El primer triunfo del curso también tiene moralina.
Borja Refojos | Tinta Celeste

Celta 1-0 Alavés

Celta: Sergio; Hugo Mallo, Cabral, Fontàs, Sergi Gómez (min. 74), Jonny; Lobotka, Wass, Jozabed (Pablo Hernández, min. 81); Iago Aspas, Pione Sisto (Emre Mor, min. 88) y Maxi Gómez.
Alavés: Pacheco; Vigaray, Alexis, Rodrigo Ely, Pedraza; Daniel Torres, Pina; Romero, Enzo (Munir, min. 58), Burgui (Ibai Gómez, min. 71; y Bojan (Sobrino, min. 79).
Árbitro: Melero López (Comité andaluz). Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores locales Jonny, Iago Aspas, Jozabed y Maxi Gómez y a los visitantes Vigaray, Daniel Torres, Alexis e Ibai Gómez.
Gol: 1-0 Maxi Gómez (min. 34).
Balaídos.

“Joder, papá, cómo cansas. Ni ganando dejas de rallarme”. La réplica de este Celta adolescente, en plena fase de construcción de personalidad, aparece antes incluso del amago de reprimenda. Sí. Los padres quieren lo mejor para sus hijos aunque a veces se pasen de pesados y la victoria del equipo celeste –la primera del curso- ante el Alavés no puede servir como cortina de humo para localizar errores y seguir mejorándolos.

Porque se suele decir que de las derrotas se aprende. Y es verdad. Pero una victoria también sirve para aprender, para aprender mejor incluso, porque desbaratas de un plumazo los nervios y las dudas de los cero puntos en las dos primeras jornadas y puedes trabajar con mayor tranquilidad.

Sergio puso el candado a su portería

El Celta no jugó bien y eso no hay victoria que lo oculte igual que la derrota ante la Real no ocultó el buen juego celeste durante 70 minutos. Stop resultadismos. Seguramente por cosas como estas, ser padre sea el oficio más jodido del mundo.

Sujetador Sergio

“El fútbol siempre da revancha” es una frase tan tópica como cierta. En esta ocasión le tocó a Sergio cobrársela. Tras su mal partido ante la Real volvió a Balaídos y sostuvo al equipo en el partido con dos paradas a Bojan –especialmente espectacular la primera, en un mano a mano en el que aguanta al máximo-. El Celta tenía posesión pero era el Alavés el que picaba con mayor veneno. En la portería visitante, solo un par de intentos de Maxi y uno de Jozabed animaban el cotarro.

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Lobotka cuajó un partidazo en su estreno como titular.

Pero la pegada que no tuvo Bojan sí la tuvo –de nuevo- Maxi Gómez. El atacante uruguayo había perdido todos los balones que tocó hasta el minuto 33, cuando Sisto metió un fabuloso centro al hábitat natural del charrúa, que sin hacer el mejor remate de su carrera, batió a Pacheco. Los goleadores son así, cuando están en racha las meten hasta con el culo.

El gran Stan y Wass a cien

La lesión de Radoja unida al tute que Pablo Hernández traía de la fecha FIFA dejó el carril abierto para la primera titularidad de Lobotka con el Celta en un puesto que él mismo definió como su favorito. El eslovaco, repleto de confianza por sus partidazos con su selección, cuajó una actuación impecable. Táctica y técnicamente perfecto, recordó al mejor Marcelo Díaz y además añadió varias conducciones de calidad. Junto a él un Wass desbocado, que volvió a confirmar que es el mejor futbolista del equipo en este arranque, donde ha disipado cualquier duda sobre su adaptación al modelo Unzué a base de fútbol de quilates.

Ambos se adueñaron del centro del campo y dieron pie a los mejores minutos del equipo celeste, que tuvo un cabezazo de Jozabed para hacer el segundo. Aspas, muy ansioso, lo intentó con insistencia. Dos jugadas individuales algo embarulladas volvieron a dejar la sensación de que, aislado en la banda, el jugador más definitivo del equipo es menos definitivo.

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Debutó Emre Mor. (Si esperabais algún chascarrillo, ya están todos hechos).

En la segunda parte, el partido entró en esa calma tensa que se está volviendo habitual esta temporada. El cuadro vigués se volvió timorato, con varios cambios de posición que más que desconcertar a las filas rivales desconcertó a las propias. En medio de la espesura, Wass dejó un maravilloso control con giro que precedió a un zambombazo marca de la casa que se fue fuera tras tocar en el palo.

El momento de la duda

El choque entró en su fase final muy abierto, con el Alavés buscando el empate sin demasiadas ideas y con el Celta disfrutando de espacios para matar a la contra. Maxi dejó buenas acciones fuera del área por primera vez desde que llegó pero –de nuevo- le faltó convicción al equipo de Unzué para lograr un segundo gol que sentenciase el asunto.

Como ya viene siendo habitual, el conjunto vigués se metió en un 1-4-4-2 con bloque bajo para contener a una escuadra vitoriana que disparaba con balas de fogueo. Apenas un par de saques de esquina y poco más. Unzué blindó el medio con Pablo Hernández e hizo debutar a Emre Mor, que si bien no tuvo tiempo para demostrar nada, sí dejó un sprint de 70 metros para defender una incursión de Vigaray. El tipo de gestos de humildad y voluntad que aplaude un padre. El mismo padre que, aun con el éxito de su hijo, le exige más porque sabe que puede dar más. Tranquilo joven adolescente, cuando seas mayor lo agradecerás.

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2 respuestas a “Aprender de la victoria

  1. La mejor crónica de un partido que leo en mucho tiempo. Con un hilo conductor rozando lo literario. Está claro que nada tiene que ver el trabajo de un periodista de verdad, lo que antes se llamaba “cronista” con la reseña torpe y desganada del becario de turno de cualquier tabloide de la caverna mediática. Enhorabuena y gracias.

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