Paco Doblas fichó por el Celta procedente del Langreo. En la imagen, Doblas en una alineación del club asturiano correspondiente al curso 1967/68 (Foto: langreo.incondicionales.com)

El Celta se había clasificado brillantemente para jugar la Copa de la UEFA pero el delantero cordobés tampoco iba a poder debutar en la competición europea a causa de las lesiones. En realidad la 1971/72 fue su peor campaña en cuanto a minutos jugados, apenas 239 entre liga y copa. Curiosamente, una de las tardes que más se recuerdan de su paso por el Celta corresponde a aquel curso, en una visita del Athletic a Balaídos.

Doblete al Txopo   

El Celta no había comenzado bien el curso y se pasó las primeras 15 jornadas dando tumbos en la parte baja de la tabla clasificatoria. Al paso por la jornada 22, no obstante, la recuperación parecía encaminada. El equipo acumulaba seis jornadas consecutivas sin perder pero la amenaza de los puestos de peligro se mantenía latente. Los de celeste tan solo veían a cuatro equipos por el retrovisor en el día en el que tocaba recibir en Balaídos a los ‘leones’. El Athletic, dirigido entonces por Salvador Artigas, tan solo contaba con un punto más que el club olívico y presentaba una trayectoria, tras un pésimo inicio, calcada a la de los de Arza.

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Paco Doblas siempre se encontró con un muro en forma de problemas físicos (Foto: lagaleriadelfutbol.blogspot.com)

El técnico navarro presentó un once muy setentero, con Domínguez, Rivas, Manolo e Hidalgo por delante del arquero Alarcia. Cesáreo Rivera, Juan y Santi Castro se ocupaban de las labores en la medular, con Lezcano y Jiménez como extremos. En punta se situaba Ramón Sanromán, a la caza de un gol que colocase en ventaja a los de casa. Lo cierto es que la primera mitad fue totalmente dominada por un Celta ambicioso y motivado que se estrelló repetidamente contra el gran Iríbar. El Txopo agigantó su figura y permitió a su equipo llegar al descanso con todas sus opciones intactas.

Los servicios médicos con los que los clubes contaban en los 70 no disponían de toda la infraestructura de la que se dispone hoy en día

A pesar de que las sensaciones eran inmejorables para los suyos, Juanito Arza decidió introducir en el descanso un cambio. El ingreso de Paco Doblas en el terreno de juego se dejó sentir desde el mismo momento en que el árbitro decretó el inicio del tiempo complementario. Cuando apenas llevaba un par de minutos en juego consiguió cabecear un centro de Domínguez y batir a Iríbar. El Celta se adelantaba por fin en el marcador pero no por eso iba a echarse atrás. El mediocampo céltico se mostró muy poderoso aquella tarde y continuó generando llegadas al área visitante. A los 65 minutos de juego un pase en profundidad de Castro encontró la carrera de Doblas, que se deshizo de su marcador y batió por bajo al Txopo, obligado a una desesperada e inútil salida. Con 2-0 en el marcador los de casa se tomaron un respiro y permitieron una ligera reacción de los ‘leones’, que buscaron sin éxito acortar distancias.

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Doblas llegó al Celta en 1969, justo tras el ascenso (Foto: yojugueenelcelta.com)

La victoria permitía al Celta adelantar al Athletic en la tabla y situarse en la zona media de la tabla. Una zona en la que finalmente se iban a acomodar los dos equipos al término de la temporada. Para Paco Doblas aquella tarde fue inolvidable y su doblete a un fuera de serie como José Ángel Iríbar quedó grabado en la retina de muchos celtistas de la época.

Trienios opuestos

Las tres campañas siguientes fueron las más consistentes a lo largo de la trayectoria del cordobés en Vigo. En la 1972/73, bajo la dirección de Pedro Dellacha y Juan Aretio, superó los 1.600 minutos de juego aunque tan solo pudo aportar cinco goles a un Celta que siempre se movió por la zona baja de la tabla. En el curso siguiente, de nuevo con Juan Arza al frente, el atacante céltico mostró sus mejores virtudes muy pronto y marcó cuatro goles en las primeras cinco jornadas para situar al Celta segundo en la tabla. Sin embargo no volvería a marcar hasta la jornada 17, a pesar de jugar como titular casi siempra. Al final del curso Doblas llegó a jugar como titular en 26 encuentros, una cifra inédita para él hasta el momento.

El delantero cordobés tampoco iba a poder debutar en la competición europea a causa de las lesiones

Con todo, la mejor campaña del ariete andaluz con la casaca celeste fue, sin lugar a dudas, la 1974/75. Cerca de 2.800 minutos entre liga y copa hablaban de que las lesiones que tanto le habían mermado parecían quedar atrás definitivamente. Los cuatro goles que le marcó al Sevilla en la competición del KO marcaron su cénit como jugador céltico y sirvieron para superar la eliminatoria en una emocionante prórroga disputada en Balaídos en febrero de 1975. Fue aquella una temporada extraña en la que una mala racha final terminó con el equipo en la División de Plata.

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Entre 1972 y 1975 Paco Doblas consiguió sus mejores registros como jugador del Celta (Foto: foro.delcelta.com)

Todavía le quedaban tres largos años a Paco Doblas como futbolista del Celta pero entonces llegó la que fue su verdadera cruz. Una triada con desgaste de cartílago le mantuvo mucho tiempo de baja y le impidió recuperar su mejor nivel, algo que se reflejó de manera dramática en los minutos de que disfrutó entre septiembre de 1975 y octubre de 1978. Menos de 1.000 minutos repartidos en 13 partidos, con tan solo dos tantos, fue el magro bagaje que presentó el cordobés en ese trienio. Sus problemas físicos le llevaron a decir basta y a retirarse del fútbol profesional con tan solo 29 años.

Vigués de adopción

Como sucede en la actualidad, dejar el fútbol de primer nivel y dedicarse a otra actividad no siempre resulta fácil. Paco Doblas se instaló en Vigo y montó su propia empresa de suministros médico-quirúrgicos, algo a lo que se ha dedicado durante mucho tiempo. En la actualidad preside la Asociación de Veteranos del Real Club Celta, en la que precisamente se pone especial énfasis en clarificar el futuro de los futbolistas del club una vez que cuelgan las botas. Su desencanto con el fútbol debido a las lesiones le mantuvo lejos de Balaídos durante años pero hoy por hoy Paco Doblas vive intensamente los partidos del Celta, su equipo del alma.

Su doblete a un fuera de serie como José Ángel Iríbar quedó grabado en la retina de muchos celtistas de la época

Y es que si le hubiese tocado jugar en el fútbol actual, posiblemente hubiese llegado más lejos. Los servicios médicos con los que los clubes contaban en los 70 no disponían de toda la infraestructura de la que se dispone hoy en día y, en no pocas ocasiones, quedaba a criterio del jugador si debía o no jugar. Francisco Doblas Bermejo, con innumerables recaídas musculares y una rodilla destrozada, pudo haber dado muchas más tardes de gloria al Celta que las pocas que se pueden rescatar en su larga trayectoria de nueve temporadas.

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