El Celta superó al Eibar en el partido de ida de la cuarta ronda de la Copa del Rey, un torneo fetiche para el celtismo históricamente y motivo de alegrías (y alguna tristeza) en los últimos dos años. Un torneo que regresaba, igual que un grupo de jugadores con poca presencia hasta el momento, pero sobradamente preparados para dar un paso al frente cuando sea necesario.
Borja Refojos | Tinta Celeste

Eibar 1-2 Celta

Eibar: Riesgo; Rubén Peña, Paulo Oliveira, Gálvez (Arbilla, min. 64), Lombán, Juncà; Rivera, Sarriegui, Joan Jordán (Inui, min. 73); Bebé (Kike García, min. 83) y Sergi Enrich.
Celta: Sergio; Hugo Mallo, Cabral, Fontàs, Jonny; Radoja, Jozabed (Wass, min. 64), Brais (Pablo Hernández, min. 73); Emre Mor, Hjulsager y Guidetti (Maxi Gómez, min. 79).
Árbitro: Undiano Mallenco (Comité navarro). Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores locales Paulo Oliveira, Lombán y Sarriegui. Sin amonestaciones por bando visitante.
Goles: 0-1 Cabral (min. 4). 1-1 Sergi Enrich (min. 18). 1-2 Guidetti (min. 44).
Ipurua. 4.000 espectadores. El Eibar donará la totalidad de la taquilla del partido a los afectados por los incendios en Galicia.

(…) We got the lion in our heart

We`re not lookin’ for trouble, just for some fun

But we`ll ready if you want start

So, just remember

The kids are back

‘The kids are back’, ‘You can’t stop Rock n’ Roll’, Twisted Sister, 1983

De las muchísimas cosas que se hablaron alrededor del Celta el pasado verano, una de ellas fue lo compensada que era la plantilla. Corta, sí, pero con mucha calidad y variedad en sus efectivos. Sobre todo del centro del campo hacia adelante. Era el momento de ver con continuidad caras nuevas; era momento de ver a los chicos de vuelta.

Si el Celta tiene una estrella de rock, es sin duda John Guidetti. El sueco estrenaba titularidad y lo hacía como front-man de la ‘Banda de los regresos’. Su enorme carisma funciona como las pinturas en la cara de un cantante de glam-rock –como Twisted Sister, autor de la canción que da nombre a esta crónica-. Pero, aunque la presencia es importante, había que confirmarla con juego. Y desde el primer minuto, Thor se implicó al máximo: bien de espaldas, bien sin balón, bien en las descargas, luchador por arriba. Impecable. Junto a él, a los distintos instrumentos, un Hjulsager que llevó la contraria con firmeza a su casi inédita participación hasta la fecha, un Radoja que volvía de lesión y cumplió sin problemas, un Brais que poco va a jugar con el filial en lo que queda de curso y un Emre Mor que huele a jugadorazo de máximo nivel.

En solo unos minutos, los chicos demostraron que estaban listos para la acción. Hjul le sacó una amarilla a Paulo Oliveira y Mor otra a Lombán. Entremedias, Guidetti obligó a Riesgo a sacar una buena mano a un tiro de falta; el rechace terminó llegando a un Hugo Mallo –otro que está de regreso- que brindó un centro magistral con la zurda para la cabeza de Cabral. 0-1 y partido cuesta abajo.

Pero si algo tiene el glam-rock y el rock de los 80 en general son las subidas y bajadas de su música. Enérgicos temas duros junto a lentas baladas. Y aunque es cierto que las baladas heavys son las mejores, Sergio y Fontàs se pasaron de tiernos en un centro al área que ni uno ni otro se decidieron a atacar. Sergi Enrich aprovechó la coyuntura y empató el partido.

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Ya flota como una mariposa; al loro cuando pique como una abeja.

Tocaba levantar al público y la banda se puso manos a la obra. Mor, muy participativo, dejó gotas de calidad en cada balón que tocó. Su facilidad para el desborde está fuera de lo común, tanto en parado como en velocidad. Una virtud en peligro de extinción. Pero solo tiene 19 años. Seguramente si acompañase a todo su talento una toma de decisiones correcta no estaría en el Celta. El vikingo otomano fue un catálogo de controles, conducciones y regates –un par de caños espectaculares incluidos- pero le faltó pausa en el último momento. Una pausa que cogerá con los partidos.

El increíble Hjul, Thor y Ragnarok

En el otro costado apareció Hjulsager para sorprender a todo el mundo y dejar en entredicho su escasísima participación hasta la fecha. El danés fue un compendio, de entrega, calidad y facilidad asociativa. Un futbolista que huele más a interior que a extremo si tiene continuidad para crecer. En una fantástica acción suya nació el segundo gol, el del cantante del grupo. Como otras veces hicieran Sisto y Maxi Gómez, el ex del Brondby puso un balón muy tocado y Guidetti atacó el segundo palo para cabecear. El increíble Hjul para Thor y gol estilo Vengadores. Un ejemplo de que, muchísimas veces, el que marca solo es el finalizador de un gran trabajo colectivo –de hecho los tres que jugaron algún partido de titular como delantero centro consiguieron marcar-.

El gol, en el minuto 44, llevó alegría al camerino visitante y decepción al local. Mendilibar trató de agitar las cosas en el segundo tiempo y su equipo achuchó. Ya se sabe cómo son las estrellas de rock, si están de no, no hay nada que hacer. El Celta bajó enteros en la segunda parte y el Eibar no supo aprovecharlo, seguramente pensando también en su delicada situación liguera y en su partido ante el Levante. De esta manera, el segundo tiempo se volvió Ragnarok. El fin. La nada. Los minutos pasaron sin prácticamente sobresaltos con ambos pensando en el fin de semana y con la resolución del concierto pospuesta para dentro de un mes en Balaídos.

 

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One thought on “Los chicos están de vuelta

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