La temporada 1993/94 ofreció para el azul celeste una riqueza de contrastes difícilmente imaginable en tan corto espacio de tiempo. Un caminar inestable en la competición liguera situó al equipo ante el abismo de un posible descenso. A la vez, cada trago copero resultaba más embriagador que el anterior, hasta el punto de llevar a los de Txetxu Rojo a rozar la gloria de un título. La afición disfrutaba y sufría con intensidad extrema cada partido en una temporada en la que adquirió cierto protagonismo un muy buen centrocampista croata. Aquella fue la única temporada en la que Andrijašević vistió de azul cielo.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

El 7 de febrero de 1967 llegaba al mundo Stjepan Andrijašević. En Split, su ciudad natal, inició su carrera deportiva. El Hajduk fue su club desde 1983 hasta 1992 y con él adquirió una considerable experiencia al participar durante varios años en la liga y copa yugoslavas, así como en competiciones continentales como la Copa de la UEFA o la Recopa. Un accidente de coche que sufrió en 1989 le dejó fuera de combate para la práctica del fútbol durante cerca de dos años. Aun con todo, el mediocentro croata vivió de lleno la independencia de su país en 1991 e incluso le dio tiempo a disputar la primera liga croata, en la que el Hajduk Split se proclamó campeón. De cara al curso 1992/93 Andrijašević inició la competición mostrando su faceta goleadora, que le llevó a anotar siete goles en 12 partidos.

El mercado de invierno de aquel curso abrió nuevos horizontes en su vida y le situó en las filas del Mónaco, equipo en el que coincidió con futbolistas de la talla de Thuram, Djorkaeff, Klinsmann o Petit. Con todo, el croata no terminó de encajar en el conjunto del Principado y tan solo participó en siete encuentros desde enero hasta junio, lo que propició su regreso al Hajduk. En Croacia inició la campaña 1993/94 aunque de nuevo un equipo extranjero se iba a fijar en él. Esta vez se trataba del Celta, que buscaba cubrir la baja de un Luizinho que no cuajó y se marchaba cedido al Corinthians.

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Stjepan Andrijašević vistió la camiseta del Celta en 1994 (Foto: yojugueenelcelta.com)

Solución para el mediocampo

El debut de  Andrijašević con el club olívico tuvo lugar en el Santiago Bernabeu en una derrota por 2-1 de los de Txetxu Rojo. El centrocampista balcánico se acopló desde el primer momento al esquema del técnico de Begoña y se convirtió rápidamente en una pieza clave en el engranaje del equipo. Con Vicente Engonga en el papel de ancla, Andrijašević se reveló como un gran mediocentro llegador con visión de juego, capacidad para asistir a sus compañeros de vanguardia y efectividad de cara al marco contrario. Y en ese sentido los meses durante los que vistió la elástica celeste fueron, probablemente, los mejores de su carrera deportiva. Ya en su segundo encuentro como céltico vio portería y colaboró activamente para que el Celta derrotase por 2-1 al Sevilla. En total superó los 2.100 minutos de juego en liga y anotó nueve goles durante los meses en los que lució la casaca celeste.

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Durante la época en la que vistió la camiseta del Rayo Vallecano (Foto: todocoleccion.net)

Aun con todo, la competición liguera resultó más que complicada para los de Vigo. El equipo, que siempre navegó en aguas turbulentas, tan solo fue capaz de sumar tres puntos entre las jornadas 25 y 30, lo que le situaba igualado en la tabla con el Logroñés, equipo que ocupaba puesto de promoción de descenso. En ese mismo intervalo de tiempo se había encarado la semifinal copera frente al Tenerife, eliminatoria que exigió a los de celeste un elevadísimo peaje en el apartado emocional.

Segunda parte de vértigo

Apenas 18 días antes de afrontar la final de la competición del KO llegaba el Real Madrid a Balaídos con la obligación de ganar para mantenerse en la carrera por el título. Txetxu Rojo decidió sacrificar de cara a aquella jornada 31 a Sebastián Losada e incrustó a Vicente al lado de Andrijašević y Engonga para reforzar la medular. Gil y Ratković ocupaban las bandas, con Vlado Gudelj como llanero solitario. En la parte de atrás una línea de cuatro compuesta por Otero, Alejo, Salinas y Dadie resguardaba la portería defendida por Santi Cañizares.

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Como asistente en el Hajduk Split (Foto: fameceleste.com)

El inicio respondió al guión esperado, con un Celta agazapado y un Real Madrid que controlaba la posesión del balón. Pero al cuarto de hora de juego Gudelj iba a dar el primer susto, con una vaselina sobre Buyo que muy bien pudo haber supuesto el 1-0. Un disparo de Velasco que acabó en el larguero de Cañizares fue prácticamente la única oportunidad de los blancos a lo largo del primer acto. En cambio el Celta dispuso de una doble ocasión protagonizada por Gil y Gudelj que debió marcar diferencias antes del intermedio, al que se llegó sin goles.

