Emoción+presión alta.
Borja Refojos | Tinta Celeste

OPINIÓN | Seguramente, el partido contra el Betis ha sido el que mejor juego ha dejado el Celta de Juan Carlos Unzué, al menos en una evaluación a 90 minutos. El equipo celeste cuajó un partido muy completo, en el que supo anular a su rival, supo manejar los tiempos del duelo y mostró una solidez y serenidad difícil de recordar en el curso. Madurez. Fue un ejercicio de ideas claras y de ejecución precisa. Teoría y práctica.

Es cierto que ganar es la mejor confianza y al Celta le llegó el partido en su mejor momento de resultados de la temporada. Pero no es menos cierto que -al menos para unos pocos románticos- los resultados no lo son todo y, salvo en fases de distintos partidos, los chicos de celeste no habían logrado transmitir a través de su juego. Contra el Betis se vio un Celta muy reconocible, con un bloque de presión altísimo que cortocircuitó la salida de balón bética. Punzantes, agresivos, concentrados. Radoja saltó a la presión a 40 metros de su posición para robarle la cartera a Javi García y regalarle el primer gol a Aspas. Un Aspas que robó, tiró paredes y marcó el tercero en un claro ejemplo de futbolista con mayúsculas.

Pero más allá de tener un factor diferencial de máximo nivel en el campeonato como es moañés, el desempeño colectivo fue brillante en muchas fases del partido y bien se ganó un notable en la nota global. Ese vértigo, ese jugar sin red, esa aceleración. Todos esos factores, entre otros, modelaron un Celta que emocionó a propios y extraños en los últimos años. Un equipo valiente, que defiende siempre hacia adelante, que corre hacia adelante, que sueña hacia adelante.

Juan Carlos Unzué ha sabido matizar su idea inicial, ha entendido que estos futbolistas están más cómodos defendiendo lo más lejos posible de su portería y ha sabido percibir que su fútbol fluye mejor a dos marchas más de velocidad. Todo ello sin renunciar a la pelota ni a hacer buenos repliegues cuando la primera presión no funciona. Una mezcla de ingredientes que, agitados en una coctelera, dan lugar a un equipo emocionante.

Y es que precisamente la emoción ha sido el factor determinante de este equipo en los últimos años. Más allá de su vuelta a Europa y de sus tres semifinales consecutivas. Porque por encima de los resultados todavía quedan cosas en el fútbol, cosas que pueden lograr que un equipo salga ovacionado de su campo tras perder 1-5. La presión alta y la emoción han sido las señas de identidad celestes. Cuando las juntas sale un equipo punzante, cómodo y seguro. Emoción alta.

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