Un café con el capitán del Coruxo. Una charla tranquila sobre el fútbol, la Segunda B, la cantera, el Celta… Una charla sobre la vida.
Borja Refojos | Tinta Celeste

Mi robusto culo no había tomado asiento todavía en la terraza del bar del campo de O Vao y Antón De Vicente (Vigo, 28 años) ya tenía controlado el lugar en el que estaríamos más cómodos, el café que quería cada uno y la posición precisa para que el sol nos arropase en ese tibia mañana de otoño. A escasos metros del terreno de juego, controla que todo esté en orden; exactamente igual que cuando está dentro. Sus ojos no dejan de moverse, atentos, curiosos, en contraste con su inalterable sonrisa. Una sonrisa cálida, cercana, que hace que la conversación fluya con naturalidad. Pasado, presente y futuro se mezclan con denominadores comunes: respeto, trabajo y aprendizaje. Y sueños. El capitán del Coruxo no pudo cumplir el suyo de debutar con el Celta, pero el fútbol, como la vida, es una máquina de reciclaje constante: no hay tiempo para quejarse de lo no conseguido porque siempre aparece algo nuevo por conseguir.

Pero, por encima de todo, lo que sobresale de esta charla es sentimiento. Antón es puro sentimiento. Por el Coruxo, en el que ya cumple su tercera etapa, ahora como capitán. Por el fútbol, tanto por el juego en sí como por todos los valores humanos (que sí, que los hay) que le acompañan. Por la multitud de amigos que ha hecho gracias a él. Y por el Celta. Por un celtismo que le desborda. Tanto, que sus mejores recuerdos los liga a su etapa en el filial; tanto, que no pierde detalle de lo que ocurre alrededor del conjunto celeste; tanto, que nació un 23 de agosto, igual que el equipo de la Cruz de Santiago.

Pregunta: Tres derrotas seguidas para empezar, tres victorias consecutivas para seguir, un nuevo pinchazo en Abegondo y un empate ante el Talavera. Inicio a lo montaña rusa.

Respuesta: El nivel del Grupo 1 ha subido y ahora es muy igualado. En esos primeros partidos nos llevamos premios inmerecidos, sobre todo el día del Castilla, en el que nos hicieron mucho daño. A partir de ahí se vio un equipo con confianza, con ganas de darle la vuelta a la situación, con más presencia con balón y defensivamente más aguerridos. En ese sentido estamos viendo la línea que queremos tener que es la de Ponferrada, Valladolid B y Majadahonda y la que no queremos tener, que es la de ese equipo endeble y que no estuvo cómodo con balón en A Coruña.

P: ¿Por qué le cuesta tanto a los futbolistas encontrar cierta estabilidad en esta categoría?

R: En lo primero que pienso es en temas contractuales. Normalmente, los equipos hacen presupuestos para un año porque no saben si podrán mantener los jugadores más allá. Es cierto que hay equipos con situaciones económicas mejores, que ya están haciendo contratos de dos o tres años y creo que es una ventaja. En la otra parte están los jugadores, que van año a año y no por escapar de la estabilidad, sino porque siempre hay incertidumbre en Segunda B. En el Grupo 1 hay doce equipos que quieren aspirar a play-off, pero de esos solo van a entrar cuatro. Los otros ocho tienen difícil mantener sueldos y jugadores con objetivo de play-off. Es una mezcla de ambas cosas.

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En su tercera etapa en el Coruxo, Antón ya porta el brazalete (Foto: Coruxo FC).

 

P: Profundizando un poco más, ¿qué te parece una categoría con 80 equipos y una Copa del Rey en lo que lo máximo a lo que pueden aspirar los equipos de Segunda B es a que les toque un equipo grande?

R: Justamente esta semana lo pensaba cuando veía las imágenes y me ponía en el lugar de los jugadores. Por un lado lo entiendo y celebraría poder jugar en el Bernabéu, pero por otro quizá no mostraría ese festejo tan grande delante de las cámaras. Es cierto que para el club, por lo económico, y para los jugadores, por jugar en un estadio así, es un premio. En cambio sabes que a doble partido es muy difícil superar a uno de los seis primeros de Primera. En este caso cambiaría al modelo inglés, a partido único. Pero Inglaterra es un país que respira fútbol; hasta League Two, los campos están al 80% como mínimo. En España no ves eso. Cuanto más aficionados, más dinero, pero la gran diferencia está en el reparto televisivo, que es mucho más equitativo en Inglaterra. SKY tiene una plataforma para seguir cada Liga. En eso ya nos golean porque aquí no existe eso, aunque por suerte hay autonómicas que están retransmitiendo cada vez más partidos.

