Resulta un tópico en el fútbol actual decir que hay que cuidar a los jóvenes para evitar que se conviertan en ‘juguetes rotos’. Hace muchos años esto no sucedía, seguramente porque las estructuras de los clubes no poseían la complejidad actual y no quedaba otro remedio que aprovechar las oportunidades tan pronto como se presentaban. Eso mismo sucedió con Sansón, mítico ‘todocampista’ del Celta de los 40 y los 50, cuya pronta irrupción en el mundo del balompié apuntaba bastante más alto que las cotas que después acabaría por alcanzar.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Francisco Bao Rodríguez, apodado Sansón a causa de su poderío físico, nació en el barrio vigués de Lavadores en abril de 1924. Los condicionantes sociales y políticos de la época seguramente le marcaron profundamente, ya que su entorno más próximo constituyó una de las áreas en donde se concentraba el sindicalismo más radical de principios del siglo XX. La Rusia chica, le llegaron a llamar por la elevada tasa de gente obrera que residía en la zona. Las represiones, tanto por parte del gobierno de Primo de Rivera como después por parte del gobierno franquista, estaban a la orden del día.

Debut histórico

En lo futbolístico, su imponente figura llamó la atención de los ‘ojeadores’ de la época, que decidieron incorporarlo al primer equipo del Celta cuando España todavía intentaba levantarse del desastre de la Guerra Civil. El último día de 1939, en encuentro correspondiente a la quinta jornada de liga, Sansón debutaba de la mano de Ricardo Comesaña en Primera División a la tierna edad de 15 años y 255 días. Se trata de una plusmarca en precocidad que todavía se mantiene vigente hoy en día. Sucedió en Nervión y el Celta, con Sansón como eje del centro del campo, ganó por 1-4 al Sevilla de los ‘stuka’. Era aquella la primera temporada del club olívico entre los grandes y supuso también la primera victoria en la máxima categoría en toda su historia. Posteriormente Sansón tan solo jugaría dos partidos más en aquel curso, que terminaron con victoria ante el Racing de Santander y derrota ante el Espanyol respectivamente.

Sansón5_El 26 de marzo de 1944, con dos jornadas de adelanto, el club certificó su primer ascenso tras golear al Valladolid. Alineación que goleó al Valladolid en El Molinón. De pie
Sansón, tercero por la izquierda en la fila superior, durante su etapa en el Sporting (Foto: elblogdeacebedo.blogspot.com)

Con la llegada de Joaquín Cárdenes al banquillo céltico las cosas no iban a mejorar y el jovencísimo futbolista vigués se vio obligado a buscarse la vida en otros clubes. Cultural Leonesa, Sporting de Gijón y Oviedo vivieron durante muchos años el crecimiento de aquel ‘chico para todo’, que lo mismo se echaba al equipo a la espalda desde el centro del campo que mostraba sus credenciales como zaguero. Futbolista que jamás mostró facilidad para hacer gol, llaman poderosamente la atención los ocho tantos que convirtió durante el curso 1943/44 en la División de Plata mientras defendía la elástica de un Sporting que acabaría por ascender.

Retorno a Vigo

Después de cinco temporadas consecutivas en las que vistió las camisetas de los dos ‘grandes’ asturianos en la máxima categoría, Sansón regresaba al Celta durante el curso 1950/51. Con Pasarín como técnico el de Lavadores llegó a tiempo para disputar íntegramente las últimas nueve jornadas de liga. Sin embargo, el mal inicio del equipo durante la siguiente campaña desencadenó el relevo de Pasarín por Ozores y Yayo, quienes no contaron con el polivalente futbolista vigués. De hecho hubo que esperar a la temporada 1952/53 para poder apreciar un año con una cierta regularidad en sus prestaciones. Y si bien sus cifras no resultaron brillantes — 2.250 minutos disputados, liguilla por la permanencia incluida— sí resumieron lo que fue su mejor año con la casaca azul cielo. Sin terminar de asentarse durante el período en el que fue dirigido por Odilo Bravo, sí se convirtió en imprescindible para Armando Márquez, quien llegó con la misión de evitar el descenso en el último tercio del campeonato.

