Se intuía, se veía venir. El Celta estaba llegando. Estaba mejorando, subiendo sus prestaciones, su rendimiento. Contra los dos primeros clasificados de la Liga hizo buenos partidos. Incluso sumó un punto. Sin embargo, después llegó el Villarreal, un rival peligroso, sí, pero por otras razones. Un equipo con oficio, rocoso. Un equipo que acostumbra a ponerse por delante en Balaídos y ahogar al Celta en su propia frustración. Y ocurrió otra vez. Contra un rival más terrenal, menos virtuoso, los de Unzué se mostraron otra vez espesos. Tuvieron ocasiones, sí. Pero la sensación del partido es que han vuelto a dar otro paso atrás, tanto clasificatorio como en el propio juego.
Miguel Gallego | TintaCeleste

El tramo más complicado de la temporada o, por lo menos, de la primera vuelta, obligaba al Celta a dar un paso al frente. El equipo, que dejó escapar muchos puntos en las primeras jornadas en busca de su identidad, necesitaba sumar para alejarse de la zona baja. Una mejoría del juego llevaría a ello, sin duda. Pero un único punto en el Camp Nou es un bagaje escaso, que ha devuelto a los vigueses a la segunda mitad de la tabla y a mirar hacia abajo de reojo. Y todo en vísperas de o noso derbi y de recibir al Real Madrid en Balaídos, previo paso por Vigo del Barcelona en Copa. Una situación agravada por una nueva derrota ante el Villarreal y de la pobre imagen que la acompañó.

Decisiones ejecutivas

Ante la falta de dos pilares como Iago Aspas y Hugo Mallo, todo apuntaba a una nueva presencia de Wass en el lateral (teniendo en cuenta que Roncaglia está virtualmente fuera de la rotación) y el ansiado retorno de Emre Mor a la titularidad. Unzué optó por la primera solución, pero se guardó la segunda para darle una nueva oportunidad a Brais en el tridente de ataque, por delante de Lobotka, Jozabed y el Tucu. Entre todos suman un total de cinco centrocampistas. Es algo que hacía mucho tiempo que no se veía en Vigo, y que llamó poderosamente la atención de una afición que echaba especialmente en falta al fichaje de campanillas de este verano que, prácticamente, aun no conoce.

El Villarreal, ese equipo que acostumbra a ponerse por delante en Balaídos y ahogar al Celta en su propia frustración

Este entramado de centrocampistas se quedó a medias. No consiguió imponerse por completo en la medular, porque el Celta dispuso de algunas ocasiones, pero no las suficientes para hacer daño a Asenjo. Y tampoco funcionó a la hora de desbaratar las peligrosas salidas hacia Bacca que se preveía que el Villarreal iba a desplegar, y que tuvieron como resultado el gol del partido. La entrada en tromba de Fornals sin ningún tipo de oposición a centro del colombiano es un torpedo a la línea de flotación de la sala de máquinas viguesa. El cambio de Emre Mor por Brais en el descanso, tan poco habitual en el fútbol moderno, es como un mea culpa del entrenador a pesar de que ni Brais lo hizo tan mal ni Emre Mor tan bien.

No Aspas, no party

Iago Aspas estaba sancionado. Salió antes del partido a recoger el galardón de la Liga como mejor jugador del mes de noviembre. Después del encuentro lo esperaba un viaje a Barcelona para recoger su premio Zarra como máximo goleador español de la temporada pasada. Bueno, no hay mucho más que decir. Para el Celta habría sido mucho mejor que, en lugar de recoger tanto premio, se hubiese vestido de corto contra el Villarreal. Tal vez el resultado habría sido otro.

Cuando Aspas no está, sus compañeros lo acusan. Da igual quién lo supla. Por eso es el premio Zarra, y por eso es internacional con España

Más allá de la anécdota, la ‘Iagodependencia’ del Celta es patente. Y no solo por los goles que marca, cifras pocas veces vistas en Vigo, y mucho menos en un canterano. Lo que Iago genera, lo que produce ofensivamente para el equipo es tan importante que incluso es desplazado hacia la banda para dar cabida a otros futbolistas que se benefician de su producción. Y, claro, cuando el moañés no está, sus compañeros lo acusan. Da igual quién lo supla. Por eso es el premio Zarra, y por eso es internacional con España.

Esta lectura tiene su parte positiva. Evidentemente, si tanto acusó el Celta la ausencia de Aspas contra el Villarreal, que lo hizo, se puede deducir que su presencia en la delantera coincide con la mejoría de los últimos partidos, y que su vuelta volverá a hacer subir enteros al equipo de Unzué. Y limpio de tarjetas, uno de sus puntos débiles, justo antes de Deportivo y Real Madrid. Pero claro, esto del fútbol, como tan bien sabemos, no es una ciencia exacta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s