20 años. Dos décadas. Ese fue el período de tiempo que separó dos temporadas en las que el Celta tuvo algo que celebrar y que comparten vínculo gijonés. José Manuel Díaz Novoa, primero como futbolista y después como técnico, dejó un paso efímero pero positivo durante sus dos etapas en el club olívico.
José Luis Rodríguez Sánchez | Tinta Celeste

Las referencias del Novoa futbolístico no apuntan a una carrera demasiado brillante. Formado en las categorías inferiores del Sporting, debutó en el torneo copero correspondiente al curso 1962/63, con el equipo en la Segunda División. Tan solo jugó tres partidos, suficientes para anotar un par de tantos. Se trataba de un balance ciertamente prometedor para un futbolista que apenas acababa de cumplir los 18 años. Sin embargo, durante las cuatro campañas siguientes nunca superó los 1.300 minutos de juego, a pesar de que cada vez que intervenía mostraba cierta facilidad para ver puerta. Sus características como futbolista se ajustaban bastante bien a la demarcación de interior, una función que por entonces tenía un acento ofensivo más marcado que en la actualidad.

De cara a la temporada 1967/68 el Celta traspasó al Sporting a José Luis Fernández Lavandera, joven extremo asturiano que venía de completar una muy buena segunda vuelta con la casaca celeste, por 400.000 pesetas. Además la operación incluía la llegada de José Manuel Díaz Novoa al Celta, para reforzar a un equipo que, año tras año, fracasaba en su intento de regresar a Primera.

Novoa4_novoa
Novoa fichó por el Celta en 1967 (Foto: yojugueenelcelta.com)

De corto y de celeste

El interior asturiano no acabó de asentarse en el once inicial de Iñaki Eizaguirre en su primera campaña en Vigo aunque en el tramo final consiguió enlazar seis titularidades entre liga y copa. Lamentablemente una lesión le privó de jugar en cuartos de final y semifinales del torneo del KO ante Elche y Real Madrid. Su recuperación se alargaría durante varios meses, hasta el punto de no llegar a tiempo para el inicio del curso siguiente.

Y es que en la campaña 1968/69, tras una década en la División de Plata, por fin iba a llegar el salto a Primera. El buen papel desempeñado por el club olívico en la Copa del Generalísimo en el curso anterior iba a tener continuidad por fin en la competición liguera. Un muy buen arranque, en el que se sumaron nueve de los diez primeros puntos en juego, dejó paso a un pequeño parón. El Celta cayó en  sus dos desplazamientos consecutivos a Mallorca y Sevilla, entre los cuales se consiguió batir al Sporting en Balaídos. Tras ocho jornadas el equipo vigués era tercero, tan solo superado por Sevilla y Murcia.

Gol en Mendizorroza

El calendario marcaba para el 10 de noviembre de 1968 la visita a Mendizorroza. El Alavés, colista con tan solo cinco puntos, necesitaba los puntos como el comer. Bajo una fina lluvia Iñaki Eizaguirre dispuso a Bermúdez bajo palos. Hernández, Manolo y Herminio componían la retaguardia, con Costas y Ángel Suárez en la parcela central del mediocampo. El quinteto de ataque quedaba definido por Novoa, Rivera, Abel, Viñas y Suco. Sin embargo el teórico 3-2-5 apenas fue tal, ya que Quique Costas se incrustó con frecuencia en la zaga, mientras que José Manuel Díaz Novoa, teórico extremo, se sumaba como volante central en muchas ocasiones. El choque representaba el retorno del atacante gijonés a la acción después de muchas semanas en el dique seco.

Novoa5_52839833
Novoa apenas jugó 69 minutos en Primera con el Celta (Foto: todocoleccion.net)

El partido vino marcado por una acción que tuvo lugar al minuto y medio de juego. Novoa, quien en esta ocasión partía desde la posición de extremo derecho, inició un ataque que él mismo iba a finalizar. En la jugada participaron Herminio, Viñas y Rivera, que colocó un centro para que José Manuel Díaz Novoa rematase raso a la red vitoriana. El guardameta Tobalina no pudo hacer nada para evitar el 0-1. A partir de ahí la ansiedad de los de casa facilitó el trabajo de los de celeste, que priorizaron el mantener su puerta a cero sobre cualquier otro aspecto. Eizaguirre no encontró dificultades para frenar las atolondradas acometidas alavesistas, que no hacían otra cosa que enervar a su afición.

Sus características como futbolista se ajustaban bastante bien a la demarcación de interior

El Celta incluso gozó de buenas oportunidades para ampliar su renta en las botas de Abel y de Quique Costas, mientras que las ofensivas de los locales morían siempre a pies de la segura zaga viguesa. El resultado final de 0-1 contentaba a Iñaki Eizaguirre, quien alabó a sus futbolistas por su trabajo oscuro en un partido poco espectacular. José Manuel Díaz Novoa se mostraba contento en el día de su reaparición, tanto por el gol conseguido como por el ritmo de juego mostrado.

