1. El Celta se adelanta en el marcador
  2. Al Celta le empatan
  3. El rival culmina la remontada y las masas enloquecen
  4. Unzué, desesperado, amontona delanteros sin ningún sentido
  5. El Celta no consigue nada, pierde el partido y se van otros tres puntos por el retrete
Esta secuencia se ha repetido ya demasiadas veces esta temporada, pero sigue doliendo igual que la primera, aquel soleado día de agosto en el que Eusebio y su Real Sociedad fueron capaces de voltear el resultado en el tiempo en que se tarda en decir “errores defensivos”. Juan Carlos Unzué y su Celta tienen mucho trabajo por delante si quieren que mirar hacia abajo no sea un ejercicio automático el resto de la temporada.
Miguel Gallego | TintaCeleste

La derrota del Celta contra el Sevilla de Berizzo debería dejar motivos para el optimismo. El equipo aguantó el tipo, e incluso después del empate del rival, que normalmente lo deja noqueado, consiguió seguir creando ocasiones y las tuvo para ganar. Pero el desenlace, tan tristemente repetido esta temporada, lo llena todo. Es inevitable tener la sensación de que el equipo vigués no es capaz de conservar las ventajas. Parece que, tras adelantarse en el marcador, la hecatombe está ahí, siempre al acecho.

El once tipo

Tras un inicio de campaña en el que el técnico insistía en su intención de retocar el once en cada partido y en función de cada rival, lo cierto es que sus alineaciones se han ido pareciendo cada vez más, hasta llegar a un punto en el que ya se conoce el equipo que va a actuar. Y suele ser el mismo. Es evidente que el escaso fondo de armario influye en ello. Pero también el estado de forma de sus futbolistas. Algunos de ellos, como Jozabed, han perdido peso hasta desaparecer del planteamiento. Otros, como Radoja, Emre Mor o Guidetti, han sido frenados por las lesiones. Todo esto deja a Unzué con lo justo para confeccionar el once, que ya casi se puede recitar de memoria.

Parece que, tras adelantarse en el marcador, la hecatombe está ahí, siempre al acecho

Lo que ha ido sufriendo una modificación es el dibujo, que ha pasado del 1-4-3-3, con Sisto y Aspas flanqueando a Maxi Gómez, al 1-4-4-2, con Wass escorado a la derecha y el moañés de segundo punta, en una posición en la que siempre ha confesado sentirse más cómodo que en la banda. Ha sido la solución de Unzué a la pequeña crisis que ha rodeado a la posición de Aspas en las primeras jornadas, sin tener que sacrificar a un Maxi en estado de gracia, al menos hasta el partido del Pizjuán.

El caso Maxi

Lo de Maxi Gómez en el Celta está siendo una auténtica montaña rusa. El uruguayo llegó a Vigo a cambio de una nada desdeñable cifra, se estrenó como titular gracias a una inoportuna lesión de Guidetti y empezó a marcar goles, que lo llevaron a su selección. Hasta ahí, todo genial, hasta el punto de que no ha tardado ni tres meses en llegar una oferta mareante de un equipo chino.

Si cinco goles despertaron intereses millonarios, tres errores pueden enfriar ese interés o hacer que se tambalée la confianza de Maxi, o ambas cosas

Y, en medio de todo esto, Maxi vuelve del parón y marca otro gran gol a las primeras de cambio, cuando marca siempre. Sin embargo, todo se torció en un momento, y los remates que siempre le entraban, dejaron de hacerlo. El uruguayo desperdició un buen puñado de ocasiones. No hay que darle más vueltas, está claro que no siempre iba a meterlas todas. Sin embargo, en casos como este no se puede evitar pensar que, si cinco goles despertaron intereses millonarios, tres errores pueden enfriar ese interés o hacer que se tambalée la confianza del muchacho, o ambas cosas. El mundo del fútbol es siempre así de volátil. Habrá que esperar que Maxi vuelva a enchufarlas con la misma facilidad, por el bien de todos.

La sangría

Contra el Sevilla, el Celta sufrió una nueva remontada. Ha dejado escapar trece puntos después de adelantarse en el marcador. Y, a excepción del partido del Pizjuán, siempre lo ha hecho en los últimos minutos de los partidos. Real Sociedad, Betis, Getafe y Girona pescaron en el río revuelto en que se convierte la defensa del Celta a la hora de la verdad.

Si se le suman trece puntos a los catorce que lleva, el cuadro vigués estaría tercero en la clasificación

Urge mejorar en ese aspecto, que está privando al equipo vigués de luchar por objetivos más ambiciosos esta temporada. Porque las matemáticas no engañan y, a pesar de que el fútbol es una ciencia del todo inexacta, si se le suman trece puntos a los catorce que lleva, el cuadro vigués estaría tercero en la clasificación, solo por detrás del Barcelona y de un sorprendente Valencia, que son los dos rivales que esperan en sus casas justo después de la visita del Leganés el viernes.

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