“El fútbol español necesita un cambio: en Segunda B no puede haber 80 equipos”

Esas plataformas dan solvencia al fútbol de inferiores categorías. En League One y League Two eres profesional. En Segunda B no lo eres. Incluso en Segunda lo eres por pertenecer a la LFP, pero hay contratos que dejan mucho que desear. El fútbol español necesita un cambio y no sé si con el tema de la RFEF lo va a haber. En Segunda B no puede haber 80 equipos. Quizá dos grupos de 22 o uno solo fuerte y una Tercera a su vez más fuerte. Urge cambiarlo porque a todos los niveles es más complicado conseguir dinero cada año.

P: En tu caso particular, esta es la tercera etapa en el Coruxo, cada una de ellas en distintos puntos de maduración, tanto tuya como del club. ¿Cómo fue cada una de ellas?

R: Es satisfactorio porque ves como a nivel individual y a nivel de club hay una idea similar de crecimiento. Es algo de agradecer porque al final lo que quieres es sentirte cómodo, sentirte importante y ver que tu crecimiento como futbolista continúa. Todo esto te lleva a disfrutar más, a vivir el fútbol de otra forma y te da una cierta estabilidad. Hay gente a la que la estabilidad le acomoda pero a mí, por cómo soy, me hace crecer y madurar. En ese sentido es un paso importante que el club esté creciendo. No sé cuál es el techo porque los clubes se mantienen por los aficionados y aquí, por desgracia, cada vez viene menos gente al fútbol. Estamos intentando que venga más gente.

P: ¿Difícil competir con categorías superiores?

R: Un tema a cambiar son los horarios. Ves como en otras Ligas se juega los viernes, o el sábado una categoría y el domingo otra o distintos horarios. Si coincides con Barça o Madrid, la gente ya no viene a ver al Coruxo. Incluso el Lugo, en Segunda, tiene menos gente cuando coincide así. Todo esto no pasa por que no se televisen a la misma hora, pasa por que la gente que es de Coruxo se haga del Coruxo y no del Madrid o del Barça. Es más un tema cultural que de televisión. El fútbol es negocio, pero también amor a unos colores. Y esto me lleva de vuelta a Inglaterra: el Hull estuvo hace poco en Premier pero descendió a Championship y mantiene su aforo. A la gente le da igual que juegue Arsenal, Chelsea, Madrid o Barça, que va a ver al Hull.

P: Ferrol, Burgos, As Somozas. ¿Qué te viene a la mente al pensar en estos lugares?

R: Ferrol y As Somozas son dos sitios que me marcaron. Burgos también porque fue un punto de inflexión para darme cuenta de que me faltaba un puntito de agresividad y de mentalidad más positiva y más aguerrida. Acababa de salir del Celta, de entrenar con el primer equipo, de ser importante en la cantera y me voy a Burgos con unas expectativas que se acaban volviendo en mi contra. Paso de ser titular a suplente en doce partidos. Ahí es cuando tienes que hacer una limpieza mental y darte cuenta de que el fútbol siempre da una segunda oportunidad y de que algo tenía que cambiar en mi forma de jugar. Ahí se dio la suerte de que Míchel (Alonso) estaba en Somozas  y me recuperó de esa época en la que yo lo pasé fatal. Es una persona muy importante en mi carrera, de la que aprendí muchísimo. Sabía que tenía que reformarme y cambiar de mentalidad y ahí Somozas me dio la vida porque puedes trabajar con toda la tranquilidad, con todo el apoyo, con toda la confianza y sin la presión de tener que estar arriba. Me ayudó a sentirme de nuevo importante como futbolista.

P: Y el Celta. Aquel filial fue el precursor del actual, el que devolvió al equipo a la Segunda B.

