Hace solo unas semanas, el Celta deambulaba por la zona baja de la clasificación, asegurando a sus aficionados que no debían hacer caso a las matemáticas, y que debían mirar hacia arriba, hacia la tierra europea prometida. No era fácil tomar en serio este argumento, y más teniendo en cuenta que todavía no había aparecido la propuesta futbolística de Unzué. Pues bien, hoy sigue sin aparecer, pero la mejor racha de resultados de la temporada, incluidas las dos sufridas victorias consecutivas, han llevado al equipo, sorprendentemente, a ese séptimo puesto que debería dar acceso a la Europa League en condiciones normales. Quién iba a imaginarlo…
Miguel Gallego | TintaCeleste

No es fácil analizar la temporada del Celta. Nada fácil. Su desempeño rara vez coincide con el resultado plasmado en el marcador. Ha intentado jugar bien al fútbol y ha salido trasquilado unas cuantas veces. Se ha adelantado en el marcador otras tantas para acabar llevándose palos al final. Ha hecho sus mejores partidos contra los grandes y no ha perdido, pero tampoco ha ganado. Y, ahora que ha dejado de intentar abusar del juego de toque para abrazar la efectividad de su delantera, ahora está ganando. Seguramente sin merecerlo. Y con esas victorias se ha asomado a la zona continental. No es fácil de explicar, no…

Sin rotaciones

Por primera vez en mucho tiempo, el Celta no tiene que pasar gran parte de la temporada jugando cada tres días. Lo que sin duda es una mala noticia, por haber sido eliminado de la Copa del Rey, que tan buenas sensaciones había traído en las últimas temporadas, y por no estar en Europa, se ha convertido en toda una oportunidad. Juan Carlos Unzué tiene por fin la opción de gestionar su cortísima plantilla y de sacarle todo el jugo. No será fácil, debe contar con todos en mayor o menor medida para que no se desenchufen, y con solo un partido semanal, esto obliga a mover constantemente el once. Pero parece que lo está intentando.

Por primera vez en mucho tiempo, el Celta no tiene que pasar gran parte de la temporada jugando cada tres días

Roncaglia volvió a ser titular en Anoeta, con lo que parece que por fin es uno más. La baja del Tucu también dejó un centro del campo predecible, con Lobotka, Jozabed y Wass, aunque Unzué especuló en la previa con juntar a Radoja y Lobotka sobre el campo. No es descartable para lo que viene, teniendo en cuenta que el serbio también está creciendo, y que en el tramo final fue determinante. Arriba, los tres de siempre. Si hay un futbolista que se está quedando atrás, ese es sin duda Emre Mor, que no ha entrado al terreno de juego en las dos últimas jornadas. También es cierto que el Celta afrontó los minutos finales de ambos choques con ventaja, y parece que Unzué confía mucho más en la ayuda defensiva de Brais que en la del turco. Habrá que ver qué sucede en los próximos envites.

La confianza

Ya ha aparecido muchas veces en estas líneas. En el mundo del fútbol, la confianza lo es todo. O casi todo. Y el Celta lo está dejando claro. Al inicio de la temporada, la búsqueda de ese estilo, de ese modelo de juego que traía Unzué en su equipaje, pasó factura sobre el campo. El equipo quería llegar a él, pero no conseguía resultados y eso iba minando la confianza del vestuario y del celtismo.

Con confianza y pegada. Solo con estos ingredientes se pueden conseguir victorias

Con el tiempo, el juego fue evolucionando hacia lo que las características de la plantilla permiten, y hacia el trabajo de anteriores temporadas. Sin llegar a brillar como antaño, el Celta empezó a competir mucho mejor. Y esto ha acabado trayendo los resultados y la escalada clasificatoria. Todo sin convencer sobre el campo. Con confianza y pegada, como en el Ciutat de Valencia y en Anoeta. Marcando las ocasiones que se tienen, y defendiendo la renta. Algo que hace no mucho tiempo era impensable. Solo con estos ingredientes se pueden conseguir victorias. No es lo idóneo, pero ha llevado al equipo a ese objetivo europeo que nunca se ha disimulado desde dentro, y que desde fuera parecía una locura hace cuatro jornadas.

Las cuentas salen

Cuando tienes una pareja de delanteros que sigue la estela de las mejores del continente, y que en la Liga domina con la única excepción de la del líder invicto, lo normal es que estés arriba. Sin embargo, eso no pasaba hace un mes. Iago Aspas y Maxi Gómez acumulaban goles sin parar, pero el Celta no conseguía victorias. Era una situación inverosímil que era difícil mantener en el tiempo. Los delanteros han seguido marcando y las victorias han caído por fin. El cuarto máximo goleador de la categoría es séptimo en la clasificación. Esto ya obedece un poco más a la lógica, y viene apoyado en un rendimiento algo mejor de la defensa, ayudado, todo hay que decirlo, por los fallos de los rivales.

El cuarto máximo goleador de la categoría es séptimo en la clasificación. Esto ya obedece un poco más a la lógica

Ese equilibrio entre marcar y no encajar es el bien más preciado en el mundo del fútbol. Pero cuando no viene apoyado en el buen juego puede convertirse en una simple cuestión de rachas. Tras una buena, como la actual, puede venir otra mala. Así que el Celta tendrá que seguir buscando esa propuesta de juego que tanto echa en falta para asegurar que las cuentas sigan saliendo.

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