El Celta cosechó en Eibar una de esas goleadas que acostumbran a llamarse balsámicas. El bálsamo perfecto para un equipo con dudas en su juego, dudas que quizá no terminó de disipar pero que se pueden afrontar de otra manera tras una victoria tan contundente. Victoria marcada por tres goles a balón parado y por un pragmatismo inédito hasta el momento, más que por la fugaz aparición del estilo de juego que pretende implantar Unzué.
Borja Refojos | Tinta Celeste

Eibar 0-4 Celta

Eibar: Dmitrovic; Capa, Paulo Oliveira, Gálvez, José Ángel (Juncà, min. 46); Bebé, Escalante, Dani García, Inui (Sergi Enrich, min. 37); Charles (Joan Jordán, min. 63) y Kike García.
Celta: Rubén Blanco; Hugo Mallo, Cabral (Fontàs, min. 64), Sergi Gómez, Jonny; Lobotka, Pablo Hernández (Jozabed, min. 75), Wass; Iago Aspas, Pione Sisto y Maxi Gómez (Guidetti, min. 76).
Árbitro: Fernández Borbalán (Comité andaluz). Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores locales Escalante y Dani García y al visitante Cabral.
Goles: 0-1 Cabral (min. 17). 0-2 Pione Sisto (min. 23). 0-3 Pablo Hernández (min. 39). 0-4 Wass (min. 72).
Ipurua. 6.000 espectadores

Si por algún extraño motivo de la naturaleza esta crónica llegase a los ojos del Presidente del Gobierno, probablemente le seduciría. Ya no solo por la prioridad que da a los asuntos deportivos sobre lo demás –tranquilo, Mariano, no les hagas caso: son minucias- sino porque el titular se amolda como un guante a su manera de actuar. Seguramente, este sí, le parecería “un razonamiento brillante”.

Por esos mismos extraños motivos de la naturaleza (de la naturaleza del fútbol), el Celta goleó al Eibar en su campo en un alarde de eficacia, pragmatismo y pizarra. Habría que preguntar a @celtahistoria –pregunta en curso ahora mismo- cuándo fue la última vez que el equipo celeste hizo tres goles a balón parado en el mismo partido –dice que desde que apunta la forma de los goles hace cinco años, es la prinera vez-. El caso es que el equipo de Unzué se hizo fuerte en una de sus históricas debilidades en el campo de un equipo que tiene en esa faceta una histórica fortaleza. Loquísimo. Además, la cuestionada defensa dejó la portería a cero y un central hizo un gol y el otro casi, casi.

Y de esta manera el Celta dio carpetazo a un buen inicio del Eibar, que durante el primer cuarto de hora cumplió el guion previsto. Mucha intensidad, mucho empuje, ante un conjunto visitante incómodo. Pero no hay incomodidad que no mitigue un gol. Y ya digamos dos. Sisto se disfrazó [introduce aquí tu lanzador de faltas favorito] y sirvió en bandeja a Cabral el primer tanto. El argentino, cuestionado como el resto de sus compañeros de zaga, se quitó la espina del segundo gol del Espanyol y lo festejó con la parroquia celeste. Seis minutos después, de nuevo Pione la puso al corazón del área, esta vez desde bastante más lejos y la pelota se coló en el marco de Dmitrovic tras lo que parecía un leve toque de Sergi Gómez, el otro central. Finalmente Fernández Borbalán le dio el gol al danés.

La moneda salió cara

Así, en dos acciones puntuales y a las que es poco dado, el Celta ganaba 0-2. Como en casi todo en la vida, el factor suerte es fundamental, e igual que en otros partidos le dio la espalda, en esta ocasión acompañó al equipo vigués. El Eibar percutió con ganas a pesar de los dos golpes y respondió con otros dos golpes…a los palos. Primero Charles y luego Paulo Oliveira remataron contra la madera de la portería de un Rubén que se estrenaba en el curso. Los postes le hicieron el trabajo al arquero de Mos, que también vio como Kike García remataba ligeramente desviado en un mano a mano.

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La Cabrita se echó al monte. Así sí.

Con el equipo armero lamentándose de su falta de pegada llegó un nuevo zarpazo del Celta. Esta vez en un saque de esquina en corto, pero de nuevo con Pione Sisto sirviendo desde el perfil izquierdo un centro dificilísimo de defender. En el corazón del área apareció Pablo Hernández para volear con violencia a la red. Un gol que premiaba al mejor jugador del Celta en los tres últimos encuentros, que plasmaba en números su imprescindibilidad y que mitigaba el dolor por los variados leñazos que llevaba en el cuerpo.

Trámite de crecimiento

Con un resultado tan claro, poco tardó el segundo tiempo en convertirse en un pasatiempo. El Eibar amagó con intentarlo pero pronto bajó los brazos. Fue entonces cuando, en una amalgama de ingredientes, se dejó atisbar un prototipo de lo que Unzué pretende hacer. El bajón local y la confianza por el resultado se unieron para ver a un Celta más tocón.

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Tucu se llevó un gol, hostias de todos los colores y un bonito gorro.

Otras cosas, en cambio, se mantenían inamovibles. La ansiedad de Aspas estaba en cotas históricas. El moañés todavía no ha mojado y veía en esa segunda parte la ocasión ideal para hacerlo. No se dio. Ese ímpetu que suele ser su mejor arma le lastró en forma de precipitaciones y malas decisiones. No jugar en su posición tampoco ayuda, pero visto lo visto parece que será complicado verle de nueve más allá de alguna situación puntual.

Las ocasiones seguían goteando y en una de ellas, Wass empaló a la red un servicio de Hugo Mallo desde la derecha para redondear la goleada. El danés dio la segunda vuelta de llave a un partido más que cerrado justo antes de que Guidetti debutase esta temporada. El sueco, recuperado de su rotura de clavícula, fue un ingrediente más del buen juego y combinó más con sus compañeros en quince minutos que Maxi Gómez en toda la temporada. En una de esas frases redondas, decía Martín Varela en Twitter que el uruguayo es un fin y no un medio. No, desde luego, el medio que hizo brillar al Celta estos años, y a pesar de su gran rendimiento goleador, solo arroja dudas en el resto de facetas del juego. ¿El fin justifica los medios?

Sisto, precisamente a pase de Guidetti, definió muy mal un mano a mano con Dmitrovic en unos compases finales imposibles de analizar en lo futbolístico. Poco importa eso ante una goleada así, siempre que no se pierda de vista que el Celta tiene que seguir creciendo. Lo de Ipurua es un gran impulso, aunque sea un impulso parado.

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One thought on “Avanzar parado

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