Como una etapa de la primera semana del Tour, como la Terra Chá, como tú en cama una mañana de domingo, como la Ría en un día tranquilo de verano, como una comedia romántica del sábado después de comer, como prácticamente ningún lugar en Vigo, como el discurso de tu cuñado en Nochebuena, como el encefalograma de Trump. Plano, plano, plano. Así estuvo el Celta ante el Villarreal.  
Borja Refojos | Tinta Celeste

Celta 0-1 Villarreal

Celta: Rubén Blanco; Wass, Sergi Gómez, Cabral, Jonny; Lobotka, Pablo Hernández, Jozabed (Radoja, min. 73); Brais Méndez (Emre Mor, min. 46), Pione Sisto (Guidetti, min. 73) y Maxi Gómez.
Villarreal: Sergio Asenjo; Mario, Álvaro, Víctor Ruiz, Jaume Costa; Rodri, Trigueros, Soriano (Ramiro, min. 77), Fornals, Samu Castillejo (Cheryshev, min. 69); y Bacca (Mario González, min. 87).
Árbitro: Estrada Fernández (Comité catalán). Amonestó con tarjeta amarilla al jugador local Jonny y a los visitantes Fornals, Trigueros y Jaume Costa.
Gol: 0-1 Fornals (min. 34). 
Balaídos. 18.000 espectadores

Podía ser un buen día. Era para planteárselo así. Aprovecharlo o que pasase de largo dependía en parte del Celta. Pero no. No se le dio vía libre a la experiencia de los buenos partidos en Camp Nou y Mestalla para comenzar y, desde luego, tampoco se afrontó el partido como lo que era: una fiesta de guardar. La escuadra viguesa desaprovechó la ocasión de dar caza al equipo que marcaba la zona europea, y no solo eso, sino que además vio cómo se le iba a seis puntos en la tabla. Un descuelgue de los que yo quedan ahora con los móviles Un descuelgue de los de antes, de teléfono troncho con ruedita para marcar los números.

El caso es que el Celta tiene siempre muchos problemas ante equipos aguerridos, que se plantan bien atrás con bloque bajo y que exhiben agresividad, solidaridad e intensidad en defensa. Porque eso es el conjunto amarillo. Otro de los típicos tópicos del fútbol volvió a quedar anticuado: el Villarreal es un equipazo, sí, pero ya desde la época de Marcelino ha cambiado su estilo a un bloque compacto, intenso y con velocidad a la contra. Analistas generalistas del fútbol, dejen ya de catalogarlo como equipo tocón. Gracias.

Unzué pensó en atacar la bien organizada defensa visitante con una especie de paraíso de los centrocampistas. A los Lobotka -qué desfase de futbolista-, Pablo Hernández y Jozabed, agregó a Wass y a Brais Méndez en la banda derecha. Solo Radoja –que entró después- se quedó fuera de la ecuación. La idea no era mala si la pelota entraba en circulación con velocidad y el Celta pegó primero con una media vuelta de Jozabed desbaratada por Asenjo y el remate de Brais al palo en el rechace del renacido portero palentino. Poco antes, Wass había tirado fuera una falta en la frontal.

La respuesta groguet llegó de la mano de un remate de Trigueros con el interior repleto de mala leche. Rubén sacó una mano abajo imperial. Era el aviso de que el Villarreal no solo venía a defender. Cuando salía, lo hacía con mucho criterio sobre la movilidad de un Bacca que, sin ser Bakambu, cubrió mucho mejor el vacío del ariete congoleño que el Celta el de Aspas. Así, el colombiano picó a la espalda en el sector izquierdo, le metió la pausa justa y sacó un centro al corazón del área para un Fornals que apareció como un tren de mercancías para cabecear a la red. 

w_900x700_17175204lrv20171217-30
El partido de Sisto en una imagen.

Cuestión de pegada. En un primer tiempo parejo en cuanto a ocasiones, el equipo visitante se fue por delante en el marcador gracias a una nueva parada de Asenjo, esta vez sobre un Maxi Gómez cuya participación, como de costumbre cuando no marca, se convierte en la más absoluta intrascendencia.

Killer Bee a escena

Unzué decidió dar en el descanso la mordiente que no puso de inicio y apostó por Emre Mor. El turcodanés es como una abeja enloquecida, que pica y pica sin mirar atrás. Sus extraordinarias cualidades para este tinglado volvieron a quedar patentes con varias conducciones vertiginosas, continuos intentos y desequilibrios variados. A extraños y a propios. Al menudo exjugador del Dortmund le falta esa pausa, esa tranquilidad para entender el juego que solo da el paso de los partidos.

w_900x700_17175726lrv20171217-33
La comida picante y especiada es excitante, pero si te pasas sienta mal.

Pero el fútbol de Mor nos lleva a la infancia. A ese patio del cole o a ese callejón del barrio. Es lo que tratábamos de hacer siempre y con lo que soñábamos de mayores. Driblar, correr hacia adelante, dejar defensas atrás, jugárnosla una y otra vez. De esta forma, Killer Bee fue el único que le puso picante al ataque celeste y también el que generó las ocasiones, con un disparo al palo incluido tras una nueva intervención de Asenjo.

Pero el fútbol de élite no es el patio del cole; hay más profesores que alumnos. Así Mor dejó muchos errores, seguramente más que aciertos, en medio de un juego cada vez más plano, cada vez con más balones al pie, más embotellado por el medio y demasiado previsible. De equipo burgués. El partido terminó en el campo del Villarreal, también porque Javi Calleja así lo quiso, con hasta nueve jugadores por detrás de la pelota y con Bacca picando a la espalda. En una de estas transiciones, el colombiano se encontró con Rubén tras deshacerse de Cabral. Con todo y a pesar de la invulnerabilidad visitante y la planicie local, Sergi Gómez tuvo un remate a puerta vacía para salvar un punto sobre la bocina, pero su disparo se fue a la grada de Marcador.

Anuncios

One response to “Encefalograma plano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s