Un solitario tanto de Iago Aspas desde los once metros dio la victoria al Celta sobre el Leganés en Balaídos. El equipo celeste jugó un buen partido y generó ocasiones para vivir con mayor tranquilidad en los compases finales. Pero esta vez, el que perdonó no lo pagó. Esta vez, la escuadra viguesa estuvo bien atrás. Esta vez, su contrincante no tuvo máxima efectividad. Esta vez, bajo la lluvia, el conjunto céltico no dejó escapar puntos tras ponerse por delante y selló la victoria delante de una afición agobiada por los fantasmas de las remontadas rivales y entregada a un Eduardo Berizzo al que nadie ha olvidado en su casa.
Borja Refojos | Tinta Celeste

Celta 1-0 Leganés

Celta: Rubén Blanco; Hugo Mallo, Cabral, Fontàs, Jonny; Lobotka, Wass, Jozabed (Radoja, min. 82); Iago Aspas, Pione Sisto (Emre Mor, min. 76) y Maxi Gómez (Guidetti, min. 69).
Leganés: Cuéllar; Zaldúa, Ezequiel (Marcio dos Santos, min. 46), Siovas (Tito, min. 58), Raúl García; Brasanac (El Zhar, min. 23), Erik Morán, Gumbau, Szymanowski; Amrabat y Guerrero.
Árbitro: Hernández Hernández (C.T. Las Palmas). Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores locales Fontàs y Jonny y a los visitantes Erik Morán, Marcio dos Santos y Gumbau.
Gol: 1-0 Iago Aspas, de penalti (min. 27).
Balaídos. 10.840 espectadores.

“Quién a hierro mata, a hierro muere”. “Morir con las botas puestas”. “Matar o morir”. Hay infinidad de refranes y dichos populares de este tipo, exagerando al máximo situaciones deportivas con términos bélicos o referencias a la muerte. Cosas del lenguaje. El caso es que el Celta padeció este tipo de situaciones varias veces este curso. Hasta en cinco encuentros que el equipo de Unzué comenzó ganando, terminó por perder puntos –trece en total-. En los cuatro primeros, los problemas habían venido por errores en la dinámica defensiva. El último, el de la semana pasada en Sevilla, quedó marcado por la falta de efectividad de cara a gol.

Y siguiendo con las frases hechas, el fútbol es una “manta corta”, con la que si te tapas los pies no puedes taparte la cabeza y viceversa. De nuevo, contra el Leganés, el Celta perdió la ocasión de sentenciar un encuentro en el que comenzó bien, generó ocasiones, se adelantó en el marcador, generó ocasiones, generó ocasiones y terminó pidiendo la hora, esta vez con final feliz.

Y es un hecho a destacar –porque casi nunca se hace- el buen desempeño defensivo del equipo celeste ante el Leganés. Los dos laterales cuajaron un partido magnífico, Cabral estuvo en su sitio y Fontàs, siempre en la picota, cumplió a la perfección. Atentos en la anticipación, concentrados en las vigilancias y firmes en las coberturas, los defensas sujetaron a un ataque en el que Aspas volvió a ir sin cadena. Suyas fueron las primeras ocasiones en el partido, con varias cabalgadas por la pradera de Balaídos que terminaron con tiro desviado y parada de Cuéllar.

w_900x700_24215602lrv20171124-16
Amrabat es un dolor de muelas pero la defensa fue ibuprofeno.

Junto a él, un sorprendente Jonny apareció en ataque para avisar con un tiro lejano y para marcar la diferencia en un penalti de Erik Morán en el que el de Matamá actuó como el mejor de los delanteros: llegó al balón al espacio, ganó la posición y colocó la espalda para ser arrollado. El colegiado no dudo y tras trece jornadas llegó el primer penalti a favor de los celestes. Aspas, igual que las anteriores diez veces en Primera, no falló.

El tanto rebajó el entusiasmo pero no el dominio. Sisto, más desacertado que de costumbre en esta ocasión, filtró un pase para Aspas que volvió a toparse con Cuéllar. El de Moaña ha abandonado la banda definitivamente para aparecer por donde quiere y el equipo lo agradece.

w_900x700_24212805lrv20171124-01
El Señor Lobo soluciona problemas.

Del Leganés apenas había noticias en ataque. Una falta lateral envenenada de Raúl García y un tiro de Gumbau desde lejos encontraron la firme respuesta de Rubén. Y en el segundo tiempo, el cuadro pepinero amagó con apretar pero fue el Celta de nuevo el que llevó peligro con un tiro de Sisto desviado por un zaguero tras un gran pase de Hugo Mallo.

El dominio era claro, igual que las ocasiones. Maxi marró incomprensiblemente un mano a mano con Cuéllar por ceder atrás a nadie y su sustituto, Guidetti, otra incluso más clara por enroscarse dentro del área cuando solo tenía que empujar con la izquierda un pase de la muerte de Wass. Las dudas con los supuestos nueves siguen ahí, a pesar de que el mejor nueve del equipo lleva el diez a la espalda. La entrada de Emre Mor arrojó luz a la posibilidad de repetir la delantera de Las Palmas. El turcodanés tiene quilates en sus botas, como dejó claro en dos o tres acciones de muchísimo nivel, incluido un centro en el que Aspas no conectó bien el cabezazo.

El ay ay ay empezó a gobernar Balaídos en los últimos cinco minutos y el Celta se echó atrás en una combinación de empuje del Leganés y dudas propias. Guerrero tuvo una ocasión clarísima, pero un resbalón le impidió precisar con la portería vacía. Fue el gran susto. El suspiro de alivio. No siempre los rivales van a tener un 100% de efectividad y, además, más allá de esa ocasión, la defensa celeste sujetó bien los envites visitantes para hacer buena otro topicazo del fútbol: “lo que no ganaste en 85 minutos no lo pierdas en cinco”. El Celta no mató pero tampoco murió.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s