R: Para mí, aquel año en Tercera fue el mejor. Salí de aquí (Coruxo) tras dos buenos años en Segunda B, pero jugando en muchísimas posiciones. Mentalmente creía que no me venía bien. Creo que fue un acierto porque veía esa posibilidad de estar con el primer equipo, que era un sueño para mí. Fue un año maravilloso, en el que salió todo bien, con  un grupo y un cuerpo técnico magnífico y un ambiente espectacular. Recordaré aquel filial como el mejor equipo en el que he estado. No solo por el ascenso sino por los amigos que hice. Además cumplí mi sueño de entrenar en el primer equipo, de entrar en convocatoria. Es algo que marcará siempre mi vida.

P: Es una espinita no poder debutar en partido oficial con el primer equipo. Sin embargo fuiste convocado al que quizá es el partido más emocional y dramático de la última década, el famoso encuentro del 4% en Valladolid. Incluso sonaste para jugar de lateral derecho.

R: Para mí fue vivir un sueño como aficionado y como futbolista. Esa semana, Abel Resino me llama y me dice que me prepare porque puedo jugar de lateral derecho, posición en la que casi nunca había jugado. Lo primero que hago es hablar con Pichi Lucas y decirle: “Pichi, que me pide que juegue de lateral derecho y yo no sé si estoy preparado para jugar ahí para salvar al Celta”. Pichi me dijo que era lo que me esperaba y después habló con Abel para decirle que hablase conmigo. Evidentemente Pichi no lo hizo para que yo no jugase, él encantado de que yo jugara. Abel me cogió entre semana y me preguntó si estaba preparado y yo le contesté que si hacía falta me ponía los guantes y quedaba de portero. Ahí es donde me empieza a meter más presión para ver cómo respondía y salió una buena semana.20171006_130804-01

Me quedó la espinita de no haber probado de mediocentro, pero son cosas que ni el entrenador de ese momento ni yo podíamos decidir. Fue una situación más de arriba porque la temporada siguiente yo no hice la pretemporada con el primer equipo cuando llevaba siete meses entrenando con ellos y había ido convocado a tres partidos.

Pero de aquel día me marcó la vivencia. La noche anterior dormí con Levy (Madinda) y hasta la mañana siguiente no sabía quién iba a jugar. Cuando dio la alineación, por una parte dije “menos mal”, porque había dormido cinco horas, los nervios, lo que nos jugábamos… Pero por otro pensé en lo cerquita que lo tenía. Luego, con la victoria, me di con un canto en los dientes. Yo no pude cumplir mi sueño pero el Celta se salvó y ahí es donde tienes que pensar en lo colectivo y no en lo individual. Es una espinita que se va a quedar siempre ahí, porque en el momento que estaba, con ayuda de los entrenadores y con trabajo creo que tenía posibilidades para crecer como futbolista. Era un buen momento para hacer la pretemporada y demostrar que yo también podía crecer y fue lo que me dejó más dolido. Pero no se pude guardar el rencor, las cosas pasan por algo y el tiempo te devuelve lo que te quita, si es que te quita algo. Y si no es como jugador, ojalá sea como entrenador algún día, que también se puede cumplir el sueño por ahí.

P: Todo aquello fue un punto de inflexión brutal hasta el Celta de hoy. Vaya crecimiento.

R: Desde fuera se percibe ese crecimiento a pasos agigantados, pero desde dentro es mucho más grande. Los cambios en vestuario, en cuerpo técnico, en mejoras a nivel de entrenamientos. La base se estableció mucho más atrás con Eusebio, lo estamos viendo ahora con la Real y me alegro muchísimo porque además tiene de segundo a Juan Carlos Andrés que es una maravilla de persona.

“Le dije a Abel que si hacía falta quedaba de portero”

Falta que el club se estabilice en cuanto a infraestructuras, pero a nivel futbolístico, de club y de cantera es inmenso lo que ha crecido el Celta. Se está yendo por el buen camino. Quizá faltaba en el filial un entrenador que diese con esa tecla y Menéndez ha marcado las formas porque ha preparado para dar el salto a muchos jugadores. Y ahora disponen de otro entrenador con muchísimo futuro, incluso para el primer equipo, que es Rubén Albés.

P: Y siguiendo con el Celta y recuperando la complejidad de los inicios, ¿qué te está pareciendo el equipo en lo que va de temporada?