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Foto: todocoleccion.net

Permanencia amarga

Se vivían los últimos compases del curso 1952/53 y el Celta llegaba al tramo decisivo de la competición inmerso en la lucha por la permanencia. A falta de cuatro jornadas para el desenlace los de Vigo, con tan solo 19 puntos, ocupaban puesto de promoción de descenso y veían la zona de salvación a dos puntos de distancia. La Real Sociedad, dirigida por José Ignacio Urbieta, todavía no había logrado certificar su permanencia. A pesar de ello el club donostiarra se encontraba sensiblemente más desahogado que los de celeste y totalizaba 25 puntos, lo que le permitía navegar por la zona media de la tabla. El Celta, con todo, solía cumplir en Balaídos y su delicada situación se forjó a causa de un pésimo rendimiento a domicilio, donde tan solo fue capaz de sumar un punto a lo largo de las 30 jornadas que duraba el campeonato.

Su despedida en partido oficial tuvo lugar el 2 de enero de 1955 en una derrota por 3-1 en El Sardinero

Aquella lluviosa tarde del 12 de abril de 1953 Armando Márquez alineó a Pazos bajo palos. Sansón se situó en el eje de zagueros, con Vilariño y Otero a los lados. Juan Francisco y Pepe Villar desempeñaron la ardua tarea reservada a los centrocampistas, mientras que la delantera de cinco hombres vino formada por Eliseo, Hermidita, Atienza, Carlos Torres y Pineda. Era aquel un equipo muy joven, en el que los más veteranos —casos de Hermidita o Sansón— apenas pasaban de los 28 años.

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Sansón, en Balaídos en 1994 (Foto: sportarena.com)

El choque transcurrió bajo el dominio del equipo que más se jugaba, con una Real Sociedad un tanto contemplativa y agazapada en su área a la espera de un despiste de los locales. A los 18 minutos de juego Carlos Torres anotaba el primer tanto tras empalmar una espectacular volea que se coló en la meta defendida por el arquero donostiarra Bagur. El jovencísimo atacante coruñés vivía por entonces su primera temporada como céltico y ya comenzaba a dejar su sello en las redes rivales. A los 70 minutos de juego una magnífica jugada individual suya supuso el 2-0, rematado con un recorte al guardameta realista y gol a puerta vacía. Ya en los últimos instantes Atienza colocaba el definitivo 3-0 y permitía a los de Vigo sumar dos puntos más en su carrera por la salvación.

Sansón debutaba de la mano de Ricardo Comesaña en Primera División a la tierna edad de 15 años y 255 días

De la Real Sociedad apenas hubo noticias en ataque. Las escasas incursiones del conjunto guipuzcoano fueron contenidas sin contemplaciones por un Sansón que dirigió perfectamente a sus compañeros de zaga y no permitió alegría alguna a los visitantes. Aun con todo, el Celta no fue capaz de evitar una liguilla de descenso en la que tan solo pudo salvarse gracias a la renuncia del España Industrial, que por entonces no podía jugar en la máxima categoría por su condición de filial del Barcelona. Fue una permanencia un tanto amarga pero que permitía al Celta proseguir una gran racha de temporadas consecutivas en la máxima categoría.

Despedida en El Sardinero

Por el contrario aquel fue prácticamente el epílogo de la historia de Sansón con el Celta. Apenas tres partidos disputados a lo largo de las dos temporadas siguientes dejan claro que el fornido centrocampista de Lavadores ya no volvió a ser importante en el Celta. Su despedida en partido oficial tuvo lugar el 2 de enero de 1955 en una derrota por 3-1 en El Sardinero, con la desgracia añadida de anotar un gol en propia meta. Antes de abandonar el Celta rechazaría una última oferta que le hubiera permitido engordar la cartera pero la falta de minutos le animó a marcharse a tierras andaluzas, donde terminó retirándose en el Xerez. Desde entonces residió discretamente en su barrio natal, donde falleció en 2012.

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Sansón falleció en 2012 (Foto: halacelta.com)

Cierto es que su participación no fue todo lo importante que se esperaba en aquel equipo que se manejó a las mil maravillas durante los años 40 y 50 en la Primera División. Las cifras no engañan y dejan claro que Francisco Bao Rodríguez apenas superó los 4.100 minutos repartidos a lo largo de siete temporadas. Pero para la historia quedó un récord al que se aproximó el camerunés Fabrice Olinga hace cinco años, cuando debutó con el Málaga en Balaídos. Un récord en precocidad que en la próxima nochevieja cumplirá 78 años.

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