Uno de los mayores méritos del Celta de Berizzo es que ha conseguido llevar su idea de juego a los grandes escenarios, a los partidos contra los rivales más grandes, esos equipos a los que no suele preocupar en exceso lo que proponga su contrincante, confiados en sus propias posibilidades. Así cayeron este año el Barcelona de Luis Enrique o el Real Madrid de Zidane. Sin embargo, una de las mayores virtudes de los equipos de Jose Mourinho, que no siempre genera simpatía, es la de amoldarse al rival para destruir su propuesta, y así poder superarlo. Y así, con herramientas millonarias, se fue en Balaídos directamente a por la sala de máquinas del Celta, sabiendo que, sin el balón, el cuadro vigués no podría imponerse.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Era una cita con la historia y, a la vez, la montaña más alta, el reto más apasionante y la prueba más exigente de la temporada al menos en Europa. Todo ello encerrado en un mismo partido, rodeado de un ambiente pocas veces visto en Vigo. Se creía en la hazaña, pero se desconfiaba del rival. Aunque quizá no tanto como se debería.

Roncaglia y diez más

Dentro del vestuario, eso está claro, no se cometió el error de subestimar al Manchester United. Se esperaba el once de gala de la eliminatoria ante el Genk, pero Berizzo optó, esta vez, por dejar fuera a Fontàs y sustituirlo por Roncaglia. Buscaba un poco de velocidad extra en el eje de su zaga para luchar contra las transiciones eléctricas de los ingleses. O quizá veía venir que al Celta le iba a costar más sacar la pelota jugando como le gusta a Fontàs e iba a tener que abusar un poco más del balón en largo. O ambas cosas. O una cosa llevó a la otra…

Dentro del vestuario, eso está claro, no se cometió el error de subestimar al Manchester United

El Manchester United ganó el partido desde el medio. Fue allí donde sus tres hombres, que sumados valen como 200 millones de euros, se merendaron sin piedad a los centrocampistas del Celta. Tucu Hernández, poderoso por arriba, rebotaba como un bolo contra Fellaini, mientras Radoja las pasaba canutas intentando frenar a Pogba. Mourinho consiguió algo que no hicieron otros grandes. Tener a estos hombres persiguiendo a los suyos para no tener que preocuparse de ellos. Si además cuentas con una delantera eléctrica, con una velocidad endiablada, tienes mucho ganado.

Paradojas del fútbol

Desde que Berizzo abrazó definitivamente el esquema actual con tres hombres en el medio y tres arriba, con Iago a la derecha y una referencia en punta, se ha ido acentuando la tendencia contraria a la que debería producirse. El equipo está perdiendo pegada. A pesar del beneficio de sumar otro delantero a la ecuación, la explicación es lógica: Iago Aspas es el verdadero peligro de este equipo. Y si juega más lejos del área y, además, debe preocuparse de ayudar en tareas defensivas, las posibilidades de que pueda decidir un partido se ven mermadas.

Los dos remates más peligrosos del partido no fueron de Guidetti ni de Aspas. Fueron de Pione Sisto y Wass. Y no fueron gol.

A esto hay que añadirle que John Guidetti siempre está más pendiente de sumar para el equipo que de mirar hacia la portería. Ese egoísmo innato de los nueves es lo que puede condenarlos, pero también lo que les da ese plus necesario para poder triunfar en su posición. Sin él, Guidetti es más fácil de domar, y más para unos defensas que, estos también, valen un montón de pasta. La conclusión es sencilla: los dos remates más peligrosos del partido no fueron de Guidetti ni de Aspas. Fueron de Pione Sisto y Wass. Y no fueron gol.

Más difícil todavía

El bombo ya lo dejó claro. El rival no tenía nada que ver con los anteriores. El momento de la temporada, tampoco. Ha llegado ya ese punto en el que equipos como el Manchester United despiertan de su letargo porque empiezan a ver el brillo de los títulos desde la distancia. Y huelen la sangre. De ahí las arengas. De ahí el ambiente, esa sensación de final anticipada que se respiraba por Vigo en los días previos. Esa obligación moral de estar con el equipo, de empujar desde todos los rincones. Todo el celtismo, el deportivo, el social, el institucional, estuvo a la altura. Fue un partido histórico. Pero no se pudo ganar.

El celtismo quiere seguir soñando, y quiere hacerlo en el “Teatro de los Sueños

Y ahora, como ya ha ocurrido tantas veces a lo largo de esta maratoniana trayectoria europea, toca levantarse para poder seguir vivos. Toca superarse, toca el más difícil todavía. Porque será, como contra el Shakhtar, con un resultado adverso. Y porque será, otra vez, en un escenario hostil. Pero el Celta no estará solo. El celtismo también respondió y devoró todas las entradas disponibles. Quien sabe, puede que el Celta consiga escribir otra página increíble en Old Trafford, y nadie quiere perdérselo. El celtismo quiere seguir soñando, y quiere hacerlo en el “Teatro de los Sueños”.

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