A la vuelta de vestuarios el equipo merengue se iba a romper como una fina vasija de porcelana. Un disparo lejano de Ratković, sin aparente peligro, se envenenó camino de la portería del guardameta blanco. El guardameta de Betanzos se tragó el leve extraño que realizó el balón, que se coló raso por el centro de su portería. Apenas diez minutos más tarde, Andrijašević mostró las cualidades que tantas veces puso en práctica durante aquellos meses. Una de sus arrancadas en zona de tres cuartos acabó con un mano a mano que el croata resolvió para batir por bajo a Buyo y colocar el 2-0. Eran minutos en los que el Celta aplastaba al Real Madrid, que todavía se preparaba para encajar un tercer tanto. Esta vez la conexión entre Vicente y Gudelj terminó con una gran definición del bosnio, que picó ligeramente el balón para que Paco Buyo no pudiese hacer nada.

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Su hijo Franko Andrijašević, en la actualidad jugador del Rijeka (Foto: historiasdecromos.com)

Los últimos diez minutos permitieron a los visitantes recortar distancias. Primero un penalti de Dadie sobre Dubovsky fue transformado por Emilio Butragueño y, ya en el minuto 86, Fernando Hierro ejecutaba un libre directo y colocaba el 3-2. Como casi siempre, al Celta le tocó sufrir aunque los méritos contraídos habían resultado más que suficientes para amarrar unos puntos muy necesarios. En el minuto 92 Luis Enrique puso un nudo en la garganta de los aficionados célticos pero su disparo raso no encontró rematador en el área local. Los de Vigo se hacían finalmente con los dos puntos en juego y descabalgaban al Real Madrid en su carrera por un título que ya solo iba a ser cosa de Barcelona y Deportivo. Para el Celta la victoria supuso un impulso que se complementaría con dos triunfos más —ante Real Sociedad y Albacete—, vitales para afrontar el tramo final de liga.

Declive

En la competición copera Andrijašević se incorporó a partir de los dieciseisavos de final y participó en todas las eliminatorias excepto en los cuartos de final ante el Real Oviedo. En la final disputada en el estadio Vicente Calderón ante el Real Zaragoza disputó los 120 minutos y transformó  el penalti que ejecutó en la tanda que coronó finalmente a los aragoneses. Tras el disgusto por haber tocado con la punta de los dedos un título, el croata anotaría un tanto más en la goleada conseguida en la penúltima jornada sobre Osasuna. Como es sabido, el Celta consiguió la permanencia tras sumar un punto en Pucela en un partido sonrojante.

Una vez finalizada la temporada el Celta trató de hacerse en propiedad con el fichaje de Andrijašević pero el precio que le puso el Hajduk —100 millones de pesetas— resultaba prohibitivo para el club que por entonces dirigía Ignacio Núñez.

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Andrijašević, en una instantánea reciente (Foto: alchetron.com)

La fenomenal temporada del de Split en Vigo le permitió disfrutar de varias internacionalidades con su joven selección entre marzo y agosto de 1994. Después su estrella se apagó, a pesar de que todavía jugó durante una temporada más en el Hajduk Split antes de regresar a España para afrontar un nuevo reto en el Rayo Vallecano. Con todo, tampoco le fue demasiado bien en las tres campañas que vistió la camiseta franjirroja y tan solo en la segunda de ellas consiguió superar los 1.500 minutos de juego. La 1997/98 fue su última temporada en activo aunque apenas participó en cinco encuentros con los de Vallecas en la División de Plata, el último de ellos en una derrota rayista por 2-0 ante el Ourense en O Couto. En los últimos años ha formado parte del cuerpo técnico del Hajduk Split. Su hijo Franko, también futbolista profesional, se formó en el club croata y en la actualidad juega en el Rijeka.

Los meses durante los que vistió la elástica celeste fueron, probablemente, los mejores de su carrera deportiva

No resulta sencillo dejar una impronta tan marcada para un futbolista que viste la casaca de un equipo durante apenas unos meses. Eso exactamente le sucedió a Stjepan Andrijašević, centrocampista ofensivo y dinámico que mostró toda su calidad y su capacidad ofensiva en un inolvidable Celta. Un Celta grande y pequeño a la vez. Un Celta que besó la gloria a la vez que sentía el vértigo del abismo. Un Celta que el 2 de abril de 1994 logró derrotar al Real Madrid de los Hierro, Martín Vázquez o Butragueño.

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