Puede parecer una sufrida victoria más, pero no lo es. Por el hecho de significar el cierre de una de las primeras vueltas más locas que se recuerdan, una auténtica montaña rusa durante la que ha sido imposible ponerse de acuerdo en el objetivo final del Celta de Unzué, el triunfo en el Ciutat de Valencia era indispensable. La frontera definitiva entre el bien y el mal, entre los 25 puntos a mitad de Liga que permiten seguir insistiendo con volver a Europa y los 22 puntos que significarían un pequeño gran fracaso en el intento de seguir creciendo. Así es el fútbol. Si Rubén no hubiese estado tan acertado, o los delanteros del Levante no hubiesen fallado todo lo que se les puso delante, o el árbitro hubiese visto el inocente penalti de Roncaglia, el análisis de la primera vuelta sería mucho más apocalíptico.
Miguel Gallego | TintaCeleste

En este mundo resultadista, un mal partido puede significar un espaldarazo a una idea que no se refleja en el campo. Quizá sea el análisis más aproximado a lo vivido en el Ciutat de Valencia. El Celta no jugó bien, no hizo casi ninguna de las cosas que busca en cada encuentro, pero ganó. Lo hizo con una exhibición de pegada, con un gol en su única ocasión clara, y aguantando de manera milagrosa el cero en el marcador. Y esa victoria inmerecida carga de razones a los que defienden que el equipo de Unzué debe mirar hacia arriba, que su objetivo son los puestos europeos, por la calidad de su plantilla y la frescura de su apuesta. Puede parecer de locos, pero es así.

El once más popular

Desde la irrupción de las redes sociales, el pequeño entrenador que todos llevamos dentro puede expresarse ante una audiencia más o menos grande. Los medios, además, proponen encuestas en las que sus lectores pueden votar por la alineación. La del Celta no suele diferir demasiado de la que saltó al césped del Ciutat. El equipo que hizo soñar al celtismo la temporada pasada, con Lobotka merecidamente en el medio centro y con Maxi en punta en lugar de Guidetti. En las quinielas suele aparecer Emre Mor, claro, porque soñar no cuesta nada. Pero Maxi sigue haciendo valer su vitola de goleador para que nadie lo mueva de ahí.

En este mundo resultadista, un mal partido puede significar un espaldarazo a una idea que no se refleja en el campo

La alineación de Unzué sigue viva, bastante inalterable, pero con alternativas, sobre todo, en el centro de la defensa. Y, terminada la participación copera, allí volvieron Cabral y Roncaglia para reencontrarse con la Liga. No vivieron un partido plácido, desde luego. Cometieron errores. Pero el resultadismo, una vez más, puede defenderlos por el hecho de que el Celta no encajó, algo nada habitual. Fueron parte de ese éxito que devuelve al Celta a la pelea por Europa sin rubor.

La pegada

Solucionado uno de los mayores problemas de este Celta, no encajar, las posibilidades de ganar aumentan exponencialmente. Lógico, teniendo en cuenta que el equipo sigue siendo el tercer máximo goleador del campeonato, solo por detrás de Barcelona y Valencia. Con este panorama, tampoco puede extrañar que, cuando vienen mal dadas, el equipo espere, tranquilo, que aparezca su oportunidad para matar.

Aspas y Sisto, dieron una exhibición de juego de contragolpe, una faceta que no destaca en el libro de estilo de Unzué, pero que lo refuerza en sus intenciones

Una sola ocasión, una sola, necesitó el Celta para doblegar a un Levante que se está desangrando con el paso de las jornadas, y que estará haciendo un análisis de la primera vuelta totalmente opuesto al del equipo vigués. Sisto y Aspas, Aspas y Sisto, dieron una exhibición de juego de contragolpe, una faceta que no destaca en el libro de estilo de Unzué, pero que lo refuerza en sus intenciones. Porque así va esto, y quien no es capaz de verlo suele pasarlas canutas a estas alturas de temporada. Parece que Unzué pudo apreciarlo a tiempo, renunciar a las apuestas que su plantilla no iba a ser capaz de llevar a cabo (lo del juego de toque desde atrás, y eso), y abrazar otras que, aun no siendo de su ideario, sus futbolistas pueden desarrollar con una facilidad pasmosa (el gol del Ciutat o el 0-2 de Riazor, por poner dos ejemplos). Y, con 25 puntos, las cosas ya se ven de otra manera.

El balance

Así que, finalizada la primera vuelta, hay que hacer balance. En puntos, la cosa ni fu ni fa. El Celta está en la mitad de la tabla, no muy lejos de los puestos europeos, no, pero en medio de una nube de aspirantes a los que se les supone una calidad algo inferior en sus plantillas. ¿Y en juego? Pues en juego, desgraciadamente, algo peor. El Celta ha sumado puntos, sí, pero no juega tan bien como en las anteriores temporadas. No es ningún secreto. Y es sintomático que sus mejores partidos los haya jugado ante los grandes. Donde se defiende un estilo y una apuesta es en los partidos trabados. Como el del Ciutat de Valencia. Donde un equipo se hace aspirante de verdad a algo, sea Europa, el título o no descender, es en su casa. Y ahí el Celta pasa por verdaderos apuros en cada partido.

El Celta está en la mitad de la tabla, en medio de una nube de aspirantes a los que se les supone una calidad algo inferior en sus plantillas

Se sigue esperando al verdadero Celta de Unzué. Tras los últimos resultados, hay más tiempo y paciencia para verlo. Su Celta, de momento, va a trompicones. Hay brotes verdes, claro que sí, pero hay problemas nada fáciles de solucionar. Un equipo que da un pasito hacia adelante y otro hacia atrás. Los puntos ayudan, pero el juego debe llegar por sí mismo. Hasta entonces, a seguir echando cuentas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s