El Celta de Unzué tenía una misión, un claro objetivo. Más allá del buen juego o del acierto goleador, debía conseguir cerrar un partido. Asegurar la victoria después de ponerse por delante en el marcador. Ya han sido muchos puntos los que se han ido por el retrete, y urgía un triunfo así para la confianza y, claro, también para las matemáticas. La tarea de mejorar la fluidez del juego quedará para otra ocasión, y no parece que el calendario que viene vaya a ayudar a ello.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Lo advirtió Unzué en la previa del partido contra el Leganés. Al Celta se le han ido nueve puntos en los minutos finales de los partidos tras ponerse con ventaja. Es un dato preocupante, pero que esconde un enorme mérito. El que tiene un equipo que suele adelantarse en el marcador. También firmaba Unzué seguir gozando de ventaja en el minuto 85 de los siguientes partidos. Y así ocurrió contra el Leganés, que esta vez no consiguió pescar nada en el tramo final.

La consolidación del modelo

Ya se había visto en los anteriores partidos que el técnico estaba transformando su apuesta por el 1-4-3-3 por un 1-4-4-2 en el que dar cabida a dos delanteros, Maxi Gómez y Iago Aspas, lo más cerca posible del arco rival. Contra el Leganés volvieron a formar en punta, escoltados en las bandas por Pione Sisto y Daniel Wass. Las conclusiones, en forma de ocasiones, fueron positivas. Igual que en el Sánchez Pizjuán, el Celta gozó de un buen puñado de ocasiones con el que debería haber puesto tierra de por medio. Sin embargo, sus delanteros volvieron a estar muy poco acertados. Solo desde el punto de penalti pudo marcar Iago Aspas, que ha visto multiplicado su bagaje goleador desde el cambio de posición.

Iago Aspas ha visto multiplicado su bagaje goleador desde el cambio de posición

Otra de las tendencias de los últimos encuentros es la consolidación del once tipo, que parece ser el bloque de confianza de Unzué. Sin embargo, ante el Leganés optó por modificar su sala de máquinas con la presencia de Jozabed en el lugar del Tucu Hernández. Un cambio que, en otros tiempos, no habría llamado la atención pero que, teniendo en cuenta lo inamovible de las últimas alineaciones, es destacable.

Un Leganés de circunstancias

La dureza de la temporada empieza a hacer mella. Sin embargo, está respetando de momento a un Celta con una plantilla quizás demasiado corta. Unzué se las arregla para mantener un bloque competitivo con muy pocos retoques. La ausencia de Sergi Gómez, probablemente el central más en forma del equipo, fue cubierta por un Fontàs que no desentonó. Para el compromiso del Camp Nou pierde a Jonny por sanción, pero recupera a Roncaglia, ya con el alta.

Unzué se las arregla para mantener un bloque competitivo con muy pocos retoques

Peor le van las cosas al Leganés que, además de la baja por contrato de Beauvue, traía a Vigo una citación sin varios jugadores importantes. Y, para más inri, tuvo que sobreponerse a las lesiones de tres hombres durante el partido, y ya por detrás en el marcador. Es imposible saber lo que hubiese ocurrido con un equipo pepinero en plenitud, ni falta que hace. Lo que sí está claro es que el partido quedó algo condicionado por ese aspecto, del que no se puede quejar el cuadro vigués.

Resistiendo

El partido se encaminó inevitablemente hacia un desenlace muy parecido a los anteriores. Un Celta sin acierto había sido incapaz de cerrar el marcador con un segundo gol (que tampoco suele ser definitivo en el caso vigués), y el Leganés se volcó en busca del empate. La defensa local había estado a un nivel aceptable hasta entonces, incluso con la importante aportación de unos laterales en su versión más incisiva. Sin embargo, a la hora de defender el botín, llegaron los nervios.

A nivel matemático y a nivel moral, este Celta es un poquito mejor que el de hace solo unos días

El Leganés dispuso de alguna ocasión muy clara para empatar. No lo consiguió. Ese pequeño matiz, esa minúscula diferencia con los envites anteriores, es la frontera que separa este titular de otro mucho más apocalíptico. Es el innegable beneficio de las victorias. A nivel matemático y a nivel de moral, este Celta es un poquito mejor que el de hace solo unos días. Queda trabajo por delante, y no parece que se pueda hacer de aquí al final de la primera vuelta. Pero un equipo en la primera mitad de la tabla puede tomar lo que viene con mucha más filosofía que otro a unos puntos del abismo.

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