¿De todo este trasiego incomprensible, con qué me quedo yo?
Adrián Viéitez | Tinta Celeste

Valencia 2-1 Celta

Valencia: Neto, Montoya, Gabriel, Vezo, Gayá; Kondogbia, Dani Parejo; Carlos Soler (Nacho Gil, min. 61), Andreas Pereira (Maksimovic, min. 89); Rodrigo (Santi Mina, min. 66) y Zaza.
Celta: Rubén; Hugo Mallo, Cabral (Guidetti, min. 84), Fontàs, Jonny; Lobotka, Pablo Hernández, Wass; Sisto (Emre Mor, min. 82), Aspas y Maxi Gómez.
Árbitro: Munuera Montero (C.T. Andauz). Amonestó con tarjeta amarilla a los jugadores locales Zaza y Gayá, y a los visitantes Maxi Gómez, Hugo Mallo, Aspas y Fontàs.
Goles: 1-0, Zaza (min. 28). 1-1, Aspas (min. 46).  2-1, Parejo, de penalti (min. 81).
Estadio de Mestalla. 35.633 espectadores.

El Celta perdió en Valencia. No se llevó ningún punto de ese partido, no sacó nada material de todo ese rato, de esos 90 minutos de correr, de apretar, de intentarlo. Desde fuera, sin embargo, uno tiene la sensación de que eso no importa en absoluto. Nadie siente que el Celta haya perdido, quién sabe por qué motivo, cuando el marcador habla siempre en ese lenguaje tan matemático, con ese hermetismo semántico al que nadie puede escapar.

Pero las cosas suceden siempre de cierta forma antes de llegar a resolverse, y todo lo que ocurrió en Mestalla antes de que se dictase sentencia fue, de un modo u otro, revelador. Hay cuestiones que importan más que el ganar o el perder, especialmente en una carrera tan larga, una en la que los pasos no son definitivos, en la que no hay remates fallidos que te puedan alejar de sueños concretos. Uno se da cuenta de esto cuando vive cierto tiempo aislado en una zona cómoda, una zona que da pie a racionalizar las cosas.

Afortunadamente, hace ya un tiempo que el Celta puede permitirse vivir en la tierra de la razón. Pueden existir aquellos que, pese a todo, huyan de ella como quien necesita que la vida lo devore a cada instante, pero qué se le va a hacer. Ya se cansarán de ser devorados. O no.

El tema es que las cosas van saliendo mejor para los de Juan Carlos Unzué. Quién lo iba a decir, habiendo empezado como se empezó, con el equipo destartalado y la identidad escondida tras un banco de densas nubes. Pero aquí está el míster navarro, demostrando cada día más un poco más de aplomo, un gramo más de determinación. El resultado: un equipo mejor acoplado que nunca, con los automatismos mucho mejor definidos en el centro del campo y la maquinaria bien engrasada.

Es bastante posible que el de Mestalla fuese uno de los mejores partidos del Celta esta temporada, pese a perder. Porque, una vez más, nadie que analice ese encuentro puede sacar en limpio la burda conclusión de que el equipo cayó derrotado.

El Valencia se adelantó en el marcador a balón parado, con un cabezazo espectacular de Simone Zaza. ¿A quién podríamos atribuir la culpa de que el italiano, un cabeceador espléndido, pudiese adelantarse a un futbolista limitado en el juego aéreo como lo es Andreu Fontàs después de un centro medido de un especialista como Dani Parejo? Resulta absurda la simple idea de buscar un culpable para explicar esa situación. Es una situación que, dadas las circunstancias, puede ocurrir. Ante ella, queda el trabajo. Y el Celta trabajó.

De su trabajo, de su constancia a la hora de crear, de elaborar, de probarlo, acabó llegando el gol del empate. Un gol que, como no podía ser de otro modo, cayó desde las botas de un Iago Aspas en estado de gracia, de un futbolista que hace ya tiempo que no es solo un futbolista. Ese chico moañés es un líder, un acelerador de funcionamiento perpetuo, un fogonazo espiritual.

Tras el gol, el equipo siguió trabajando, pese a tener a un conjunto fiero y físicamente superlativo enfrente. Stanislav Lobotka ofreció un recital de mesura en el círculo central, perfectamente escoltado por dos secuaces de la categoría de Pablo Hernández y Daniel Wass. Al final, cosas que pasan, llegó Munuera Montero a ponerse nervioso y terminar un poco con todo. Parejo marcó el 2-1 desde los once metros y a los chicos de azul se les quedó la cara desencajada.

Así que, visto lo visto, el Celta debió perder en Valencia. Yo me pregunto, sin embargo, a quién cojones podría importarle eso. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s