Tal y como sucede en la actualidad, la línea defensiva casi siempre ha provocado más de un dolor de cabeza a la afición céltica. Cuando en 2005 el Celta de Fernando Vázquez regresaba a Primera se intentó configurar una plantilla con el suficiente nivel de zagueros para, al menos, poder conseguir la permanencia con cierta holgura. Casi cuando la bocina que cerraba el mercado veraniego estaba a punto de sonar Horacio Gómez conseguía hacerse con los servicios de Matías Lequi, central zurdo que no había logrado hacerse un hueco en la Lazio.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Lequi llegaba al Celta en busca de minutos y lo hacía mediante una cesión que incluía una opción de compra. La temporada 2004/05 había resultado nefasta para él, sin haber alcanzado la pobre cifra de 500 minutos de juego efectivo. Para alguien con 23 años la situación no era sostenible, más aun cuando en el curso anterior tan solo se había perdido cuatro partidos de liga mientras vestía la camiseta del Atlético de Madrid.

Rosarino de nacimiento, Matías Lequi pronto enseñó sus virtudes en un terreno de juego. Rosario Central y River Plate comprobaron de primera mano su carácter y sus buenas condiciones como zaguero. Futbolista que rozaba el 1,90 de estatura, en absoluto se trataba de un central lento. Su evolución, que se vio cortada tras su llegada al fútbol italiano, iba a continuar en Vigo con un muy buen primer año. Tras debutar en la quinta jornada ante el Sevilla en Balaídos el central argentino se haría con la titularidad en San Mamés y ya no la iba a soltar en todo el curso. En dura competencia con Pablo Contreras, el argentino se impuso claramente y formó una dupla realmente eficaz con Sergio Fernández. El Celta, gracias a un estilo tan sólido como poco brillante, no solo iba a lograr la permanencia con gran facilidad sino que acumularía méritos más que suficientes para volver a Europa.

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Lequi en River Plate, año 2003 (Foto: estadisticasderiverplate.blogspot.com)

Victoria entre bostezos 

Corría el mes de febrero de 2006 y el Celta afrontaba la cuarta jornada de la segunda vuelta. Su rival, el Villarreal de Manuel Pellegrini, figuraba en la séptima posición de la tabla clasificatoria con 35 puntos, uno menos que el club olívico. Los de Castellón esperaban con ganas la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones, en la que debían enfrentarse al Glasgow Rangers. Mientras, Fernando Vázquez recuperaba para este partido a Fernando Baiano, quien había causado baja durante dos semanas por lesión. Más problemas tenía Pellegrini, que no podía contar a causa de sus problemas físicos con Sorín ni con Riquelme. Aunque todavía quedaba mucha liga por delante, el choque enfrentaba a dos equipos con claras aspiraciones europeas, con la correspondiente importancia de los puntos y la diferencia de goles particular.

En declaraciones recientes el ya ex zaguero rosarino habla de lo mucho que le marcó su paso por el Celta

Vázquez decidió no variar el habitual 4-2-3-1 que colocaba por delante de José Manuel Pinto. Ángel y José Enrique se encargaban de los laterales, con Matías Lequi y Sergio Fernández como ocupantes del centro de la zaga. Jorge Larena y Borja Oubiña constituían el núcleo duro del mediocampo, mientras que Antonio Núñez se ocupaba del sector derecho en línea de tres cuartos. Fabián Canobbio y David Silva completaban la línea de atacantes que buscaba conectar con Fernando Baiano, verdadero hombre-gol del equipo.

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Matías Lequi formó una gran dupla con Sergio Fernández durante el curso 2005/06 (Foto: Getty)

Los 16.000 espectadores que se dieron cita en Balaídos asistieron a un partido verdaderamente soporífero. El fútbol control que desarrollaron ambos equipos limitaba las aproximaciones a ambas porterías y tras la primera media hora de juego los bostezos se dejaban ver en las gradas del coliseo vigués. Un balón de Lequi a Baiano provocó el único acercamiento peligroso de los de casa pero Viera solucionó el entuerto para los de amarillo. Al paso por el minuto 36 llegaría la jugada que desequilibró el choque. Un penalti absurdo de Gonzalo Rodríguez sobre David Silva fue transformado por Baiano en el 1-0 que terminaría por ser definitivo.

Durante la segunda mitad el Villarreal echó mucho de menos a Juan Román Riquelme. El equipo visitante no encontró en ningún momento el camino hacia la portería de Pinto y su oportunidad más clara llegó en las postrimerías del partido, cuando José Mari vio como Matías Lequi salvaba los muebles para los de Vázquez. El zaguero argentino completó un excelente encuentro y anuló de manera absoluta a Diego Forlán. Un último disparo de Borja Oubiña fue sacado por Marcos Senna sobre la misma raya de gol pero los puntos se iban a quedar de todas formas en casa.