R: No me está transmitiendo lo que otros años me transmitía. Estoy notando falta de carácter, sobre todo cuando nos meten un gol, que el equipo se deshace completamente. Sabe responder porque ofensivamente tiene mucha calidad pero no hay una idea de juego desarrollada. Se mantiene un poco la idea del año pasado pero sin llegar a culminar esos movimientos, esos automatismos. Cosas como que cuando un jugador viene en apoyo, otro se desmarque en ruptura o la ausencia de la presión tras pérdida. Defensivamente no estamos bien y cualquiera nos hace tres goles. Falta encontrar el equilibrio entre el ataque y la defensa y después trabajar muchos automatismos con los jugadores, movimientos en ataque… El otro día el Girona se encerró atrás en la segunda parte y faltaron recursos. Jugar hacia atrás e intentar entrar por banda, que se hizo un par de veces, pero sin precisar. La pena que me da es que se estaba creciendo gracias al Toto y los entrenadores anteriores y con Unzué no sé si se va a poder llegar o no, pero me preocupa lo que transmite el equipo ahora mismo.

P: De aquel filial, Santi Mina, Rubén y Jonny ya están asentados en Primera y otros, como Madinda o Costas, ya debutaron. Sin embargo muchos otros, con calidad de sobra y no solo en el Celta B, sino en muchos otros equipos de Segunda B, no lo lograron. ¿Qué hace falta para dar ese último paso?

R: Lo primero, que para dar el salto de Segunda B a Segunda el club tiene que pagar 24.000 euros para dar de alta la ficha; como una especie de gasto de matriculación. Es una condición impuesta por la LFP y es algo que no se entiende muy bien. Si hay un sueldo mínimo de 70.000 euros, los clubes van a fichar a un jugador con ficha en Segunda antes que uno de Segunda B. Es muy difícil que un club de Segunda fiche a un jugador de 28 años, como es mi caso, porque no le va a dar más que tres o cuatro años buenos.

“Para dar el salto de Segunda B a Segunda, el club tiene que pagar 24.000 euros para dar de alta la ficha”

Y luego está la norma de que solo se pueden subir menores de 24 años de los filiales, que es muy perjudicial para que los jugadores crezcan. Aspas fue un gran jugador antes, pero tocó techo a los 28 años. Aduriz con 30, Nolito también con 28… Hay muchos futbolistas que maduran a estas edades y no por eso dejas de ser un jugador válido para Segunda o Primera y ese es el obstáculo que nos encontramos. Es verdad que en Segunda B te encuentras jugadores que podrían estar en Segunda o incluso en Primera, pero o te metes en la rueda pronto o es muy difícil entrar. En mi caso personal súmale la sensación que puede dar de que solo destaco cuando estoy en casa. Todo eso hace muy difícil que un equipo apueste por ti.

Además de todo eso está el juego. La gente lo desconoce, te dice “qué fútbol más feo”. Vale, es feo, pero porque en Segunda B se aprieta mucho más en todas las líneas. En Segunda y en Primera tienes más espacio. El otro día hablaba con Borja Domínguez, que es muy amigo mío, y me lo decía: “Antón, que juegas de sobra. Hay mucho más espacio, los balones son mejores, tiras a la escuadra y va a la escuadra, el campo no tiene un solo bache…” Es todo mejor.

P: ¿El factor suerte es importante?

R: Muy importante. Tener un entrenador que confíe en ti es importantísimo. Con Paco (Herrera) lo tuve, pero no tuve la posibilidad cuando estuvo en Segunda. Primero se fue a Las Palmas, un equipo que aspiraba a Primera. La pena que me queda es que si Paco hubiera seguido hasta el final en el Celta, yo habría debutado. Iba a hacerlo en Copa y tuve un esguince de rodilla que me dejó tres semanas fuera. Ahí es donde entra el factor suerte. Cuando debutas cambia todo porque entras en ese círculo del que hablamos, en el que entraron Jonny y Levy. A Santi (Mina) le costó en los primeros partidos y cuando metió goles fue otro futbolista. En Valencia parecía que no contaba y ahora entra, mete goles y ya se olvidaron de las noches de discoteca. Que debutes te da esa pausa y esa tranquilidad para los siguientes partidos y si lo haces bien de ahí ya no sales.