Problemas físicos

Como es sabido, el Celta finalizó la temporada en segunda posición y logró dar el salto a la División de Honor. Un ascenso que se cimentó en una espectacular racha que tuvo lugar entre las jornadas 20 y 30, en la que tan solo se dejaron de sumar tres de los 22 puntos en juego. Por su parte el Alavés, a pesar de conseguir dejar finalmente a seis equipos por debajo, no pudo evitar el descenso tras caer en la promoción ante el Bilbao Athletic. Los de Vitoria no regresarían a Segunda hasta 1974, año en el que contarían durante unos meses con Iñaki Eizaguirre como técnico.

Novoa3_DIAZ NOVOA PRESS
Novoa llegó al banquillo del Celta en 1988 (Foto: fameceleste.com)

El por entonces interior asturiano consiguió hacerse con la titularidad durante los meses de noviembre, diciembre y enero. Un doblete ante el Murcia y una diana convertida en la goleada ante el Cádiz (5-0) parecían confirmar su buena relación con la portería rival. Pero en la segunda vuelta de nuevo los problemas físicos le alejaron de los terrenos de juego y no pudo terminar con unas buenas cifras. Al año siguiente, ya en Primera, tan solo dispuso de 69 minutos ante el Sabadell en la segunda jornada de liga. Con 25 años su relación con el Celta tocaba a su fin y, apenas dos temporadas más tarde, colgaba las botas debido a una lesión de menisco.

A pesar de su retirada, Novoa nunca llegó a perder el contacto con el mundo del fútbol. Desde muy joven comenzó a encontrarse a gusto en los banquillos y el Deportivo Gijón le permitió prepararse a fondo para lo que vendría después. En 1979 se incorporó como técnico a aquel gran Sporting de Gijón que tanta guerra dio en aquellos años a los ‘grandes’. Solo duró una temporada, en la que los de rojiblanco consiguieron terminar terceros en liga. En los 80 volvería a entrenar al club asturiano en otras dos etapas, la última de ellas de cuatro temporadas de duración.

Rozando la UEFA

En 1988, tras clasificar al equipo asturiano para la Copa de la UEFA, José Manuel Díaz Novoa fichaba por el Celta. Los de Vigo venían de realizar una gran campaña con José María Maguregui al frente pero por el camino habían perdido a Baltazar, quien había decidido marcharse a la capital. El fichaje de Amarildo, aunque prometedor, no aseguraba un rendimiento como el que había mostrado o artilheiro de Deus, así que la papeleta para el técnico asturiano no parecía sencilla.

Novoa2_DIAZ NOVOA BANCO
El técnico asturiano completó una gran temporada 1988/89 con el club olívico (Foto: fameceleste.com)

Por suerte, el equipo respondió a las mil maravillas. Con un Amarildo estelar en la faceta anotadora los de celeste calcaron la temporada anterior, consiguiendo alcanzar el tercer puesto en la tabla a falta de 11 jornadas para el fin de curso. Tal y como había sucedido un año antes, el equipo perdió fuelle en el tramo final y no consiguió clasificarse para la Copa de la UEFA aunque las sensaciones que dejaron los de Novoa fueron excelentes. La campaña siguiente ya sería harina de otro costal y las cosas se torcieron desde el principio. La operación para reemplazar a Amarildo no salió, en esta ocasión, ni medianamente bien. Ni Mauricio ni Nilson Esidio ofrecieron un rendimiento aceptable y el Celta se fue muy pronto hacia la zona de descenso. Tras perder por 0-1 ante el Logroñés en la jornada 15 José Manuel Díaz Novoa fue destituido y dejó para siempre el club olívico. La llegada de Delfín Álvarez y, posteriormente, la de Maguregui, no iban a mejorar una trayectoria que terminó con el club vigués en la División de Plata. Durante la siguiente década Novoa todavía iba a dirigir a varios equipos de Primera tales como Burgos, Espanyol o, por supuesto, su Sporting de Gijón.

Novoa, quien en esta ocasión partía desde la posición de extremo derecho, inició un ataque que él mismo iba a finalizar

Hombre de pocas palabras de cara a la prensa, siempre se caracterizó por su carácter tranquilo y apacible. En Vigo así lo demostró, a pesar de que fácilmente podía haber acaparado cierto protagonismo en las campañas 1968/69 y 1988/89, dos de las mejores del club en lo que respecta a las décadas de los 60, 70 y 80. José Manuel Díaz Novoa, sin lugar a dudas, dejó un buen recuerdo en las dos etapas en las que formó parte del Real Club Celta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s