Si algo ha quedado demostrado a lo largo de la historia, y especialmente en los últimos años, es que el celtismo escapa a los números. Es el orgullo de una afición que puede que no sea la más numerosa, pero lo demuestra en cada partido cuando su equipo muestra las señas de identidad que lo han hecho eterno. Una idea diferente de entender el fútbol. Una apuesta que, aunque no dé los puntos deseados, siempre deja satisfacción. Por eso el Celta es como es a pesar de los (dolorosos) fracasos. Por eso no se arruga ante nadie. Por eso Iago Aspas es su ídolo indiscutible aunque falle un penalti ante el Real Madrid que podría haber significado el triunfo. Y por eso todos volvemos a soñar con cosas importantes a pesar de que el equipo marche décimoquinto.
Miguel Gallego | Tinta Celeste

Lo dijo Unzué tras el partido contra el Real Madrid: el tercer máximo goleador de la Liga, con +5 de goalaverage, tiene solo 22 puntos y es décimoquinto. En algunos clubs podría verse como una temporada decepcionante. Como una oportunidad perdida. El Celta no rentabiliza sus prestaciones ofensivas y está peligrosamente cerca del abismo. Pero en Vigo no se quiere ver el vaso medio vacío. Ya se hizo en muchas ocasiones. El celtismo se basa en sensaciones, no en cifras, y las que dejó su equipo contra el Real Madrid recordaron mucho a las de páginas gloriosas de los últimos años. Así que, aun sin los tres puntos, ¿por qué no se puede soñar con que esto continúe?

El Real Madrid

No es sorpresa que en las actuaciones más trascendentes de los celestes suela haber enfrente equipos de renombre. El Real Madrid tiene un presupuesto astronómico que no resiste la comparación con el vigués. Sin embargo, sobre el césped de Balaídos no pesaron más los millones que costó Cristiano, por ejemplo, que el superávit generado en su día por Aspas. Y es que el fútbol, por más que se empeñen algunos, no es una cuestión matemática. El Real Madrid puede escudarse en sus títulos, por supuesto. Pero la diana que tienen pintada en la espalda buena parte de los protagonistas de su última edad dorada no se la quita nadie. Zinedine Zidane es un técnico cuestionado, a pesar de contar sus experiencias en la Champions por títulos.

El fútbol, por más que se empeñen algunos, no es una cuestión matemática

Sin embargo, Juan Carlos Unzué respira tranquilo. Incluso hace cuentas y planes de futuro, impulsado por la buena imagen de su equipo en los últimos partidos, que no ha dejado un atracón de puntos, pero ha vuelto a ilusionar.

Un once más histórico que frecuente

Los años dorados del Celta con Berizzo en el banquillo dejaron una huella muy profunda en el celtismo. El listón de Unzué está muy alto. El nuevo técnico ha traído su propuesta y sus ideas, y equipo y técnico se han ido amoldando, quizá a menos velocidad de la deseada. Algunos jugadores clave la temporada pasada como Roncaglia, Cabral, Radoja o el Tucu han ido perdiendo protagonismo en beneficio de Sergi Gómez, Fontàs, Lobotka o Jozabed.

Contra el Real Madrid jugaron futbolistas con unos números mucho más discretos esta temporada pero…¿a quién le importan los números?

Pero, llegado el partido ante el Real Madrid, todos ellos tuvieron su oportunidad, formando prácticamente el once tipo de Berizzo. La alineación, de hecho, fue la misma de Old Trafford, con el único cambio de la portería y la entrada de Maxi en lugar de Guidetti. Son jugadores con unos números mucho más discretos esta temporada pero…¿a quién le importan los números? Por momentos, el Celta recordó mucho a aquel que dio la campanada, que se quedó muy cerca del primer título de su historia. Y, una vez más, se quedó sin los tres puntos.

Aclaración

Cuando juega un partido el Real Club Celta, o cualquier equipo profesional con cientos de miles de seguidores, lo hace con la idea de ganarlo, no de que lo ganen otros

Lo que no se le puede negar al equipo vigués, de ninguna manera, es que su actuación fue digna de los mejores escenarios, y que su once era muy, pero que muy competitivo. Claro que siempre hay gente dispuesta a sumar dos más dos, y a interpretar que cualquier cambio en los equipos que se enfrentan a un grande no obedece a la táctica, sino a una cuestión de poner cierta parte al grande para joder al otro grande. Suele ser gente a la que le importan, y mucho, los números. Que no entiende de sentimientos ni de emociones. Solo de números. Y que, por tanto, no pueden entender que, cuando juega un partido el Real Club Celta, o cualquier equipo profesional con cientos de miles de seguidores, lo hace con la idea de ganarlo, no de que lo ganen otros. Por muchos millones que tengan. Parece mentira que haya que aclarar esto, pero es así.

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