P: Y hablando de último paso, el año que viene le toca darlo a Borja Iglesias. El penúltimo lo está dando de forma magnífica y ya no hablamos del antepenúltimo.

R: Reúne todas las características que puede reunir un delantero y sumo una más: su forma de ser. Es muy buena persona, es respetuoso, lleva el fútbol en la sangre, tanto en el terreno puramente futbolístico como en el del respeto y los valores que hay que tener en este deporte. Es un jugador más chapado a la antigua en ese sentido, del que hay que tomar ejemplo.

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Puede que aquí no lo parezca, pero es muy amigo de Borja Iglesias (Foto: Atlántico).

Luego están sus condiciones: los movimientos, los remates, lo que participa en el juego colectivo, el cuerpo a cuerpo…. Y ya no es que lo diga yo, lo dicen tanto su entrenador como todos los entrenadores que se van a enfrentar al Zaragoza. Tuvo la suerte de dar con Menéndez, que ha sido una persona importante para él, un antes y un después. Ha mejorado considerablemente en el juego, en confianza, en sentirse importante. Sí, Maxi Gómez está haciendo goles, pero la pena que me queda es que uno de la casa podría estar haciéndolos y participando mucho más en el juego, porque tiene más condiciones que Maxi para ello. Está preparadísimo para la Primera División, aunque quizá no en el Celta, porque el club se ha decantado por otras opciones y ese hueco está cubierto.

Me queda pena también por Kevin. Hizo una grandísima temporada, tuvo la posibilidad de salir a Segunda y no le han dejado. Ahí es donde el Celta tiene que demostrar que es un club señor. Si ellos no quieren tirar de cantera, por lo menos que permitan que un jugador de la casa, con once años en el club, pueda crecer en otro sitio. Y por eso me alegro por Borja, porque ha tomado una decisión muy difícil, la de ir a un equipo histórico con mucha presión. Creo que ha acertado porque le va a fortalecer mentalmente y a hacer que, si le sale un buen año, pueda jugar en Primera.

P: Has jugado con muchos grandes jugadores, pero quizá no todo el mundo sabe que también lo hiciste con Thiago y Rafinha Alcántara y con Rodrigo.

R: Compartí vestuario con Thiago porque lo subieron a cadetes. En el campo del Colegio Hogar, con el balón Mikasa, tirando sombreros, haciendo bicicletas, dando pases de gol y bajando el balón pegado a la tierra. Era espectacular. Marcaba la diferencia por encima de todos los que éramos mayores que él. A Rafinha lo vi de portero y de jugador. Me unía una gran amistad con ellos pero la distancia ha hecho que perdamos un poco la relación. Los conozco desde los cinco años y a Rodrigo un poquito más tarde, cuando llegó a Ureca. Con Rodri jugué en la Selección de Vigo. Ya se notaba que iban a ser futbolistas. Quizá a Rodri era al que menos se le notaba, pero supo pegar ese subidón en juveniles y ahora está en la Selección. Es una maravilla verles ahí, representando a la Escuela Deportiva Val Miñor, de donde yo salí.

P.: Estamos hablando de cantera, del Celta y de grandes jugadores. Mezclando todo eso parece inevitable pensar en Iago Aspas.

R: Es el ejemplo. Todo niño vigués se quiere parecer a él. Incluso niños de Galicia que no son del Celta. Fuera del campo es una persona maravillosa, humilde, cercana… El mayor ejemplo, junto a Hugo Mallo, de que es posible vivir del fútbol siendo de un equipo y jugando en ese equipo. Los niños que están en la base del Celta sueñan con ser Iago Aspas, pero al llegar al filial ese sueño se aleja cada vez más. Es la piedrita que le queda al Celta por mejorar.

P: El último paso es el más difícil.

R: Y el más importante. Quizá las precipitaciones te llevan a casos como el de David Costas, que no tengo duda de que acabará en Primera, pero los pasos prematuros te pueden llevar al error y los pasos bien dados, al acierto. Casos como el de Borja y Kevin, que podrían ser pasos sólidos, los hacen al revés, y casos como el de Costas, muy prematuros, te llevan al error. El Celta tiene que dar con esa tecla.

“Me preocupa lo que transmite el Celta ahora mismo”

P: Tú has sido jugador de filial y jugador contra filiales. Y de hecho en tu grupo hay cinco. De un tiempo a esta parte hay mucho debate sobre este tema. Como conocedor de las dos partes, ¿qué te parece que los filiales compitan contra primeros equipos?

