Un año más: vienen y van entrenadores, cambian algunos futbolistas, pero hay tendencias que perduran en el tiempo. Y una de ellas es que el Celta se desenvuelve como pez en el agua en las eliminatorias a doble partido. Se le dan bien. Así que es normal que sus rivales se lo tomen muy en serio, por más campeones y favoritos que sean. El Barcelona se presentó en Vigo con ausencias, eso sí, pero durante el partido no se tomó ningún tipo de confianza ante un Celta que se lo cree. Que sabe que las competiciones por eliminatorias son las que le han permitido escribir las páginas más brillantes de su historia reciente. Y, tras mezclar todo esto durante 90 minutos, la cosa quedó en empate, y con la eliminatoria viva para el Camp Nou. No es poco.
Miguel Gallego | TintaCeleste

Un año más, al Celta le toca bailar con la más fea en el torneo del KO. El campeón. Y en octavos de final. Normalmente esto se convierte en una oportunidad para hacer una buena caja y cerrar el chiringuito hasta la temporada que viene. En el Celta no. El emparejamiento se ve como otra oportunidad para seguir haciendo historia. Para tumbar a otro grande y alimentar la leyenda de que este equipo se crece en las eliminatorias. Menos en las semifinales, claro. Pero eso ya es otra historia. Porque ahora mismo está en octavos, y muy vivo.

El once de gala de Unzué

Ya se ha comentado antes. Por mucho maratón de partidos importantes que afronte el Celta, con el Real Madrid agazapado en medio de la eliminatoria copera, Unzué no puede revolucionar su once. Hará algunos cambios, pequeños retoques en la portería, la defensa y la media, y poco más.

En Copa jugó el once de gala de Unzué; contra el Real Madrid lo hará el once de gala de las últimas gestas celestes, con la única incorporación de Maxi Gómez

Visto lo visto en el balance de esta temporada, parece que contra el Barcelona en Copa optó por los futbolistas con los que se siente más cómodo: su pareja de centrales catalanes, Jozabed en el medio acompañando a Lobotka, y su tridente de ataque. Previsiblemente, contra el Real Madrid tendrán su oportunidad Cabral y el Tucu, que eran intocables hace no tanto tiempo. Por eso no se puede hablar de rotaciones, ni de reservar futbolistas, ni nada de eso. En Copa jugó el once de gala de Unzué; contra el Real Madrid lo hará el once de gala de las últimas gestas celestes, con la única incorporación de Maxi Gómez. En cuanto a potencial futbolístico no parece que vaya a afectar el ritmo de partidos. En cuanto al fuelle habrá que verlo.

Mantenerse vivos

El partido fue disputado, abierto. El Celta dio una buena imagen hasta el gol del Barcelona. Y también con los cambios, después de capear el temporal (nunca mejor dicho) de los mejores minutos de los de Valverde. Tal vez con lo que hay que quedarse es precisamente con eso. Sin haber hecho su mejor partido, ni mucho menos, los vigueses siguen vivos, y han demostrado una vez más que pueden competir con cualquiera.

Sin haber hecho su mejor partido, ni mucho menos, los vigueses siguen vivos

Llevarán un resultado adverso al Camp Nou, estadio casi inexpugnable. Pero hay razones para creer: una es que el casi de la frase anterior se pone en honor al Real Club Celta, unico equipo que ha empatado allí esta temporada, un resultado que le valdría para estar en cuartos. Otra es que en las dos últimas copas el Celta consiguió victorias sonadas en el Calderón y el Bernabeu. El Camp Nou sería otra bonita muesca en su culata.

El bagaje ante los grandes

Pero no hay que dejarse cegar por precedentes y estadísticas. Los problemas del Celta siguen ahí, eso es innegable. A pesar de que el rival se presentó en Vigo sin lo mejor de su arsenal, pudo haberse llevado una goleada en el saco para Reyes. Las facilidades que da el equipo de Unzué en defensa, especialmente cuando la forman los dos centrales catalanes, no pasan desapercibidas. El equipo, ya desde hace años, las equilibra demostrando una pegada ejemplar. El olfato de gol que demostró Pione en el gol. El que demostró el equipo en el Camp Nou hace un mes. Y ante los grandes se presenta con el mismo plan, con el mismo entusiasmo. Normalmente, de hecho, consigue hacer buenos partidos. Pero estos deben ir acompañados por un buen número de goles para traducirse en resultados. Cuando eso no ocurre, el Celta no gana. Se vio ante el Atlético en Balaídos, por ejemplo.

Los buenos partidos deben ir acompañados por un buen número de goles para traducirse en resultados

En el partido de vuelta deben confluir todos estos factores, porque allí seguro que estarán esperando los ‘supercracks’ de Valverde. Los que marcaron en Liga pero no vinieron a Vigo. La defensa debe mostrarse más segura, debe ser más rápida o sufrirá muchísimo. Y la delantera debe convertir todo lo que le llegue. De hecho, está obligada a marcar. La empresa no es fácil. Pero tampoco lo era la del Calderón, la del Bernabeu, aquella en Ucrania…

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