Continuidad

El Celta se mantenía en la quinta plaza y recortaba dos puntos con Osasuna, situándose a cuatro de los navarros. El club olívico terminaría aquella campaña con unos excelentes 64 puntos, que tan solo le permitieron acabar en la sexta posición. Aquel fue, en cualquier caso, un gran logro tras el regreso de Segunda. El Villarreal, que en aquel curso alcanzó las semifinales de la Champions, fue séptimo en liga y debió tramitar su acceso a Europa vía Intertoto.

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En el año 2012, tras fichar por All Boys (Foto: rosarioN.com)

La temporada también resultó sensacional para Matías Lequi. Titular indiscutible desde la novena jornada de liga, participó en más de 2.800 minutos entre liga y copa. Incluso se permitió el lujo de marcar dos goles, uno en la derrota en Balaídos por 1-2 ante el Real Madrid y el otro en la victoria por 0-3 en el Vicente Calderón. Su mala experiencia en Italia quedaba definitivamente atrás y, con 25 años, parecía volver a primera plana. El Celta hacía efectiva la opción de compra sobre el rosarino y lo fichaba por un total de cuatro temporadas. La salida de Sergio Fernández se compensaba con el fichaje de Gabi Tamas, por lo que a priori las expectativas de titularidad para Lequi no se veían alteradas.

Fidelidad en la tormenta

Como es sabido, la temporada 2006/07 se pareció en poco o nada a la anterior. Vázquez, ante la necesidad de afrontar tres competiciones, rotó mucho más y dio minutos a los tres centrales más importantes —Yago Yao prácticamente no entraba en sus planes— con los que contaba. El equipo encajó casi el doble de goles que en la temporada anterior y pronto se vio en la zona baja de la tabla. En Europa las cosas iban mejor y, en el apartado individual, Lequi no podía mostrar demasiado descontento. Pero los resultados terminaron por provocar la destitución de Fernando Vázquez, quien iba a ver como el banquillo quedaba en manos de Hristo Stoichkov. No fue aquel un buen negocio para el Celta, que se vio en la última jornada de liga con la necesidad de ganar y dependiendo de otros para salvar la categoría. La victoria del Betis en Santander impidió que el gol de Lequi al Getafe evitase un descenso más que anunciado.

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Sarmiento fue el último equipo que vio vestido de corto a Matías Lequi (Foto: resumensports.com)

Con todo, Matías Lequi se mantuvo fiel a su contrato en vigor e inició la campaña 2007/08 con el Celta en la División de Plata. Y eso a pesar de que su relación con el técnico búlgaro sufrió un deterioro irreversible que le llevó a entrenarse al margen de sus compañeros. Sin opciones de jugar mientras Stoichkov se mantuvo en el banquillo, regresó a la titularidad con la llegada de Juan Ramón López Caro. Un gol ante el Numancia y otro más ante la Real Sociedad dejaron constancia de su poderío en el juego aéreo. El de Rosario completó una temporada más que digna dentro de un equipo que nunca terminó de funcionar medianamente bien. Sin embargo, sus roces con la directiva celeste —por entonces inmersa en toda la problemática de la ley concursal— terminaron con la rescisión del contrato.

Regreso a Argentina

Lequi se pasó casi un año en blanco hasta que fichó por el Iraklis de Salónica. Un breve paso por la UD Las Palmas cerró su periplo europeo, justo antes de regresar a Rosario. Desde entonces ha jugado en varios clubes argentinos, además de una pequeña aventura paraguaya en el Sportivo Luqueño. El último club que contó con sus servicios fue el Sarmiento de Junín, justo antes de una retirada que se hizo efectiva en 2016, cuando Matías Lequi tenía 35 años. En declaraciones recientes el ya ex zaguero rosarino habla de lo mucho que le marcó su paso por el Celta y de que en la actualidad es un hincha más del club olívico.

Rosario Central y River Plate comprobaron de primera mano su carácter y sus buenas condiciones como zaguero

Seguramente de haber coincidido en el tiempo con una etapa más estable de los de celeste podría haber desarrollado una carrera más larga en Vigo. Pero la época que le tocó recordaba un poco a la de aquel ‘Celta ascensor’ de los 70 y los 80, con altibajos y cambios en la presidencia del club que no propiciaron su continuidad. Pero las cifras no mienten y, a pesar de que las sensaciones que dejó resultaron un tanto contradictorias, Matías Lequi fue uno de los futbolistas más regulares a lo largo de unas temporadas en las que el equipo corría más hacia la descomposición que hacia cualquier otra cosa.

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