R: Es una pregunta difícil. Considero que debería hacerse una Liga de filiales pero con condiciones. Hasta una cierta edad, que en este caso sí lo entendería. Como por ejemplo en Inglaterra. Es verdad que si los chicos no compiten contra jugadores más experimentados se pierden una parte importante de esto, pero con una Liga de filiales no alteras las competiciones, la formación competitiva de esos jugadores va a ser igual, más allá de las diferencias de entrenadores y de base, pero nunca de edades. Tener filiales en tu Liga altera mucho la competición. No digo que no sea justo, pero estamos viendo filiales con jugadores de 26 y 27 años, primando la competición sobre la formación. El objetivo final de un filial debe ser formar jugadores.

P: A nivel personal, la impresión es que el resultadismo se está comiendo al propio fútbol. Tres entrenadores han caído en siete jornadas en Primera, los análisis se hacen cada vez más en base al resultado y cada vez se detecta menos gente interesada en el desarrollo del juego. ¿Cómo lo percibes?

R: Nos hemos equivocado mucho. El fútbol ha pasado de ser un deporte en el que dos aficiones se juntaban para ver el fútbol y tomar las cervezas a ser un negocio. Pesa más todo lo que rodea a los jugadores y equipos que el propio fútbol. El tema de los sueldos, por ejemplo. A mi modo de ver no se deberían saber. Yo pondría un mínimo y un tope salarial para que no haya tanto desfase, igual que ocurre en tantos trabajos. Habría diferencias entre jugadores, pero no abismos. Conseguirías que muchos jugadores no se quisiesen ir por dos duros.IMG_20170930_122348-02

A nivel mediático, sobre todo televisivo e incluso radiofónico, se debería meter más gente de fútbol. BeIn Sports lo está haciendo con gente que lleva viendo fútbol toda la vida, pero no por la televisión o yendo a comentar los partidos, sino gente que vive los entrenamientos, los partidos, que sabe diferenciar las ideas de juego… Estamos hartos de ver como en las televisiones todo el mundo se mete en el fútbol, como Cristiano Ronaldo sale del garaje con su coche, que si los tatuajes, que si los pendientes, que si los peinados… No vemos una educación, una formación, unos principios básicos y sí mucho faranduleo. Y todo eso lo ven los niños, que acaban aspirando a esas cosas.

“No me planteo mi vida sin fútbol porque es lo que más me gusta en el mundo”

Y en cuanto al resultadismo, falta paciencia. Hay que dejar trabajar a los entrenadores. Las pretemporadas son muy engañosas, te estás preparando física y mentalmente y se necesita más tiempo para establecer unas bases de juego para que, por ejemplo, Iago Aspas y Sisto se entiendan, para que Lobotka y el Tucu puedan jugar juntos, para que cuando Hugo Mallo suba, Jonny se quede. Hasta que tú sabes lo que quiere el entrenador, pasan meses.

P: ¿Mucha prisa?

R: Hay muchísima prisa. En esto Inglaterra nos vuelve a dar una lección, aunque en los últimos años ha llegado esa tendencia de echar entrenadores. Otro problema es que no hay confianza, ya no solo en el fútbol. A nivel social vivimos en un mundo en el que no hay confianza. La confianza y la actitud conforman el 80% de lo que necesita un futbolista. Cuando se tiene la opción de elegir un entrenador 100.000 euros más barato, se elige pensando que puede resultar pero sin una base de confianza fundamental. Escribá venía de hacer una gran temporada y este año lo echan por un 4-0 con muy pocas jornadas y jugando bien al fútbol. Lo que hay que ver es cómo trabaja el equipo y cómo están los futbolistas con su entrenador. Me consta que no había ningún problema. Entonces, ¿por qué pasa esto? Porque muchos de los dirigentes no tienen ni pajolera idea de fútbol. Y ese es el principal problema. Si el que manda sabe de negocios y lo hace muy bien, lo ideal es poner un adjunto que sepa de fútbol que le lleve por el buen camino.

