Si algo ha demostrado la dirección deportiva del Celta desde su vuelta a Primera  -desde antes, incluso- es su gusto por los delanteros centro. Fichar un nueve se ha convertido en una tradición de cada mercado estival e incluso alguno se ha colado en las ventanas invernales.
Borja Refojos | Tinta Celeste

La llegada de Maxi Gómez este verano ha sido solo la última de la que ya se podría decir que es una tradición en los últimos mercados veraniegos. Más allá de si era una necesidad, la dirección deportiva del Celta ha incorporado al menos un delantero centro cada verano desde su regreso a la Primera División, allá por 2012. Una costumbre instaurada ya de antes, con la llegada de Bermejo en 2011 –aunque acabase ejerciendo de mediapunta- y de David Rodríguez en 2010, además de Cellerinos, Papadopuulos y Arthuros en tiempos de los que ya no apetece acordarse.

Estancia Partidos Goles

Park Chu-Young

2012-2013 25 4

Charles

2013-2015 62 16
Welliton enero 2014-junio 2014 1

0

Larrivey

2014-2015 36 12
Iago Aspas 2015-actualidad (última etapa) 91

44

Guidetti

2015-actualidad 85

21

Beauvue

enero 2016-agosto 2017 32 3
Rossi 2016-2017 30

6

Maxi Gómez recién llegado 2

3

El caso es que Park Chu-Young inauguró la tradición en la temporada del retorno. Tras él vinieron Charles, Larrivey, Iago Aspas, Guidetti, Rossi –sí, aunque desde el club lo vendieran como mediapunta, era un nueve– y finalmente Maxi Gómez. Las ventanas invernales dejaron, además, al ínclito Welliton Soares y a un Claudio Beauvue que, aunque se desempeñó en un principio en la banda derecha, dejó claro que el centro del ataque es su lugar natural.

2012/13: el hostiazo de Pedrito

La ilusión inundó al celtismo en el regreso a la máxima categoría tras cinco años en el pozo. Cabral, Augusto y Krohn-Dehli llegaron al Celta aquel año pero su desempeño no fue todo lo brillante que acabaría siendo en las temporadas siguientes. El coreano Park Chu-Young fue el elegido para la punta de ataque y su recorrido fue completamente inverso. Se estrenó con gol ante el Getafe pero poco a poco se fue diluyendo. Desconectado del juego, con problemas de adaptación y sin demasiada implicación, Pedrito terminó por ser el gran bluf de la temporada, quedándose incluso fuera de las convocatorias en un dramático final que ya está en la historia del Celta como el del milagro del 4%.

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Al menos se le veía riquiño (foto: Agencias).

2013/2014: Charles cristaliza el impulso

La llegada de Luis Enrique significó un cambio profundo en todos los sentidos. Junto a él llegaron varios futbolistas y una apuesta por un estilo de juego que perdura hasta hoy. Charles Dias fue el delantero elegido para llevar al equipo al siguiente nivel con sus goles. El brasileño, que a pesar de tener 29 años debutaba en la máxima categoría, respondió. Los 32 goles que firmó en Segunda con el Almería tuvieron continuidad en Vigo. Anotó el primer tanto de la historia del Nuevo San Mamés tras mojar en las dos primeras jornadas ante Espanyol y Betis. A partir de ahí completó una notable temporada que culminó con un doblete ante el Madrid en Balaídos para terminar con la nada despreciable cantidad de 12 dianas.

2014/15: el Señor de los derbis

Eduardo Berizzo llegó al Celta y con él varios fichajes para seguir progresando. Joaquín Larrivey fue el refuerzo ofensivo. El argentino llegó libre, procedente del Rayo, y ya generó las primeras discrepancias la necesidad de incorporar un ariete. Santi Mina había apuntado maneras el año anterior y muchos pensaban que Larri le cerraría el paso. El vigués terminó explotando como extremo derecho y saliendo “sin pensárselo dos veces” para Valencia a cambio de diez kilos. El caso es que Larrivey le ganó la partida a Charles y ofreció muy buenas prestaciones. Doce goles –once en Liga y uno en Copa- y, sobre todo, una diana en cada derbi contra el Deportivo, tanto en Balaídos, como en Riazor, como en Pasarón en la pretemporada. Solo estuvo un año pero dejó un grato recuerdo.

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Además de ser guapísimo, Larri dejó buenos momentos. (Foto: Ricardo Grobas).

2015/16: el hijo pródigo y el hijo de Odín

Charles, Larrivey y Santi Mina se fueron ese verano. En su lugar llegaron Iago Aspas y John Guidetti. Dos de los fichajes más ilusionantes que se recuerdan en Casa Celta. El moañés regresaba tras dos años infructuosos en Liverpool y Sevilla y su rendimiento fue sobresaliente e inmediato. Maridó a la perfección con Nolito y Orellana, un tridente diferencial que llevó al equipo vigués de vuelta a Europa. Iago acabó con 18 goles -14 en Liga y cuatro en Copa-, superando a todos sus antecesores y dejando unas sensaciones increíbles, que superaría el año siguiente ya sin sus compañeros de fechorías en ataque. Por su parte, Guidetti generó mucha ilusión por su carisma, pero no terminó de hacerse con un puesto como titular. A pesar de ello, supo encontrar sus momentos desde el banquillo y cuando Nolito estuvo lesionado y aportó siete tantos en Liga y cinco en Copa. El año siguiente, con tres competiciones, ganó mucho protagonismo pero la sensación es que su rendimiento no estuvo a la altura de su simpatía.

2016/17: “el mediapunta italiano”

Así presentó el club a Giuseppe Rossi en la nota que había en la web el día de su fichaje. Seguramente la constante petición de un diez por parte de Berizzo influyó en aquella definición. Nada más lejos. No es alto, ni fuerte, ni tosco, pero Rossi es un nueve. Un nueve nato. En esa posición se empleó en el Celta, cedido por la Fiorentina. Aspas –mientras jugó ahí- y Guidetti le cerraron el paso a la titularidad y su grave lesión de rodilla en abril acabó su etapa de celeste con mal sabor de boca. Seis goles –cuatro en Liga, uno en Copa y otro en Europa League- fue su bagaje anotador. Un hat-trick contra la UD Las Palmas, su mejor noche.

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De mediapunta nada.

2017/18: sorpresa uruguaya

A pesar de que Rossi salió del equipo, Aspas, Guidetti y Beauvue seguían perfilándose para una posición que parecía bien cubierta. Más aún cuando Borja Iglesias batió todos los registros en Segunda B, con una temporada escandalosa en la que acabó con 39 goles y que no le sirvió para ser miembro del primer equipo. El sorprendente fichaje de Maxi Gómez, con el curso todavía sin acabar, le cerró el paso a B-Rex, que salió cedido a Zaragoza. Aun sin el compostelano, Unzué contaba con cuatro nueves en la plantilla. Como no tenía ningún extremo derecho, equilibró asignándole a Iago Aspas y a Beauvue la banda diestra. En el último ramalazo del mercado, llegó Emre Mor y salió Claudio, lo que invita a pensar en un regreso del moañés al centro del ataque. Mientras eso no se dilucida, el uruguayo ha aprovechado la lesión de Guidetti para anotar tres goles en los dos primeros partidos. Un gran olfato goleador que no se ha visto correspondido con buenas prestaciones fuera del área.

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