A nadie escapa a estas alturas que el Celta no es un equipo cualquiera. Eduardo Berizzo lo define bien cuando habla de que el suyo es un equipo fundamentalmente emocional. Esto no es algo nuevo sino que hace ya muchos años que la genética celeste ha incorporado esta característica. Las posibilidades de complicarse la vida cuando los de azul cielo disfrutan de un resultado claramente favorable son de la misma magnitud que su capacidad para crecerse cuando la cuesta se empina de un modo aparentemente inabordable. El partido que se disputará en unas horas en Old Trafford, sin lugar a dudas, pertenece a este último tipo de situaciones. Como también lo fue el choque que el Celta afrontó hace casi 19 años en Villa Park.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

“En Inglaterra todavía quedan 90 minutos. El resultado de la ida será un lastre pero vamos a hacer lo imposible allí para conseguir pasar la ronda”. Estas palabras las podría haber firmado el Toto cuando hace tan solo unos días se cayó por 0-1 ante el Manchester United en Balaídos. Pero quien las pronunció fue Víctor Fernández el 20 de octubre de 1998, cuando el Celta perdió por el mismo tanteador ante el Aston Villa en el coliseo vigués. Los de celeste no habían podido batir al líder de la Premier tras haber recibido un gol de Julian Joachim en una contra que los de Birmingham rentabilizaron a las mil maravillas. El posterior acoso de los locales no encontró premio y tocaba viajar al Reino Unido con un resultado adverso. La remontada en el partido de vuelta no parecía entonces más que un lejano sueño.

Dos semanas más tarde el que hablaba era John Gregory, técnico de los villanos: “Si afrontamos el partido con la actitud de que la eliminatoria ya está resuelta, recibiremos una sorpresa”. Una frase con la que a buen seguro estará de acuerdo José Mourinho, conocedor de lo imprevisible que puede resultar a veces el fútbol.

Un Zar en Villa Park

Lo cierto es que aquel 3 de noviembre de 1998 medían de nuevo sus fuerzas dos equipos que llegaban invictos en sus respectivas ligas. El equipo local salía al verde de Villa Park dispuesto a defender su ventaja y contaba con futbolistas importantes como Gareth Southgate, Stan Collymore o un jovencísimo Gareth Barry. Víctor Fernández, por su parte, no escatimó en artillería y tan solo se vio obligado a prescindir de Haim Revivo, recién operado de unas dolencias en el pubis. Míchel Salgado y Rafa Berges flanqueaban a Fernando Cáceres y Goran Djorović para conformar una zaga clásica que protegía a Richard Dutruel. Por delante la dupla Mazinho-Makelele en su mejor momento de forma garantizaba orden, calidad, poderío físico y pausa a partes iguales. Karpin y Mostovoi se encargaban de la parte creativa, con Sánchez y Penev preparados para batir la portería rival.

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El Celta conquistó Villa Park en noviembre de 1998 (Foto: tims92.blogspot.com)

El Celta salió muy mentalizado desde el principio y ni siquiera un susto en forma de gol anulado a Collymore nada más comenzar pudo descentrar a los de celeste. La presión organizada comenzaba poco a poco a dar frutos y las oportunidades de gol empezaban a asomar en las proximidades de la portería defendida por Michael Oakes. Dos remates de Lubo Penev y una llegada de Míchel Salgado dejaban claro que los de Vigo no habían ido a Birmingham a hacer turismo. Por fin, en el minuto 26 una larga jugada colectiva terminó con el balón a pies de Mostovoi, quien vio el desmarque de Juan Sánchez y le metió un pase en profundidad que el levantino cruzó a las redes del Aston Villa.

Cuando lo más difícil se había conseguido, los genes emocionales del equipo decidieron expresarse en forma de complicación seria

Lo más difícil ya se había conseguido pero apenas tres minutos después, la eliminatoria se iba a torcer de nuevo. Un penalti señalado por unas manos involuntarias de Mazinho supuso el empate de los británicos, gol anotado por Stan Collymore. El jarro de agua fría no fue tal ya que el Celta continuó imponiendo su fútbol y apretando al líder de la Premier. Fruto del dominio céltico llegó el 1-2, logrado por el Zar tras un magistral lanzamiento de falta que esquivó la barrera inglesa y se coló a la izquierda de Oakes. Los de Vigo se adelantaban en la eliminatoria por primera vez, resultado que se mantuvo hasta el intermedio.

Sufrimiento con viento a favor

En la segunda mitad la previsible salida en tromba de los villanos se quedó en nada cuando tan solo se habían disputado tres minutos. Una nueva falta lanzada por Mostovoi fue rechazada por Oakes, que no contaba con la cercana presencia de un atento Lubo Penev, muy oportuno para rematar con su pierna mala y conseguir el 1-3. La eliminatoria parecía muy encarrilada pero entonces, como tantas otras veces, un nuevo obstáculo se cruzó en el camino. La expulsión de Rafa Berges por doble amonestación en el minuto 55 convertía el tramo final del choque en puro sufrimiento. Cuando lo más difícil se había conseguido, los genes emocionales del equipo decidieron expresarse en forma de complicación seria.

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Juan Sánchez, a pase de Mostovoi, abrió el camino para la remontada (Foto: mundoceleste1923.wordpress.com)

Dan Eggen reemplazó entonces a Juan Sánchez y el equipo dio un paso atrás que obligó a los seguidores célticos a mirar el reloj un minuto sí y otro también. En cualquier caso el acoso de los villanos fue bien resuelto por Dutruel y el gol de margen con el que se contaba permitió vivir con cierta comodidad el desenlace de una eliminatoria inolvidable. El Celta conquistaba de manera brillante Villa Park y endosaba al Aston Villa su primera y más dolorosa derrota del curso.

Héroes

Víctor Fernández expresó públicamente el orgullo que sentía por sus futbolistas, de quienes quedó claro que, además de calidad, tenían alma. La prensa británica se deshizo en elogios hacia el club olívico, del que se dijo que había sido el mejor equipo de fútbol que había pasado por Villa Park en meses. Poco podían imaginar en las islas que tan solo unos días más tarde el Liverpool también iba a sufrir en sus carnes el rodillo celeste. Unas 4.000 personas esperaron a sus héroes en Peinador, con otros tantos celtistas disfrutando de la noche otoñal en la Plaza de América.

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La remontada ante el Aston Villa fue la primera gran hazaña del Celta en Europa (Foto: todocoleccion.net)

Y es que —tal y como sostiene el actual técnico del Celta— las cosas, para que sucedan, primero hay que soñarlas. Y a lo largo de la pasada semana seguro que son muchos los que han tenido un sueño. En él Eduardo Berizzo consigue resolver el entramado táctico que le plantea José Mourinho en Old Trafford. En él Iago Aspas consigue deshacerse de sus marcadores y batir al Chiquito Romero. En él los de celeste encierran al Manchester United en su área hasta conseguir voltear la eliminatoria. En él, tal y como sucedió aquel 3 de noviembre de 1998 contra el Aston Villa, el Celta escribe una de las más brillantes páginas de su historia.

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