“En algunos programas no vemos ni educación ni formación y sí mucho faranduleo”

Otro problema que veo en España es que muy pocos entrenadores fichan. Y un porcentaje muy grande de relaciones entre entrenadores y directores deportivos acaba en fracaso: se llevan mal. Es un problema porque el director deportivo convence al presidente y ficha lo que le da gana y el entrenador, a lo mejor está pidiendo otras cosas, caso del Toto el año pasado.

P: “Tuercebotas” es uno de los insultos más ligeros que se pueden oír en un campo o en un bar durante un partido. ¿Cómo se convive con eso?

R: Volvemos al tema educacional. Con lo de las apuestas se está viendo cómo se insulta gravemente a jugadores por no ganar un partido. Yo me pregunto si alguien te está insultando mientras tecleas en el ordenador, o mientras estás picando piedra o mientras conduces un camión. El futbolista no quiere fallar una ocasión, no quiere errar un pase. Entiendo que se silbe cuando hay mala actitud, pero cuando el delantero corre más que tú… querrías que corriera menos pero no puedes. Hay unas condiciones físicas y mentales que afectan. Nosotros estamos expuestos a una opinión pública porque jugamos de cara al público, nos ve mucha gente y todo el mundo opina de fútbol. Yo no opino de ingeniería porque no tengo ni idea, pero la gente cree que sabe de fútbol y yo mismo me he dado cuenta este año al sacar el nivel 1 de entrenador de que había infinidad de cosas de las que no tenía ni idea. No te das cuenta hasta que lo estudias, hasta que hablas con gente de fútbol, hasta que ves entrenamientos de otros equipos.

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Aunque fuera de filiales, también jugó sus derbis (Foto: María Álvarez).

Yo soy el primero al que se le escapa un “cómo fallas eso” sin darme cuenta de que el compañero quiere meterla. Necesitamos un sistema de educación básico que nos enseñe a respetar a las personas desde pequeños. Al que es más feo, más gordito, más delgado; a todos. Ese es el respeto y si en casa y en la escuela no nos lo enseñan, nos da como resultado una sociedad alborotada como la que tenemos. Cuando yo llegué con 18 años al fútbol semiprofesional, no se me ocurría pegarle una voz a un veterano. Ahora un chaval te alza la voz, le dices algo y se te queda mirando.

P: O sea, que no es un tema solo de los aficionados, que también pasa dentro.

R: También, también. Aquí tenemos la suerte de tener unos chavales excepcionales y un grupo magnífico. Pero sé muchos casos en otros sitios y yo mismo lo he vivido. Son códigos de toda la vida. En un vestuario todos son importantes, pero al final siempre hay alguien que tiene un poco más de jerarquía y de experiencia que siempre te va a enseñar algo más.

P: Tú eres muy activo en twitter. Sueles contestar a todo el mundo e incluso te mojas en temas sociales y políticos. ¿Cómo influyen las redes sociales en la vida de un futbolista?

R: A veces hacen mucho daño. Se comparte información tras un perfil falso y es algo que no entiendo que no se prohíba. Se censuran cosas de libertad total y cosas que se deberían prohibir se permiten. ¿Quién se enmascara detrás de un logo y un nombre falso? Un correo electrónico que puede ser inventado. Que se obligue a poner el DNI en las redes sociales. A partir de ahí sería más fácil controlar ciertas salvajadas que se leen y que podrían ser  delito. Con las palabras se hace mucho daño. Es lo de siempre: ¿hasta dónde llega la libertad de expresión? Para mí hasta donde tú puedas opinar libremente lo que piensas pero con respeto y educación. Es un problema incontrolable. Y las redes sociales son muy buenas para muchas cosas, yo las utilizo y me sirven para conocer a mucha gente maravillosa que no habría conocido sin ellas. Pero por otro lado, volvemos al tema educacional. Y también al de ciertos programas de televisión, que podrían ser más educativos y los vería muchísima gente pero no es así. Comentaristas que no tienen ni idea de lo que hablan, que no tienen ningún respeto…

P: En ese sentido siempre me pregunto si es que los medios hacen eso y la gente lo ve o es que la gente quiere eso y por eso se hacen esos programas.

R: Yo también me lo pregunto y creo que la gente sí vería otros formatos. A mí me llaman más las historias peculiares y notorias, que te puedan dar alguna lección, que un programa de cuatro borregos discutiendo a gritos. Es verdad que en España nos va el morbo pero también es verdad que se hace poca fuerza para enseñar el otro tipo de periodismo, más informativo y más formativo. Ahí está el problema: si te rodeas de borregos, es probable que acabes siendo un borrego.

