Tras eliminar al Genk al Celta le toca explorar terreno desconocido. Las semifinales de una competición europea jamás se habían alcanzado en la historia del club y para estrenarlas tocará recibir a todo un Manchester United. Enfrentar a un campeón europeo puede provocar respeto —incluso temor— a un club que no está acostumbrado a manejarse en estas instancias. Pero si se habla de eliminatorias en Europa el Celta ya acumula algunas experiencias positivas en sus enfrentamientos frente a campeones continentales. Una de las más destacadas tuvo lugar ante el Liverpool en 1998.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

La exhibición que los de Víctor Fernández ofrecieron en Villa Park a principios de noviembre de aquel año dejaba claro que el club olívico no iba a ser presa fácil para nadie. Cinco días más tarde los de celeste conseguían su primera goleada de la temporada al vencer por 5-1 en Balaídos al Extremadura de Rafa Benítez. Con el equipo rebosante de moral se ganó por 1-2 en el Bernabeu y se alcanzó un brillante liderato que hacía justicia al equipo que mejor fútbol venía desarrollando por entonces. Entonces llegó la primera derrota del curso en liga en un mal partido, condicionado por la expulsión de Míchel Salgado antes de la hora de juego, que se perdió por 2-0 en Mendizorroza.

Dos onces temibles

El 24 de noviembre llegaba el Liverpool a Balaídos. Los reds, que habían finalizado la liga anterior en tercera posición tras Arsenal y Manchester United, eran uno de los ‘cocos’ de la competición. Su técnico, el francés Gérard Houllier, dispuso en aquella noche un once plagado de nombres conocidos para los aficionados al balompié. David James se situaba bajo palos y precedía a una retaguardia que rezumaba rocosidad nórdica por los cuatro costados. De hecho tres de sus integrantes —Vegard Heggem, Kvarme y  Bjørnebye— eran de nacionalidad noruega, mientras que el irlandés Steve Staunton completaba el cupo. Jamie Carragher todavía se desenvolvía por entonces como mediocentro y contaba con Jamie Redknapp y con el checo Patrik Berger como complementos en zona de creación. Quizás el único nombre que rechina en cierto modo en aquel once es el de David Thompson, futbolista de 21 años cuya carrera fue a menos a partir del año 2000. La delantera que formó aquella tarde en Balaídos, en cambio, marcó una época en el Liverpool. Michael Owen y Robbie Fowler salieron dispuestos a liquidar al Celta. Con todo, se dejaron sentir y mucho las bajas de Steve McManaman y Paul Ince, dos futbolistas con un enorme peso en aquel momento.

United4_1274032
Gérard Houllier era el técnico del Liverpool en 1998 (Foto: Getty)

Enfrente Víctor Fernández se encontraba con problemas para componer su zaga. Con Míchel Salgado y Rafa Berges sancionados, el técnico maño situó a dos hombres de características muy diferentes a las de los dos ausentes. Por la derecha se ubicaba un Oskar Vales que no ofrecía las prestaciones ofensivas del lateral derecho que por entonces estaba de moda. En el otro costado partía como titular Tomás Hervás, zurdo con calidad pero con enormes carencias en materia defensiva. Por dentro aparecía la habitual dupla formada por Cáceres y Djorović. En mediocampo y punta de ataque se disponían los Mazinho, Makelele, Karpin, Mostovoi, Sánchez y Lubo Penev. La baja de Haim Revivo tras haber sido operado del pubis en octubre hacía que el israelí no estuviese operativo para este encuentro, aunque sí lo iba a estar 15 días más tarde en Anfield. Vaya si lo iba a estar.

United3_mosotovoi_opt
Alexander Mostovoi cuajó una gran actuación frente al Liverpool (Foto: vigo.eldesmarque.com)

Poderosa ‘máquina’

El Celta salió con su versión mandona y al Liverpool no le disgustaba el plan. Con el fútbol de seda por bandera, el equipo local buscaba las cosquillas de la lenta zaga red y no dejaba salir a los de Houllier a la contra. Sin embargo la rapidez de Michael Owen no era una cuestión que se debiera obviar. El delantero británico, que pocos meses antes había deslumbrado en el mundial de Francia, dio un aviso que consiguió abortar Dutruel en el mano a mano. A la segunda no perdonó. Una recuperación en la medular por parte de Berger terminó en un rápido balón vertical que rompió a los centrales célticos, desbordados por la rapidez del diminuto delantero británico. Owen no remató del todo bien pero fue suficiente para colocar el balón a la derecha del arquero galo del Celta. El Liverpool se adelantaba y llegaba en ventaja al intermedio.

Se dejaron sentir y mucho las bajas de Steve McManaman y Paul Ince

En la segunda mitad Víctor Fernández no consideró oportuno mover el banquillo y decidió otorgar un voto de confianza al once inicial. La decisión se reveló como un acierto en el minuto 49, cuando una larga jugada de ataque acabó con un centro de un Tomás completamente desplegado en ataque por su banda. El balón llegó hasta la cabeza de Juan Sánchez que la colocó en el punto de penalti para la llegada del Zar, que castigó con dureza a la atrincherada zaga visitante. El remate del ruso acabó en las redes de James y provocó el estallido de Balaídos. Pero el vendaval celeste no había hecho sino desatarse. Apenas seis minutos más tarde y a la salida de un córner, un despeje defectuoso de la zaga visitante encontró la zurda de Valery Karpin, que incrustó el balón en las redes del Liverpool por segunda vez. Con Mostovoi enchufado, se pudo ver entonces la mejor versión de la ‘máquina celeste’, hasta el punto de que la eliminatoria debió quedar vista para sentencia en Balaídos. Sin embargo, el tercer tanto no llegaría hasta los minutos de descuento y tras una monumental pifia de Phil Babb, que había saltado al césped pocos minutos antes para apuntalar el cerrojo red. Su ‘asistencia’ la aprovechó perfectamente otro recién ingresado, un Vlado Gudelj que marcaba el que sería su único tanto en competición europea.

United2_1280666
El gol de Gudelj posibilitó que se oyese en Balaídos la Rianxeira (Foto: Getty)

El 3-1 final dejaba las cosas muy bien encauzadas para un partido de vuelta que se presumía muy difícil en el infierno de Anfield. Dos semanas más tarde se iba a ver de qué pasta estaba hecho aquel gran Celta. Exactamente igual que sucederá en unas horas, cuando otro grande de Europa visite Balaídos. El Celta de Berizzo deberá mostrar su mejor versión para tratar de conseguir un resultado que permita afrontar con garantías la visita de la próxima semana a Old Trafford. La final de Solna está a un paso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s