P: Te quedan muchos años de fútbol, pero sé que te quitaste el nivel 1 de entrenador y colaboras en medios de comunicación expresando de manera muy amena y entendible tus ideas. ¿Dónde te ves dentro de diez o quince años? ¿Banquillo, micrófono, los dos?

R: Aún no me lo he planteado seriamente pero sí es cierto que en los últimos años, al sacarme el título y con el tema de los medios, algún día pienso en qué será de mí después del fútbol. Al final no salgo de Segunda B y es verdad que te da para vivir y para vivir bien, incluso ahorrar un poquito, pero no para tener una solvencia de cara al futuro. A partir de ahí tienes que formarte. Es algo que los futbolistas, yo incluido, dejamos pasar y cuando te das cuenta no te queda mucho. Por ejemplo a mí, siete años. Ojalá sean buenos y pueda mantener una estabilidad futbolística y económica, pero después del fútbol vienen más cosas. Yo no me planteo mi vida sin fútbol porque es lo que más me gusta en el mundo.

P: ¿Ves mucho fútbol? Lo digo porque sé que hay futbolistas que ven muy poco e incluso me atrevería a decir que no les gusta.

R: Hay mucho futbolista al que no le gusta el fútbol, es verdad. Juegan bien y es un medio para vivir y para vivir muy bien en muchos casos. Pero en mi caso se puede decir que soy un friki del fútbol. Vería muchísimos más partidos pero el pasar tiempo con mi pareja, familia y amigos no me deja ver todo el que querría. En mi futura casa espero tener una ‘habitación del pánico’ con todos los canales de fútbol que pueda.

“Si te rodeas de borregos, es probable que acabes siendo un borrego”

Retomando la pregunta anterior, sí que me planteo entrenar cuando acabe como jugador. Se podría decir que este es oficialmente el primer año que entreno, al Cadete C del Val Miñor, aunque ya entrené a los alevines del Coruxo cinco meses como experiencia. Ahora está siendo formal, le estoy cogiendo el gusto, me lo paso muy bien con los chavales y creo que puedo transmitirles muchas cosas dentro de mi humilde sabiduría futbolística, que es muy corta. Trato de ser una esponja y empaparme de la gente que sabe de fútbol y de transmitírselo. Ves una progresión semanal que te lleva a querer saber lo que viene después y me encanta ver que lo que entrenas son capaces de llevarlo a los partidos. A partir de ahí, quiero ver lo inmenso que es el fútbol hasta una categoría superior, que es donde yo querría entrenar. No me pongo límites, pero ojalá pueda entrenar en Tercera, en Segunda B o hasta donde pueda llegar.

Test personal

¿Qué te hace feliz?

Estar rodeado de gente que me quiere y compartir momentos con ellos.

Tu mejor virtud.

Querer. Querer como quiero a la gente que quiero y cómo los trato.

Tu peor defecto.

Cabezonería. Cuando estoy de mala leche es mejor dejarme cinco minutos a mi aire.

Tu mayor miedo.

La muerte.

Un ídolo.

Mi padre.

¿Qué cualidad valora más en una persona?

La honestidad.

Una comida.

El lacón con grelos.

Una bebida.

El vino tinto.

Un libro.

La sombra del viento.

Una película.

Braveheart.

Un grupo musical.

Izal; me gustan sus letras.

Un deporte que no sea el fútbol.

Voy a decir dos: el que me encanta desde pequeño, que es el tenis, y el triatlón, por su capacidad mental y física. Me gustaría practicarlo cuando deje el fútbol.

Un hobby.

Salir con mi Harley a despejar la cabeza y andar en bici por el monte.

Una ciudad para vivir.

Vigo.

Una ciudad para visitar.

Me gusta la geografía de los distintos pueblos del norte de España. Sobre todo de montaña. Me encanta subirme y contemplar las vistas.

Un futbolista.

Borja Oubiña, Es un referente. A mí me ha protegido mucho.

Un sueño.

Ser padre e intentar ser lo más feliz que pueda.

Fotos de la entrevista: Cristina Mato.
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